Para la Fortaleza de la Juventud
Cuando hacer lo correcto parece hacerte la vida más difícil
Para la Fortaleza de la Juventud, marzo de 2026


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Génesis 39–45

Cuando hacer lo correcto parece hacerte la vida más difícil

Esta es una enseñanza de José, en el Antiguo Testamento, sobre cómo seguir haciendo lo correcto aun cuando parezca que te hace retroceder.

José es vendido a Egipto

Las cosas parecían bastante desoladoras para José cuando fue vendido como esclavo por sus hermanos y llevado a Egipto. Pero el Señor estaba con él y, después de un tiempo, lo bendijo para que llegara a ser el siervo de mayor confianza en la casa de su amo, Potifar. A partir de entonces, a José le fue relativamente bien, hasta que se vio obligado a tomar una decisión.

Un día, la esposa de Potifar le dijo a José que quería tener relaciones sexuales con él (véase Génesis 39:7). José dijo que no. Le recordó la posición de confianza que tenía; él no quería quebrantar esa confianza. Pero lo más importante es que le dijo la razón crucial por la que no podía hacer esto: “¿Cómo […] haría yo este gran mal y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:9).

José se mantuvo fiel a su compromiso de obedecer los mandamientos de Dios. Hizo lo correcto.

Pero, al parecer, la esposa de Potifar no aceptó que la respuesta fuera no y siguió pidiendo lo mismo día tras día. José no lo iba a hacer y trató de evitarla. Una vez más, hizo lo correcto.

Entonces, un día, ella lo agarró de una prenda de su ropa y le hizo la misma exigencia. José huyó, dejando que la prenda quedara en manos de ella. Una vez más, hizo lo correcto.

Eso solo hizo que ella se sintiera enojada y resentida. Mintió sobre José y dijo que él había tratado de deshonrarla, y usó la prenda de vestir para probar su falsa acusación.

Potifar creyó a su esposa y José fue encarcelado. Todo porque insistió en hacer lo correcto.

Lo correcto siempre es lo acertado

Uno pensaría que, después de un tiempo, José habría comenzado a cuestionarse si hacer lo correcto es realmente siempre lo mejor. Parecía que solo lo metía en más problemas. Sin embargo, continuó confiando en Dios y guardando Sus mandamientos.

Puede que haya momentos en tu vida en los que hacer lo correcto parezca ponerte en desventaja. Por ejemplo, podrías preguntarte:

  • “A veces parece que todo el mundo hace trampa en la escuela, excepto yo. ¿Ser honesto me está perjudicando?”.

  • “Negarme a beber café, té o alcohol hace que algunas personas piensen que soy raro. ¿Vale la pena el aislamiento social por guardar la Palabra de Sabiduría?”.

  • “Debido a que pago el diezmo, a veces no puedo comprar las cosas que quiero. ¿Realmente tengo que pagar el diezmo?”.

Pero hacer lo correcto siempre vale la pena. Obedecer al Padre Celestial y a Jesucristo siempre vale la pena. Solo recuerda a José. Sí, sufrió algunas consecuencias por hacer lo correcto, y algunas bastante graves. Pero al final, permanecer fiel a Dios resultó ser una gran bendición para él y para todos los demás.

Debido a que José permaneció fiel, con el tiempo estuvo en posición de convertirse en la persona de mayor confianza en la corte de Faraón. Por medio del poder de Dios, pudo prever una hambruna que duraría siete años y alentó a Faraón a almacenar suficientes alimentos para sobrevivirla. Esto significó que Egipto también pudo ayudar a otras tierras afectadas por la hambruna.

Incluso los propios hermanos de José fueron a Egipto a conseguir alimentos para su familia y, con el tiempo, José se dio a conocer a ellos. Lamentaron lo que le habían hecho, pero José dijo: “No os entristezcáis […], porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros” (Génesis 45:5).

José había aprendido que, “para los que aman a Dios, todas las cosas obrarán juntamente para su bien” (Romanos 8:28). Sabía que hacer lo correcto siempre es lo acertado, aunque por ahora parezca empeorar las cosas.

No siempre verás los beneficios de hacer lo correcto de inmediato. A veces, es posible que no veas ningún beneficio temporal en esta vida, pero a medida que continúes amando a Dios y confíes en Él y te mantengas fiel a Él, Él siempre te bendecirá espiritualmente y te sostendrá en tus tribulaciones (véase Alma 36:3).