Aplicar Doctrina y Convenios a tu vida
¿Está tu atención centrada en tus problemas o en tus bendiciones? Lo que los primeros santos me enseñaron sobre el gozo
Las experiencias de los primeros santos en Doctrina y Convenios me han enseñado mucho acerca de sentir gozo.
Seré completamente franca: soy culpable de ser pesimista y estar hiperobsesionada con mis problemas.
Tengo la bendición de estar rodeada de seres queridos que me ofrecen muchas soluciones razonables; pero ellos te dirían que, a menudo, no sigo sus consejos y, en cambio, sigo sintiéndome mal, demasiado testaruda para dejar de lado mi perspectiva negativa.
Ahora bien, esto no quiere decir que todos los problemas y pruebas de la vida se solucionarían fácilmente si tan solo “fuéramos positivos” o “miráramos el lado bueno”. Sonreír durante las dificultades no siempre las hace más fáciles; pero sí creo que aquello en lo que decidimos centrarnos puede afectar nuestra capacidad de sobrellevar las dificultades y sentir gozo a lo largo de nuestros desafíos.
El presidente Russell M. Nelson ha dicho que “el gozo que sentimos tiene poco que ver con las circunstancias de nuestra vida, y tiene mucho que ver con el enfoque de nuestra vida”.
Pero, ¿cómo cambiamos nuestro enfoque para sentir el gozo que parece estar tan fuera de nuestro alcance?
Centrarse en las promesas de Dios
Al estudiar Doctrina y Convenios este año con Ven, sígueme, los primeros santos de la Iglesia han demostrado ser poderosos ejemplos de este principio que enseñó el presidente Nelson. Los santos soportaron fielmente sus desafíos al recordar su meta final: el “porqué” detrás de todo lo que estaban viviendo y las bendiciones que se les habían prometido.
He aprendido acerca de santos que confiaron en el Señor cuando Él dijo:
“Por lo pronto no podéis ver con vuestros ojos naturales el designio de vuestro Dios concerniente a las cosas que vendrán más adelante, ni la gloria que seguirá después de mucha tribulación.
“Porque tras mucha tribulación vienen las bendiciones” (Doctrina y Convenios 58:3–4).
Esos santos, teniendo fe en que el Señor cumpliría las promesas que les había hecho, centraron su atención en las bendiciones que vendrían no durante, sino después de sus tribulaciones. Creo que ese cambio de enfoque los ayudó a seguir adelante continuamente e incluso a lograr lo que algunos podrían considerar impensable en sus circunstancias: ¡tener gozo!
A la mañana vendrá la alegría
En el Salmo 30 hay un versículo que dice: “Por la noche durará el llanto, y a la mañana vendrá la alegría” (Salmo 30:5). Puede que algunos de ustedes lo hayan experimentado literalmente. Los problemas pueden parecer más aterradores por la noche, las cosas difíciles más imposibles. A veces, esa promesa de la mañana parece estar fuera de nuestro alcance. Pero entonces llega el amanecer y nuestras preocupaciones se desvanecen con la luz de un nuevo día.
Tal vez tú también hayas experimentado esto en sentido figurado. Sientes que en tu vida no hay más que dolor, dificultades o luchas, y que las tinieblas se ciernen sobre ti. Tal vez la promesa de gozo parezca estar fuera de alcance en la oscuridad. ¿Cómo podríamos aguantar hasta la mañana?
Al igual que los primeros santos, podemos “seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza” (2 Nefi 31:20). Cuando nos sintamos atrapados en la oscuridad, podemos poner nuestra fe firme e inquebrantable en Cristo, quien nos da esperanza en el gozo que vendrá por la mañana. El Señor nos asegura, como lo hizo con los santos: “La hora no es aún, mas está cerca” (Doctrina y Convenios 58:4).
Gozo en medio del pesar
Es normal sentir tristeza, frustración o desesperación de vez en cuando. Pérdidas, enfermedades físicas o mentales, traumas o el abuso pueden bloquear especialmente el gozo y la esperanza que queremos sentir, y hacen que sea difícil ver una luz al final del túnel.
Sin embargo, gracias a Jesucristo, es posible sentir gozo en medio del pesar. Leemos en las Escrituras: “Y así vemos el gran motivo del dolor, como también del gozo: dolor a causa de la muerte y destrucción entre los hombres, y gozo a causa de la luz de Cristo para vida” (Alma 28:14). Podemos sentir pesar por los dolores que padecemos y al mismo tiempo sentir gozo gracias a la luz vivificante del Salvador.
Estoy tratando de cambiar mi perspectiva pesimista cuando se me presentan desafíos al centrar mi atención en las bendiciones que me esperan, en lugar de centrarme en mis problemas. A veces me siento abrumada por la tristeza, pero recordar a Cristo me da la esperanza de que el gozo llegará.
Al soportar las dificultades que se te presentan, espero que recuerdes el gozo de los santos y sepas que también puede ser tuyo cuando recuerdes la esperanza de nuestro Salvador, Jesucristo.