Solo en formato digital: Voces de los jóvenes
La solución del perdón
Cuando estaba en séptimo grado, había un niño que me acosaba. Difundió rumores horribles y falsos sobre mí e hizo creer a otras personas que yo no era buena persona. La gente me excluía por los rumores que él difundía, e incluso algunos de mis amigos empezaron a creérselos. Hablé con mis padres y con uno de mis maestros al respecto, pero tenía demasiado miedo de hablar con el niño sobre ello.
Durante el verano, fui a un campamento de la banda escolar, y este niño estaba en el mismo grupo de lecciones que yo. Al principio, me molestó tener que volver a estar cerca de él, pero entonces decidí hablar con él. Después de la segunda lección, le dije que las cosas que había dicho sobre mí no eran ciertas y le pregunté por qué las había inventado.
Se disculpó y terminó confesando a todos en la escuela que los rumores eran falsos, y yo lo perdoné. En el campamento de la banda, lo invité a jugar a las cartas conmigo durante nuestros descansos y, con el tiempo, nos hicimos amigos.
Como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mi meta es ser un pacificador. Trato de ser amigo de todos. Mi papá me enseñó sobre el perdón y que, cuando te arrepientes de tus pecados, el Señor dice que “no los recuerd[a] más” (Doctrina y Convenios 58:42). El perdón puede arreglar muchas cosas.
Jesucristo es el mayor modelo a seguir. Él es perfecto. Sé que si lo sigo a Él, puedo entrar en el Reino Celestial con Él y con el Padre Celestial.
Brady H., 14 años, Nueva York, Estados Unidos
Le gusta nadar, jugar al lacrosse y tocar el piano.