De la Publicación semanal para jóvenes adultos
¿Qué tipo de matrimonio desean tener? Tres aspectos en los que el matrimonio en el templo es diferente
El matrimonio en el templo es más que solo un lugar donde celebrar un matrimonio.
Hace años, mientras estaba en la escuela de posgrado, invité a algunos compañeros de clase a la bendición de mi hija. Más tarde, en nuestro hogar, uno de mis compañeros de clase vio una lámina del Templo de Salt Lake y preguntó qué era.
Le respondí: “Ahí es donde mi esposa y yo nos casamos”.
Luego exclamó: “Vaya, ¿cuánto costó alquilar esa capilla para bodas?”.
Como alguien que no era de nuestra fe, mi amigo veía el templo simplemente como el lugar donde nos casamos. Aunque es comprensible desde su perspectiva, me preocupa que a veces nosotros, como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tomemos el matrimonio en el templo solo como un “lugar” donde se efectúan matrimonios.
El matrimonio en el templo no es simplemente un lugar donde celebrarlo; es un modelo para el matrimonio, “establecido y mantenido” de acuerdo con el “designio divino” de Dios.
Entonces, ¿qué hace que el matrimonio en el templo sea algo tan singular?
1. Preparativos únicos
Los matrimonios en el templo comienzan con preparativos únicos. Estos preparativos comienzan mucho antes de que los cónyuges se conozcan y continúan a lo largo de la relación. Cada cónyuge se acerca más a Cristo al hacer y honrar los convenios de la investidura del templo.
El presidente Russell M. Nelson enseñó:
“La dignidad personal necesaria para entrar en la Casa del Señor requiere mucha preparación espiritual […].
Testifico que esta labor de preparación trae consigo innumerables bendiciones en esta vida y bendiciones inimaginables en la vida venidera; entre ellas, la perpetuación de su unidad familiar por toda la eternidad”.
El esforzarnos por ser dignos de entrar en el templo nos ayuda a obtener la madurez espiritual para establecer un matrimonio eterno, protegiéndonos de las amenazas que ponen en peligro el matrimonio hoy en día.
2. Modelos únicos
El matrimonio en el templo es diferente porque implica modelos únicos de vida cotidiana. Estos modelos surgen de una relación de convenio matrimonial que invita a los cónyuges a amar, servir y comunicarse de maneras que difieren de algunos matrimonios en la actualidad.
Los matrimonios en el templo se basan en modelos regulares de oración, estudio de las Escrituras, asistencia a la Iglesia, adoración en el templo y servicio en llamamientos. Estos modelos, que el Señor nos ha dado, ayudan a crear matrimonios amorosos y duraderos.
“El nuevo y sempiterno convenio del matrimonio” (Doctrina y Convenios 131:2) implica que el esposo y la esposa trabajen juntos como compañeros iguales, se amen y se cuiden el uno al otro y a sus hijos, honren sus votos matrimoniales con completa fidelidad y cumplan fielmente con las responsabilidades familiares.
3. Promesas únicas
Cuando nos sellamos en el templo, prometemos alcanzar un matrimonio más elevado y santo. A cambio, el Señor promete que nuestro matrimonio y nuestra familia pueden perdurar más allá de la muerte. El presidente Henry B. Eyring dijo: “Es por medio de los convenios de sellamiento en el templo que podemos recibir la certeza de las conexiones familiares amorosas que continuarán después de la muerte y que durarán por la eternidad” .
Esos convenios son exclusivos del templo.
El presidente Jeffrey R. Holland, Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló de esto cuando rededicó el Templo de St. George, Utah, donde él y la hermana Holland fueron sellados: “Debemos tratar de ser fuera del templo de la misma manera que somos dentro del templo […]. Tenemos que recordar los compromisos, las promesas, las esperanzas y los sueños. Si pudiéramos llevarlos con nosotros fuera del templo, cambiaríamos el mundo”.
Las promesas y bendiciones del templo ciertamente pueden cambiar el mundo, comenzando con nuestro propio matrimonio y relaciones familiares.
Comenzar con el fin en mente
En su primer discurso como profeta, el presidente Nelson habló desde el edificio anexo del Templo de Salt Lake y enseñó: “Queremos empezar con el fin en mente […]. El fin por el que cada uno nos esforzamos es ser investidos con poder en una Casa del Señor, ser sellados como familias, ser fieles a los convenios hechos en el templo que nos hacen merecedores del don más grande de Dios, que es la vida eterna”.
¡Qué gloriosa verdad a tener en cuenta! El plan del Padre Celestial proporciona a todos Sus hijos la oportunidad del matrimonio eterno, el sellamiento de las familias y la vida eterna con Él. Si bien ninguno de nosotros sabe el momento exacto en que recibiremos personalmente esas bendiciones, podemos fielmente “esperar al Señor” (2 Nefi 18:17) y confiar en Sus promesas.
Los insto a prepararse ahora para recibir las promesas y bendiciones del matrimonio en el templo. Esas bendiciones pueden ser suyas.
Así que, amigos míos, ¿qué tipo de matrimonio desean tener?