Publicación semanal para jóvenes adultos
En esta Pascua de Resurrección, detente y considera los lirios
Liahona, febrero de 2026


De la Publicación semanal para jóvenes adultos

En esta Pascua de Resurrección, detente y considera los lirios

A medida que busquemos a Cristo, nos daremos cuenta de que Su paz puede ser nuestra siempre.

Un hombre huele unas flores de color rosa

Fotografía de Adobe Stock

En Sus últimos días de vida terrenal, Jesucristo dijo a Sus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27).

Durante la época de la Pascua de Resurrección, cuando celebramos Su suprema victoria sobre el pecado y la muerte —Su Resurrección—, esa promesa está especialmente llena de poder. Sin embargo, aunque la paz del Salvador siempre está a nuestro alcance, puede haber ocasiones en las que nos cueste sentirla .

Entonces, ¿cómo podemos tener siempre Su paz, esperanza y gozo con nosotros?

Yo lo he encontrado al buscarlo a Él activamente.

Buscar la paz por medio de Jesucristo

Una manera en que busco paz por medio de Cristo es escribiendo poesía. Vivo y respiro poesía, así que durante los últimos dos años he prestado atención a los actos del Salvador escribiendo un poema para cada día de la Semana Santa.

El primer año me sentí inspirado a escribir poemas para mostrar mi amor y gratitud al Salvador y para aprender más acerca de Sus obras. Esto fue impactante, pero no fue algo estrictamente personal. Escribía casi como si estuviera describiendo Sus acciones.

El año siguiente, escribí poemas para encontrar paz en el Salvador y porque quería seguir el consejo de la Primera Presidencia de hacer que la Pascua de Resurrección fuera más importante en mi vida. Mi conexión con Cristo verdaderamente se profundizó porque lo busqué a Él. Escribí desde la perspectiva de aquellos que presenciaron Sus obras y enseñanzas. Fue profundamente conmovedor e increíblemente personal.

Esto implicó describir con palabras cómo sería la vida para una persona que no tuviera nada que dar más que a sí mismo. O para alguien que no hubiera sufrido dolencias físicas graves ni cautiverio, pero que estuviera espiritualmente herido y atado. O para alguien que nunca hubiera dado amor realmente pero quedara impresionado por la declaración de Jesús sobre el tipo de amor más grande.

Meditar en todo esto y más me ayudó a estar más agradecido y humildemente maravillado por la vida asombrosa y perfecta del Salvador.

Experimentar los detalles

Al considerar los detalles de los actos del Salvador, me di cuenta de que Él estaba muy cerca de mí. Sé que no pude escuchar personalmente las palabras: "¡Lázaro, ven fuera!" (Juan 11:43), ni lo vi llorar, pero al meditar y escribir, me sentí como si estuviera en el sepulcro a las afueras de Betania.

En algunas partes del mundo, usamos el dicho “detente y huele las rosas” para recordar a las personas que deben reducir la velocidad cuando están demasiado ansiosas y estresadas como para ver los aspectos positivos de la vida. Pero, ¿qué pasa si, en cambio, nos detenemos y “considera[mos] los lirios” (Mateo 6:28), como enseñó Cristo? ¿Y si buscamos intencionadamente la felicidad, la satisfacción y la paz que Él ofrece?

Creo que la clave es darnos el tiempo necesario para experimentar los detalles de Sus amorosos actos y palabras. Imagina que estás en la antigua Jerusalén, expuesto a las enseñanzas de Cristo. Por ejemplo, trata de imaginar que estás cerca de la cruz y escuchas al Salvador pedirle al Padre Celestial que perdone a quienes lo estaban crucificando (véase Lucas 23:34). ¿Que impacto tendría eso en ti?

O imagina esto: El Salvador acaba de prometerte una paz diferente a todo lo que hayas sentido (véase Juan 14:27). Pero pensabas que se suponía que el Mesías traería la paz al liberar a los israelitas de los romanos, y no lo ha hecho. Entonces, ¿de qué tipo de paz estaba enseñando?

O esto: Seguiste a Cristo durante años, pero Él murió. Fuiste a ocuparte de Su cuerpo y lo único que encontraste fue un sepulcro vacío. ¿Cómo te sientes? (véase Juan 20:1–13).

Entonces, ¿qué hice para hallar paz en Jesucristo? A mi manera, consideré los lirios. Dediqué tiempo a buscar Su amor en los relatos de Su vida y lo encontré. Lo más asombroso era que Él estaba allí esperando, con los brazos abiertos de par en par.

Si consideramos los lirios, nos daremos cuenta de que la paz en Él no se alcanza solo después de que el sufrimiento ha terminado, puede ser nuestra siempre.

Mi deseo es que haya paz en Cristo para ustedes en esta Pascua de Resurrección, como la ha habido para mí.