Devocionales de la Sociedad de Socorro
Hallar fortaleza y socorro en Jesucristo: Hannah Miller


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Hallar fortaleza y socorro en Jesucristo: Hannah Miller

Devocional de la Sociedad de Socorro 2026: Una reunión mundial de mujeres

Domingo 8 de marzo de 2026

Mi hermana llamó y me dijo que debía ir a casa para poder ver a mi padre antes de que muriera. Nuestra familia ayunó ese día para pedir un milagro, y tan pronto como terminamos el ayuno, nos despedimos de papá, quien falleció rápidamente. Y en ese preciso momento, supe que el milagro era que él hubiera recibido alivio de su enfermedad terrenal y de sus desafíos. Pienso en el dolor que aquello causaba a nuestra familia, pero el Señor fue muy presto en brindarnos socorro. Muy a menudo era mediante queridos amigos y familiares que nos brindaban muchísimo consuelo y compañía durante aquel momento tan, tan difícil para nosotros.

Mientras pensaba en esa experiencia, estaba leyendo un pasaje de las Escrituras del Libro de Mormón. En Palabras de Mormón, en los versículos 17 y 18, se habla del rey Benjamín, quien tenía la sobrecogedora tarea de establecer paz en la sociedad; me encanta lo que dice. Dice: “El rey Benjamín era un hombre santo y reinaba sobre su pueblo con justicia; y había muchos santos hombres en el país”. Y más adelante, dice: “Con la ayuda de estos, trabajando con todas las fuerzas de su cuerpo y las facultades de su alma entera, y lo mismo los profetas, el rey Benjamín nuevamente estableció la paz en el país”.

Pienso en la frase “con la ayuda de estos” y en cuán a menudo he tenido dificultades en mi vida que no podría haber superado sin la ayuda de hombres y mujeres santos que están prestos a sentarse a mi lado, llorar conmigo y consolarme, en nuestro carácter de testigos de Dios. A veces parece que nuestras oraciones cayeran en oídos sordos. Parecen no recibir respuesta, acaso como si el Señor ni siquiera las oyera. Pero quiero dar testimonio de que a esas oraciones se las escucha y contesta de un modo que es perfecto. Porque al Señor le importas, le importan tus oraciones, le importan las cosas que te inquietan la mente y el corazón, y le importa aquello que te quita el sueño. Esas respuestas llegarán. Lo harán.