2025
¿Cómo puedo reavivar mi gozo en momentos de sufrimiento?
Junio de 2025


Preguntas y respuestas

¿Cómo puedo reavivar mi gozo en momentos de sufrimiento?

El autor vive en Puerto Rico.

Dios desea que seamos felices, incluso cuando estemos sufriendo. Pero ¿cómo podemos hacerlo?

ilustración de una figura de pie en un túnel mirando hacia la luz

Cuando regresé de la misión, me sentía confundido. En mi misión, sentí la guía del Espíritu Santo, tuve confianza en la veracidad del Evangelio y vi muchos milagros. Pero la vida normal era… bueno, regular. Y de repente parecía mucho más difícil.

Seguí preguntándole a Dios: “¿Por qué? ¿Por qué la vida es tan difícil ahora?”.

Iba a Instituto y asistía a la reunión sacramental, pero no sentía el Espíritu con tanta frecuencia como en la misión. Entonces recordé una frase que mi presidente de misión decía a los misioneros en casi todas las conferencias:

“En la vida, podemos esforzarnos por sufrir con gozo”.

Cuando escuché eso por primera vez, no lo entendí. Pero recordando ese momento, de repente lo comprendí. El Padre Celestial desea que encontremos gozo duradero, aunque estemos en una época de sufrimiento en la vida.

Después de experimentar dificultades en mi propia vida, he aprendido algunas maneras en que el Padre Celestial nos ayuda a sentir gozo, sin importar lo que esté sucediendo en nuestra vida.

Procuren la restauración diaria

Varios años después de darme cuenta de ello, mi espiritualidad flaqueó cuando un desafío inesperado se cruzó en mi camino. Comencé a alejarme de la senda de los convenios y perdí el gozo que había sentido. Después de varios meses, supe que tenía que regresar, así que decidí ver la conferencia general.

El élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló acerca de los hábitos sencillos y diarios que nos ayudan a mantenernos alineados con Dios: “Podemos navegar entre las tinieblas y las pruebas de esta vida y encontrar el camino de regreso a nuestro amoroso Padre Celestial si buscamos y aceptamos los puntos de referencia espirituales que Él ha proporcionado, acogemos la revelación personal y nos esforzamos por la restauración diaria.

Me di cuenta de que ahí era donde debía comenzar a reavivar mi gozo.

Dios nos ha dado todas las herramientas que necesitamos para hallar gozo en esta vida, incluso en medio de las pruebas. Cuando recordamos las acciones diarias y sencillas que conducen a la restauración diaria, como la oración y el estudio de las Escrituras, abrimos nuestro corazón a Dios y nuestras dificultades parecen mucho más pequeñas. Nos sentiremos más fuertes y gozosos, independientemente de nuestras circunstancias.

Recuerden sus convenios

Mediante el arrepentimiento y confiando en la Expiación del Salvador, regresé a la senda de los convenios. Al comenzar a prepararme para ser obrero del templo, me di cuenta de otra forma importante en que el Señor nos ha permitido tener gozo en nuestro sufrimiento: los convenios.

El élder Yoon Hwan Choi, de los Setenta, preguntó recientemente: “¿Desean ser felices?”. En respuesta, citó al presidente Russell M. Nelson, quien dijo: “Si desean ser desdichados, quebranten los mandamientos y no se arrepientan nunca. Si quieren tener gozo, permanezcan en la senda de los convenios”.

Recordar mis convenios con el Padre Celestial y Jesucristo me brindó gozo cuando mi fe fue puesta a prueba, cuando mis seres queridos hicieron frente a la pobreza y cuando enfrenté oposición en mi misión. Hoy, guardar mis convenios con Ellos me brinda gozo, sin importar lo que esté afrontando.

No importa cómo transcurra la vida ni cuán fuertes sean las dificultades de la misma, verán milagros si permanecen en la senda de los convenios de Dios.

Escuchen la música del Evangelio

La música me ha ayudado a recordar las lecciones de gozo que he aprendido a lo largo de mi vida.

Cuando era joven, recuerdo haber escuchado el último himno en la reunión sacramental. Después de la oración, me senté al piano por primera vez y toqué la melodía. Era como si siempre la hubiera sabido. Esa experiencia se puede comparar con la forma en que podemos aprender a sufrir con gozo.

La senda de los convenios es como ese piano. Una vez que comenzamos a tocarla, la melodía, el gozo del Evangelio, nos llega como si siempre la hubiéramos conocido. A medida que continuamos practicando, la melodía es más fácil de tocar. Del mismo modo, a medida que participamos en acciones diarias sencillas que nos ayudan a sentir el Espíritu, como la oración y el estudio de las Escrituras, el gozo del Evangelio se vuelve más fácil de encontrar. Cuando el sufrimiento se cruza en nuestro camino, todavía podemos encontrar la melodía alegre, siempre y cuando sigamos tocando y practicando.

Cuando era miembro de los Setenta, el élder Wilford W. Andersen enseñó: “Si no oyen la música del Evangelio […], recuerden estas dos palabras: sigan practicando. Con la ayuda de Dios, llegará el día en que la música del Evangelio llenará su hogar con un gozo inefable”.

El amor de Dios los sostendrá

Ahora, cuando recuerdo las palabras de mi presidente de misión de “sufrir con gozo”, sé por dónde empezar. Pienso en las maneras en que Dios me mostró cómo hallar gozo durante esos desafíos anteriores. El Padre Celestial nos ha proporcionado muchos dones y bendiciones que pueden recordarnos Su amor y el gozo que es posible por medio de Jesucristo.

Su amor nos sostendrá y nos ayudará a tener gozo, tanto en los buenos momentos como en nuestro sufrimiento.