Publicación semanal para jóvenes adultos
¿Cómo puedo avanzar en la senda de los convenios si aún no estoy casado?
Liahona, febrero de 2026


De la Publicación semanal para jóvenes adultos

¿Cómo puedo avanzar en la senda de los convenios si aún no estoy casado?

Cuando sentí que no progresaba en la senda de los convenios, me acerqué más a Cristo.

Una mujer sentada frente al templo

Soy una persona que siempre usa listas de comprobación. Me gusta poner casillas y marcarlas como cumplidas.

Mis listas de comprobación son útiles cuando necesito empacar para unas vacaciones, limpiar la casa o realizar un seguimiento de las tareas. Pero hacer una lista de comprobación de mi progreso espiritual me produce una gran ansiedad,

porque hay una casilla que todavía no puedo marcar: la casilla “Casarme en el templo”.

Debido a que soy soltera, me resulta fácil sentir que me encuentro estancada entre el convenio de la investidura y el convenio del sellamiento. La frase “senda de los convenios” sugiere que debemos entrar en la senda y luego seguir avanzando.

El aliento que dio el presidente Russell M. Nelson (1924–2025) de “mantener un ímpetu espiritual positivo” evoca una imagen mental similar de movimiento hacia adelante.

Pero debido a que sellarse en el templo es una decisión de dos personas, a veces siento que me he topado con una puerta cerrada. Me preocupa quedarme sin ímpetu espiritual mientras espero a que se abra la puerta. ¿Puedo seguir avanzando en la senda de los convenios cuando actualmente no puedo realizar el siguiente convenio?

La respuesta a mis temores vino al comprender un poco mejor la senda de los convenios.

Moverse hacia arriba

Cuando pensaba en la senda como una lista de comprobación o una línea recta de peldaños —bautismo, confirmación, iniciatoria, investidura, sellamiento—, no parecía que hubiera nada que pudiera hacer entre una etapa y otra.

Pero mi perspectiva cambió cuando el élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, describió el camino de manera diferente: “La mejor manera de visualizar este proceso es imaginar un largo camino que asciende a la cima de una montaña. Si miran esta carretera desde una gran altitud, todo lo que ven es una espiral plana. Sin embargo, si miran la carretera desde un lado, ven una espiral ascendente”.

En otras palabras, vivir el Evangelio no significa ir en círculos, ni siquiera simplemente seguir adelante. Significa ir hacia arriba, hacia el cielo. Cada paso hacia adelante, grande o pequeño, les acerca más al Salvador.

Más adelante, el élder Renlund describió el progreso espiritual como un proceso repetitivo e iterativo: vivir el Evangelio de Cristo una y otra vez, mejorar y acercarnos más al Salvador en cada ciclo.

Presten atención a la palabra que no utilizó: lista de comprobación. El Evangelio de Jesucristo no es algo que se hace una vez y se tacha para siempre. El discipulado es algo que se vive todos los días.

Y sin importar dónde se encuentren en la senda de los convenios, siempre pueden acercarse más a Cristo. No hay obstáculos hacia Su amor.

Más cerca de Cristo

Mientras aguardo con esperanza el matrimonio en el templo, encuentro fortaleza en la historia de la abuela del élder Renlund. Vivió en Finlandia mucho antes de que se construyera un templo allí, por lo que nunca fue investida ni sellada a su familia durante su vida. Aun así, “vivió como si ya hubiera hecho esos convenios”, lo que le dio la fortaleza para soportar las tragedias personales de su vida.

Aunque todavía no puedo hacer el convenio del sellamiento, puedo vivir como si ya lo hubiera hecho. Puedo esforzarme por desarrollar cualidades semejantes a las de Cristo. Puedo ir al templo tan a menudo como me sea posible y renovar los convenios que he hecho tomando la Santa Cena semanalmente. Puedo hacer de mi discipulado algo que soy, no solo una lista de tareas que realizo.

Además, el convenio de sellamiento es singular en el sentido de que se puede participar en sellamientos vicarios antes de ser sellado uno mismo. Me encanta poder ver y oír la ordenanza por mí misma de forma que puedo saber exactamente lo que implica el convenio, y me encanta poder sentir el gozo de las familias eternas al arrodillarme ante el altar en nombre de mis antepasados. Algunos de mis momentos espirituales más fuertes en el templo han ocurrido durante sesiones de sellamiento.

Todas estas cosas me ayudan a cultivar una relación cercana con mi Salvador, lo cual es una valiosa bendición, tanto si puedo hacer el convenio del sellamiento en esta vida como si no. Volverme hacia Él es un impulso espiritual positivo, y mientras yo siga avanzando hacia Él de la forma que pueda, Él nunca me privará de Su amor.