Devocionales de la Sociedad de Socorro
Mantenerse firme al afrontar ofensas, daños o pruebas: Elaine Thornton


3:36

Mantenerse firme al afrontar ofensas, daños o pruebas: Elaine Thornton

Devocional de la Sociedad de Socorro de 2026: Una reunión mundial de mujeres

Domingo 8 de marzo de 2026

A veces queremos que nuestros líderes nos ofrezcan perfección, y a veces queremos nuestra propia perfección. Pedir eso es algo muy duro, ya que está en contra del plan del Evangelio. Creo que es muy importante recordar que las expectativas deben ser el crecimiento, la comprensión y el amor mutuo.

Por ejemplo, una vez tuve una experiencia muy difícil con un líder del sacerdocio, la cual tuvo implicaciones muy dolorosas para nuestra familia. De verdad que estaba aguantando y tuve que mirar hacia mi interior y pensar: “Él me está haciendo daño, pero quizá también yo hice daño a otros. Tal vez haya hecho lo mismo y necesito misericordia”. Así que simplemente tuve que volver a lo que sé. Es tan importante recordar lo que sabemos. De no haber sido así, no habría acudido a mis cimientos. De no haber sido así, no me habría vuelto al Señor de una manera tan profunda y significativa. Así que sigo creciendo en esa progresión de conocer a mi Padre Celestial, a mi Salvador. Y en realidad, ¿por qué quiero conocerlo? Realmente quiero conocerlo para poder ser como Él.

Cuando se reúnan como Sociedad de Socorro y al deliberar en consejo, las invito a involucrarse. Involúcrense con alguien que no piense como ustedes o con alguien que esté teniendo dificultades con su testimonio. Alguien que se haya divorciado recientemente. Alguien que se pregunte si todo esto vale la pena. ¿Qué les parece si nos involucramos? Creo que seremos útiles al Salvador si aprendemos eso: si aprendemos a hacer las cosas a Su manera. Nosotras, como hermanas, podemos ofrecernos unas a otras este tipo de gracia y unidad hermosas, al ver que todas tenemos algo por lo que estamos sufriendo en silencio. Tal vez al obrar juntas y hacer que sea un lugar más seguro, podríamos incluso compartir algunas de nuestras propias dificultades que tal vez de otro modo no compartiríamos, para que alguna hermana pueda ver que nosotras también tenemos dificultades. Todas tenemos que abrirnos y cambiar la cultura del perfeccionismo fingido y ayudarnos unas a otras a crecer. Me encanta cuando alguien puede compartir algo conmigo, porque entonces puedo decirle: “Oh, ¿cómo lo superó? ¿Cómo lidió con eso? Gracias por compartirlo”. Y se convierte en una hermosa hermandad de mujeres que aman y conocen a su Padre Celestial.