Voces de los jóvenes
Los ninjas secretos de Papá Noel
Ilustración por Katelyn Budge
Para mi familia, la Navidad es una fiesta llena de gozo. Desde que tengo memoria, mi familia ha hecho algo que llamamos los ninjas secretos de Papá Noel. Es una tradición simple pero emocionante. Primero preparamos un regalo y una tarjeta para alguien necesitado. Luego nos acercamos a hurtadillas a la puerta, lo dejamos, tocamos el timbre y salimos corriendo antes de que nos atrapen. ¡Es como ser parte de una misión especial de Navidad!
Se siente muy bien ser un ninja secreto de Papá Noel. Cada vez que lo hago, tengo este sentimiento cálido y feliz en mi interior que me hace sonreír, como un pequeño estallido de alegría en mi corazón. Esta tradición ha cambiado la forma en que veo la Navidad.
Cuando era más joven, pensaba que la Navidad se trataba principalmente de regalos, pero ahora la veo como un tiempo para servir a los demás y compartir el amor de Cristo. Hacemos que el servicio sea parte de cada Navidad y tratamos de ayudar a tantas personas como sea posible. No siempre es fácil; a veces significa levantarse temprano para ayudar al vecino que vive al final de la calle o renunciar a una tarde de sábado para limpiar la capilla, pero vale la pena. La recompensa es ver la gratitud de otras personas, recibir bendiciones en mi propia vida y experimentar la felicidad pura que proviene de saber que hice algo bueno.
Cuando pienso en Jesucristo, pienso en lo mucho que nos ama y en cómo demostró ese amor al servir a los demás. Su vida también me inspira a servir, y sé que cuando sirvo a los demás, también sirvo a Dios. La Navidad no se trata solo de dar regalos, se trata de dar de uno mismo. Eso es lo que me ha enseñado la tradición de los ninjas secretos de Papá Noel, y es lo que espero llevar conmigo todos los días.
Amelia S., 13 años, Skåne, Suecia
Le gusta leer libros y nadar.