Para la Fortaleza de la Juventud
Tesoros escondidos
Para la Fortaleza de la Juventud, diciembre de 2025


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Doctrina y Convenios 137–138; Artículos de Fe

Tesoros escondidos

Doctrina y Convenios nos muestra que la revelación continúa.

Jesucristo en el mundo de los espíritus

Sabemos cosas que nuestros antepasados no sabían, y aún hay más por venir

Doctrina y Convenios 137–138; Artículos de Fe

Es reconfortante saber que aquellos que murieron sin el Evangelio, que lo habrían recibido si hubieran tenido la oportunidad, serán herederos del Reino Celestial (véase Doctrina y Convenios 137:7).

También que los niños que mueren antes de los ocho años se salvan en el Reino Celestial (véase Doctrina y Convenios 137:10).

Además, que el Evangelio se predica a los espíritus de los que murieron sin él, para que también puedan convertirse (véase Doctrina y Convenios 138:29–32).

La mayoría de los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días conocen estos principios. Los encontramos reconfortantes y los consideramos esenciales.

¡Pero no los conocíamos hasta hace muy poco!

El profeta José Smith recibió Doctrina y Convenios 137 en 1836 y su sobrino Joseph F. Smith (Presidente de la Iglesia de 1901 a 1918) recibió la sección 138 en 1918. ¡Eso fue hace apenas cien años!

La Biblia y el Libro de Mormón hacen alusión a algunas de esas cosas. Por ejemplo, Pedro mencionó brevemente la visita del Salvador al mundo de los espíritus (véanse 1 Pedro 3:18–204:6).

Sin embargo, esas reconfortantes verdades no se explicaron detalladamente hasta los tiempos modernos.

El profeta Joseph Smith escribió más tarde en los Artículos de Fe que el Señor “aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios” (Artículos de Fe 1:9). La revelación que recibió su sobrino varias décadas después fue prueba de ello.

¡Y aún hay más por venir! El presidente Nelson enseñó que “en los días venideros veremos las mayores manifestaciones del poder del Salvador que el mundo jamás haya visto”.

Piensa en ello. ¡El Padre Celestial aún no ha terminado de revelar cosas! Todavía tiene cosas que decirnos, no detalles menores, sino “grandes e importantes asuntos”.

Debemos estar agradecidos por las cosas que sabemos y que nuestros antepasados no sabían, y estar listos para aceptar las cosas nuevas que están por venir.