Cómo manejar las prioridades en conflicto: Sharlene Miner
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Domingo 8 de marzo de 2026
Mis mayores prioridades son amar a Dios y amar a los demás. El presidente Benson dijo que cuando ponemos a Dios en primer lugar, todo lo demás pasa a tener la posición que le corresponde. El hecho es que todas estamos en circunstancias diferentes. Algunas mantenemos a nuestra familia, algunas somos solteras, algunas tenemos hijos, algunas vivimos solas y otras somos responsables de familias, aparte de nuestros hijos. Lo que he aprendido es que si ponemos a Dios en primer lugar, todo lo demás pasa a tener la posición que le corresponde. El presidente Oaks dijo: “Aquello a lo que damos prioridad es más visible en la forma en que empleamos nuestro tiempo”. Así que he descubierto que al analizar cómo utilizo mi tiempo, puedo ver más claramente si mi vida está en armonía con mis prioridades.
Soy médica de urgencias y atiendo a las personas que acuden al hospital, que están enfermas o adoloridas, o que han quedado paralizadas recientemente o han perdido a un ser querido en un trágico accidente. Mis metas son, en primer lugar, amar a Dios y amar a los demás. Así que, en un período de tiempo muy corto, tengo que establecer una relación de confianza y tengo que ayudar a las demás personas a sentir el amor de Dios. Cuando voy a trabajar, no pienso: “¿Cómo puedo avanzar hoy en mi carrera, mientras trabajo?”. Mi oración todos los días antes de ir a trabajar es: “¿Cómo puedo ayudar a los pacientes que atienda a sentir el amor de Jesucristo?”. Asimismo, es de suma importancia que cuando las personas salgan del servicio de urgencias, después de interactuar conmigo, sientan el amor de Jesucristo. No soy perfecta en eso, pero les diré que cada vez que voy a trabajar, cada vez que me levanto por la mañana, cada vez que voy a tener una interacción con mis hijos, esa es mi oración, que ellos puedan sentir el amor del Padre Celestial a través de mí.
Testifico que el Padre Celestial las ama. Él ama a cada uno de Sus hijos. También testifico que a medida que procuremos compartir el amor de Jesucristo con los demás, nuestro propio corazón se llenará. Seremos llenas de la luz de Jesucristo y ellos podrán sentir Su amor por medio de nosotras.