De la Publicación semanal para jóvenes adultos
No había hecho convenios en el templo, pero eso no me impedía cumplirlos
El autor vive en Kisumu, Kenia.
Estaba lejos del templo, pero cerca de Cristo.
La primera vez que asistí al templo, fui en avión desde Kenia hasta el Templo de Johannesburgo, Sudáfrica, para sellarme a mis padres. Pero yo era tan pequeño que no tengo recuerdos claros de mi experiencia en el templo.
Esto les pasa con frecuencia a los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Kenia. He visto crecer el número de miembros de la Iglesia en mi zona de una a tres ramas, pero a pesar de ese impresionante crecimiento, muchos miembros no podían asistir al templo para hacer convenios. Viajar fuera del país simplemente no era factible.
Pero todavía éramos capaces de permanecer cerca del Salvador al vivir como si ya hubiéramos hecho convenios en el templo.
Compartir Su evangelio
Así como es necesario nutrir y regar un árbol para recibir su fruto, se debe nutrir el testimonio para mantener una relación cercana con el Salvador. Aunque no podía asistir al templo y hacer convenios en él, decidí desarrolllar mi testimonio del Evangelio de otras maneras.
El presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, enseñó: “Cuando guardan sus convenios del templo y los recuerdan, invitan la compañía del Espíritu Santo para que los fortalezca y purifique”.
Vivir como si hubiera hecho esos convenios me ayudó a prepararme para el día en que pudiera entrar en el templo. Y compartir el Evangelio fue una de las mejores maneras de mantenerme conectado con el Salvador y prepararme para mi investidura.
Debido a que no hay muchos miembros de la Iglesia en Kenia, he tenido muchas oportunidades de compartir el Evangelio. Cada vez que me hacen preguntas sobre mis creencias, como por ejemplo por qué no bebo té ni alcohol, siempre siento que el Espíritu Santo me guía para responder de la mejor manera posible.
Así que, aunque no podía efectuar la obra del templo por mí ni por quienes habían fallecido, hice todo lo posible por acercarme a mí y a los demás a un estilo de vida que cumpliera los convenios.
Sentir Su amor en el templo
El Templo de Nairobi, Kenia, se dedicó en 2025. Aunque el templo todavía estaba a seis horas de distancia en auto, por fin estaba al alcance.
Mientras estuve en el templo durante el programa de puertas abiertas, recibí una fuerte inspiración personal. Siempre pensé que el templo era santo, pero nunca entendí la magnitud hasta ese día.
Al sentarme en silencio en el salón celestial, hablé con mi Padre Celestial en oración y sentí la confirmación de que Él me estaba escuchando.
Reflexioné sobre mi vida: lo que había estado haciendo bien y lo que podía hacer mejor. Quería saber cómo podía ser una mejor persona y prepararme para hacer convenios. Sentí el Espíritu conmigo y la verdad de mi identidad divina. Y sabía que, por medio de la Expiación del Salvador, podría ser “recibido en los brazos de Jesús” (Mormón 5:11).
Incluso antes de que se dedicara el templo y antes de efectuar cualquier ordenanza, yo sabía por mí mismo que el templo realmente es la Casa del Señor. Ir al templo a hacer cualquier cosa—pasear por los jardines, asistir a un programa de puertas abiertas, efectuar ordenanzas por representante, hacer convenios para ti mismo o incluso simplemente hacer la obra de historia familiar— puede invitar al Espíritu a tu vida y ayudarte a estar preparado para hacer y cumplir los convenios sagrados del templo. Y a medida que te prepares para hacer y cumplir esos convenios, establecerás una relación más estrecha con el Salvador.
Ayudar a apresurar la obra del Señor
Aunque todavía no he podido regresar al templo, me estoy preparando para recibir mi propia investidura antes de salir a la misión. Espero con muchas ganas el día en que pueda asistir al templo y hacer convenios personales con el Padre Celestial.
Ya he notado un cambio increíble en mi comunidad gracias al templo. Tres o cuatro familias de mi rama se están preparando para ir al templo, y nuestras clases de preparación para el templo están más activas que nunca. Como dijo el Presidente Russell M. Nelson (1924–2025): “¿Ven lo que está sucediendo ante nuestros ojos? ¡Ruego que no pasemos por alto la majestuosidad de este momento! El Señor ciertamente está apresurando Su obra”.
Vale la pena llevar un estilo de vida que cumpla los convenios, sin importar dónde te encuentres en la senda de los convenios. Tú puedes apresurar la obra del Señor tanto dentro como fuera del templo.
Si aún no has hecho convenios en el templo, puedes prepararte para hacerlo ahora, aunque parezca fuera de tu alcance. Al contribuir a apresurar la obra del Salvador, puedes sentir y compartir Su amor de una manera más elevada y santa.