Para la Fortaleza de la Juventud
¿Cómo puedo tener éxito y gozo en mi vida?
Para la Fortaleza de la Juventud, marzo de 2026


Solo en formato digital: Respuestas de un Apóstol

¿Cómo puedo tener éxito y gozo en mi vida?

Aquí hay tres claves para el tipo de futuro que esperas.

Tomado de un discurso pronunciado en una ceremonia de graduación en la Universidad Brigham Young—Idaho el 19 de diciembre de 2018

un joven

1. Gratitud

El sentido de gratitud es fundamental para el éxito y el gozo que esperas experimentar. La gratitud te mantiene humilde y te abre los ojos a la realidad de Dios y al amor de los demás. Hace que la ayuda que recibes en la vida te eleve en vez de llevarte a la dependencia.

Por otro lado, la ingratitud conduce a la creencia de que el mundo te debe algo, o tal vez es un reflejo de ya tener esa creencia. De cualquier manera, la creencia de que el mundo o alguna otra persona, gobierno o entidad es responsable de satisfacer tus necesidades y garantizar tu comodidad y felicidad es dañina.

2. Responsabilidad

Sabes en virtud de todo tu trabajo y esfuerzo personal que tu vida es tu responsabilidad. Al final, tus decisiones marcarán la diferencia para ti. Mi consejo para ti es que aceptes la responsabilidad —deliberadamente, de buena gana y con entusiasmo— por ti mismo, por lo que eres y por lo que puedes llegar a ser, y además, por la influencia que puedas ejercer en el mundo.

Un elemento crucial de esa responsabilidad personal es el sentido de responsabilidad personal ante Dios. Cada uno de nosotros le debe a Él nuestra creación y nuestra vida terrenal. La capacidad de vivir, de escoger y de actuar se la debemos a Él, quien “[n]os está preservando día tras día, dándo[n]os aliento para que pod[amos] vivir, mover[n]os y obrar según [n]uestra propia voluntad”.

3. Fe

Debemos nuestra redención de la muerte, tanto espiritual como física, al Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. El Padre envió a Su Hijo para que fuera “levantado sobre la cruz” para que, como explicó el Salvador, “así como he sido levantado por los hombres, así también los hombres sean levantados por el Padre, para comparecer ante mí, para ser juzgados por sus obras, ya fueren buenas o malas”.

Habrá un Día del Juicio, y la fe en tu Padre Celestial y en el Señor Jesucristo y en Su derecho de gobernar en tu vida te llevará a hacer lo correcto. También te facultará para contar con la ayuda de Ellos y, con esa ayuda, para atreverte y hacer grandes cosas. Te ruego que recibas plenamente en tu vida a tu Padre Celestial, a tu Salvador y al Espíritu Santo. Y no solo recibirlos, sino suplicar y esforzarte para que Su promesa se cumpla, para que siempre puedas tener el Espíritu Santo contigo.

A veces se describe a tu generación como cada vez más ansiosa y a menudo deprimida. Sin importar cuán exactas o inexactas puedan ser esas evaluaciones, una cosa es cierta: la vida sin Dios a menudo está llena de temor y de aprensión.

Por el contrario, la confianza y la calma vienen al hacer de nuestra vida una tarea compartida con Dios. Esto significa combinar la fe en Dios y en Cristo con un vigorizante sentido de responsabilidad personal. Este concepto está plasmado en el consejo: “Ora como si todo dependiera de Dios y esfuérzate como si todo dependiera de ti”.

Tu futuro puede ser brillante

He hablado de la gratitud, la responsabilidad personal y la fe en Dios y en Cristo. Si cada una de estas cosas abundan en tu vida, no temo por tu futuro. Sí, vendrán desafíos de muchas clases. Ninguno de nosotros se libra por completo de ellos; no se pretendía que fuera de otra manera. Pero con estas cualidades, superarás tus desafíos y evitarás muchas adversidades innecesarias. El presidente Russell M. Nelson (1924–2025) enseñó:

“Si centramos nuestra vida en el Plan de Salvación de Dios […] y en Jesucristo y Su Evangelio, podemos sentir gozo independientemente de lo que esté sucediendo —o no esté sucediendo— en nuestra vida. El gozo proviene de Él, y gracias a Él. Él es la fuente de todo gozo. […] Para los Santos de los Últimos Días, ¡Jesucristo es gozo!”.

Puedes confiar en el amor de tu Padre Celestial, en la gracia de Su Hijo Unigénito y en la inspiración de Su Santo Espíritu. Ellos son reales; Ellos viven; te conocen y te aman. Recurre a Su ayuda, sé responsable ante Ellos por tu vida y sé un pilar de fortaleza y resiliencia para los demás. Sé agradecido por las bendiciones constantes que fluyen hacia ti, incluso el aliento de cada momento.