Especialmente para los recién casados
Cuatro ayudas para tomar decisiones como matrimonio
Aprender a tomar decisiones como matrimonio puede ser difícil. Aquí hay algunos consejos para ayudarlos a tomar mejores decisiones juntos.
Mi esposa y yo hemos tomado muchas decisiones en nuestros primeros dos años de casados, desde decisiones pequeñas, como decidir qué tipo de leche comprar, hasta otras más importantes, como cuándo comenzar a tener hijos.
Por grandes o pequeñas que sean, tomar decisiones puede ser difícil, ¡especialmente cuando estás aprendiendo a tomarlas con otra persona!
Con el tiempo y mucha práctica, hemos aprendido cómo, con la ayuda del Señor, podemos tomar buenas decisiones juntos. A continuación te presentamos cuatro cosas que hemos aprendido que pueden ayudarte a ti y a tu cónyuge a tomar decisiones como matrimonio.
1. Tengan “dominio propio” y una mente clara
Las Escrituras nos recuerdan: “No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7; cursiva agregada).
Puedes poner esto en práctica reconociendo que tomar decisiones cuando tú o tu cónyuge se sientan cansados, temerosos o enojados solo hará que las cosas sean más complicadas. Una manera de ayudarte a ti mismo y a tu cónyuge a tener una mente clara es orar juntos. Pídanle al Padre Celestial guía específica sobre las decisiones que están tomando. Él no siempre les dará dirección en forma de zarza ardiente o columna de luz, pero guiará sus pensamientos y acciones de acuerdo con Su tiempo.
Cuando tanto tu cónyuge como tú están tranquilos, piensan con claridad y están alineados con el Espíritu, tomar decisiones juntos se vuelve mucho más sencillo.
2. Eviten apresurarse o pensar demasiado
Incluso si ambos están pensando con claridad, decidir con demasiada rapidez puede afectar su capacidad para tomar la mejor decisión. Tengan paciencia el uno con el otro y permítanse tiempo para analizar sus opciones, orar y meditar sobre las decisiones y sus posibles consecuencias antes de actuar.
Sin embargo, esperar demasiado también puede ser perjudicial. Pensar demasiado puede generar ansiedad y dudas. En lugar de pensar demasiado en la decisión, si han orado al respecto, anímense mutuamente a actuar con fe y confianza. Cuando ambos están alineados el uno con el otro y con el Señor, pueden tomar decisiones armoniosas.
El élder Carlos A. Godoy, de los Setenta, dijo una vez: “El tomar decisiones que pudieran repercutir en nuestra vida y en la de nuestros seres queridos sin tener una visión más amplia de sus consecuencias puede implicar algunos riesgos. Sin embargo, si proyectamos las posibles consecuencias de esas decisiones en el futuro, podemos ver con mayor claridad el mejor camino a tomar en el presente”.
3. Recuerden que una buena inspiración requiere buena información
Cuando el presidente Russell M. Nelson estaba eligiendo a sus consejeros de la Primera Presidencia, entrevistó a cada miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles porque sabía que “la buena inspiración se basa en la buena información”.
¡Esto se aplica a nosotros también! Las mejores decisiones son decisiones informadas. Conversen como pareja sobre la posibilidad de pedir consejo a familiares y amigos de confianza sobre las opciones que están considerando. Si ambos creen que sería útil, acudan a otras personas para recibir su opinión. Compartan lo que hayan aprendido y consulten los sentimientos de cada uno al respecto.
El Señor nos invita a “busca[r] conocimiento, tanto por el estudio como por la fe” (Doctrina y Convenios 88:118). Busquen información y conocimiento de buenas fuentes, lo que incluye recursos espirituales como las Escrituras, las palabras de los profetas y las bendiciones patriarcales de ambos. Cuando los dos investiguen, podrán seguir adelante con seguridad en sus decisiones.
4. Dejen que Cristo sea su brújula
A medida que los dos hagan participar al Señor en su toma de decisiones y avancen con fe, Él iluminará su camino.
El presidente Thomas S. Monson (1927–2018) afirmó: “Al contemplar las decisiones que tomamos en nuestra vida cada día —elegir entre una cosa o la otra—, si escogemos a Cristo, habremos tomado la decisión correcta”.
En todas las decisiones que afronten, elijan el camino que les permita acercarse más a Jesucristo como pareja. Permitan que Él sea su brújula definitiva en todas sus elecciones. Si hacen participar al Señor en su matrimonio y siguen Su modelo para recibir respuestas, Él los unirá y guiará a lo largo de su vida juntos.