Habilidades para la vida
Cuando internet te llena de enojo, aquí tienes tres maneras de ser pacificador
¿Cómo puedes actuar como un discípulo de Cristo en un mundo en línea lleno de contención?
No sé a ustedes, pero ver comentarios hirientes en las redes sociales a veces me llena de rabia.
Me alegra vivir en un mundo donde podemos compartir y descubrir información y conectarnos con otras personas en las redes sociales, pero también hay mucha contención, desinformación e incluso hostilidad.
Como dijo el presidente Russell M. Nelson:
“La hostilidad actual en el diálogo público y en las redes sociales es alarmante. Las palabras de odio son armas mortales. La contención impide que el Espíritu Santo sea nuestro compañero constante.
“Como seguidores de Jesucristo, debemos mostrar el camino siendo pacificadores”.
Piénsalo: Más que solo llenarnos de rabia, ¡nuestras interacciones en línea pueden representar una amenaza para nuestro bienestar espiritual!
Afortunadamente, el presidente Nelson y otros líderes nos han dado consejos sobre cómo podemos evitar la contención y compartir luz con los demás en nuestras interacciones diarias. Aquí pueden encontrar tres consejos:
No sigas tu reacción instintiva
La tecnología nos permite conectarnos con personas de todo el mundo, incluso con personas que no comparten tus puntos de vista. Debido a esto, es posible que veas contenido negativo en línea sobre cosas que te importan.
Incluso si el contenido no es intencionadamente ofensivo, puede hacer que sintamos desagrado, inquietud o incluso enojo. Podríamos sentirnos tentados a responder a la defensiva.
Sin embargo, como el élder David A. Bednar, del Consejo de los Doce Apóstoles, ha enseñado, “en calidad de agentes, ustedes y yo tenemos el poder de actuar y de escoger la forma en la que reaccionaremos ante una situación agraviadora o hiriente”.
Antes de reaccionar, haz una pausa, respira hondo y da a los demás el beneficio de la duda. Incluso si no estás de acuerdo, puedes reaccionar de manera diferente a como tu hombre o mujer natural podría querer hacerlo.
Sé más amable de lo que crees que deberías serlo
La hermana Tamara W. Runia, Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes, nos invitó a preguntarnos, antes de interactuar con los demás: “¿Lo que est[oy] a punto de hacer o decir es útil o hiriente?”.
Si la respuesta es “hiriente”, probablemente sea mejor decir otra cosa.
Tanto si deseas defender tus creencias o aclarar verdades, en lugar de lanzar lo que serían piedras verbales, piensa en cómo manejaría el Salvador una situación así (véase Juan 8:1–11).
Al igual que Él, tú puedes responder de manera tranquila, considerada y caritativa. Como el presidente Nelson añadió:
“Como discípulos de Jesucristo, debemos ser ejemplos de cómo interactuar con los demás, especialmente cuando tenemos diferencias de opinión […].
Si un amigo en las redes sociales tiene firmes opiniones políticas o sociales que profanan todo en lo que ustedes creen, replicarle de manera airada y mordaz no será de ayuda”.
Sí, podemos defender lo que creemos, pero no tenemos que avivar las llamas de la contención. En cambio, podemos enfriar tales llamas con bondad.
Estar dispuesto a alejarse
Cuando el Salvador se enfrentaba a personas hostiles, a veces simplemente se apartaba de esas situaciones o no respondía (véanse Isaías 53:7; Mateo 12:14-15).
No importa cuán buenas sean tus intenciones, a veces es mejor simplemente dejarlo ir y alejarte.
Me encanta la reciente afirmación del élder Neil L. Andersen, que dijo: “Hay ocasiones en que ser pacificadores significa resistir el impulso de responder y, en vez de ello, permanecer callados con dignidad”.
Es posible que el retirarse no parezca algo muy poderoso en el momento, puede parecer que te estás dando por vencido, pero ser pacificador es una de las maneras más poderosas de ser discípulo de Jesucristo. Nunca se sabe a quién puede conmover tu ejemplo.
En lugar de aumentar el enojo en internet, cuando te esfuerzas por ser pacificador en línea, puedes convertirlo en un lugar de conexión, aprendizaje y amor.
Y, en última instancia, puedes hacer de internet un lugar para defender el ser un discípulo de Cristo.