¿Estás preparado para el matrimonio eterno?
A continuación encontrarás cinco maneras de prepararte como joven.
Cuando llevaba solamente dos semanas de casada, casi quemo el apartamento. Estaba haciendo tostadas cuando, de repente, la tostadora nueva estalló en llamas.
Mientras estaba allí conmocionada, mi esposo puso manos a la obra: llevó la tostadora afuera rápidamente y la colocó boca abajo. Junto con mi tostada quemada, salió… un manual de instrucciones completamente tostado. Uy.
Afortunadamente, no tienes que ser perfecto en hacer tostadas (o cualquier otra cosa) para estar listo para el matrimonio eterno, pero hay algunas cosas sencillas que puedes hacer para prepararte, como joven, ahora mismo.
Si crees que el matrimonio eterno aún no se aplica a ti, continúa leyendo de todos modos. Sí, el matrimonio puede estar a unos años de distancia, pero el matrimonio y la familia son fundamentales en el plan de felicidad del Padre Celestial; en otras palabras, son muy, muy importantes. Echa un vistazo a estas cinco ideas y comienza a prepararte desde ahora.
1. Mejora tus relaciones
¿Cómo es tu relación con tus padres y hermanos? Si te has sentido un poco incómodo con esta pregunta, esto podría ser algo en lo que trabajar; también puedes trabajar en tus relaciones con otras personas. ¡Interactúa! Habla con alguien nuevo, incluso con alguien… del sexo opuesto. Cuanto más practiques las habilidades necesarias para las relaciones, más fácil será cuando comiences a tener citas de verdad.
2. Esfuérzate por guardar la ley de castidad
En Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones leemos: “Debido a que los sentimientos sexuales son tan sagrados y tan poderosos, Dios te ha dado Su ley de castidad para prepararte para utilizar esos sentimientos como Él desea. La ley de castidad establece que Dios aprueba la actividad sexual únicamente entre un hombre y una mujer que están casados” ([2022], pág. 23). El esforzarte por guardar la ley de castidad te preparará para tener una relación matrimonial más significativa.
3. Considera servir en una misión
Serví en una misión en Guadalajara, México. A veces era difícil vivir con una compañera las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, pero me preparó para futuras relaciones, y también crecí espiritualmente. El presidente Russell M. Nelson ha dicho: “Reafirmo enfáticamente que el Señor ha pedido a cada hombre joven digno y capaz que se prepare para la misión y sirva en ella […]. Para ustedes, capaces y jóvenes hermanas, la misión también es una oportunidad poderosa, aunque opcional”. Si deseas servir, pero no estás seguro de si eres física o mentalmente capaz, habla con tu obispo sobre las opciones que se ajusten a tus circunstancias, incluso las misiones de servicio.
4. Asiste al templo
Ya sabías que el templo es el lugar en el que debes estar, pero ¿sabías que puede ayudarte a prepararte para el matrimonio eterno? Al participar en bautismos en el templo (y, más adelante, en otras ordenanzas), serás bendecido con el poder de Dios para ayudarte, incluso en lo que respecta al noviazgo y al matrimonio. Servir a tus antepasados en el templo también te prepara para servir a tu futuro cónyuge (créeme, el servicio es esencial en el matrimonio), y el permanecer digno de una recomendación para el templo y guardar tus convenios te preparará para ser sellado en el templo en el convenio del matrimonio eterno algún día.
5. Arrepiéntete cada día
Además de casi quemar la casa, he cometido muchos errores desde que me casé, pero gracias a Jesucristo, ¡está todo bien! En el matrimonio, nadie es perfecto, y tú tampoco serás perfecto ahora. Simplemente sigue intentando seguir al Salvador y arrepintiéndote a lo largo del camino. Al hacerlo, el Padre Celestial te preparará, te ayudará y te guiará. Cuando te hayas casado, esfuérzate por seguir mejorando. Afortunadamente, el matrimonio eterno es justo eso: eterno. Tanto tú como tu cónyuge pueden seguir arrepintiéndose y progresando juntos hacia la vida eterna.