Esau and Jacob Embracing [Esaú y Jacob se abrazan], por Robert T. Barrett
Salud física y emocional: Lección 186
Resolver los sentimientos de ira
Responder a la ira siguiendo al Salvador
Ve a “El estudio de las Escrituras” a fin de prepararte espiritualmente para aprender.
En el segundo año de secundaria, Wilbanks probó a entrar para jugar en el equipo de básquetbol y lo logró. En su primer día de entrenamiento, el entrenador hizo que jugara uno a uno mientras el equipo observaba. Cuando él perdió un tiro fácil, se enojó y pateó el piso y se quejó. Se le acercó el entrenador y le dijo: “Si actúas así otra vez jamás jugarás en mi equipo”. Durante los siguientes tres años jamás volvió a perder el control. Años más tarde, al pensar en el incidente, se dio cuenta de que el entrenador le había enseñado ese día un principio que cambió su vida: que la ira se puede controlar (Lynn G. Robbins, “El albedrío y la ira”, Liahona, julio de 1998, pág. 87).
Experimentar sentimientos de ira es normal. Aunque tal vez no puedas controlar las situaciones que te causan enojo, sí puedes decidir cómo responder a ellas. Si acudes a Jesucristo, Él puede ayudarte a responder como Él lo haría.
Objetivo de la lección: Ayudarte a seguir el ejemplo de Jesucristo cuando experimentes ira.
Aprende cómo
Reconocer la ira
Aunque la ira es un sentimiento normal, puede ser difícil y frustrante, pero tú tienes el poder de decidir cómo responderás.
El presidente Dieter F. Uchtdorf, entonces miembro de la Primera Presidencia, aconsejó:
Cuando se trata de nuestros propios prejuicios y agravios, demasiadas veces justificamos nuestro enojo como justo y nuestro juicio como fidedigno y apropiado […].
Mis queridos hermanos y hermanas, consideren las siguientes preguntas como una prueba introspectiva:
¿Le guardan rencor a alguien?
¿Cuentan chismes aunque lo que digan pueda ser verdad?
¿Excluyen a otras personas, se apartan de ellas o las castigan por algo que ellas han hecho?
¿Envidian en secreto a otra persona?
¿Sienten deseos de hacerle daño a alguien?
Si contestaron afirmativamente a cualquiera de esas preguntas, tal vez deberían aplicar el sermón de tres palabras que mencioné antes: ¡Dejen de hacerlo! (“Los misericordiosos alcanzan misericordia”, Liahona, mayo de 2012, págs. 74, 76).
adversidad, perdón, vencer la ira
A medida que estudies hoy, busca la guía del Espíritu Santo para que te ayude a aprender cómo el Padre Celestial y Jesucristo te ayudarán a manejar los sentimientos de ira.
Responder ante la ira
Lee los pasajes siguientes. Junto a uno de ellos, anota la siguiente verdad: Cuando somos lentos para la ira, seguimos el ejemplo del Señor.
Puedes aprender del Salvador cómo ser lento para la ira. Lee dos o más de los pasajes siguientes y busca evidencias de esta verdad. Vincula uno de los siguientes pasajes con la nota que creaste en Salmos o Proverbios.
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Lucas 9:51–56 (Jesús es rechazado en una aldea samaritana).
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Lucas 23:8–11 (Herodes interroga a Jesús).
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Juan 19:3–12 (Jesús es arrestado).
Reflexiona por un momento sobre cómo podrías seguir el ejemplo del Salvador cuando sientas ira.
A diferencia del Salvador, otras personas de las Escrituras permitieron que la ira influyera en sus decisiones.
Isaac y Rebeca tuvieron mellizos: Esaú y Jacob. Por ser el mayor, Esaú tenía derecho a la bendición de la primogenitura de su padre. La primogenitura significaba que Esaú heredaría las posesiones de su padre y se convertiría en el proveedor y líder espiritual de la familia. Después de las acciones inicuas de Esaú, la bendición de la primogenitura fue transferida a Jacob (véase Génesis 27:1–33).
Si está disponible, mira “Jacob y Esaú” (2:06).
Lee Génesis 27:41–45 para saber cuál fue la respuesta de Esaú al enterarse de que su padre le había dado la bendición de la primogenitura a Jacob. ¿Cuáles fueron las consecuencias de la ira de Esaú?
Después de veinte años de separación, Esaú y Jacob se volvieron a encontrar. Jacob temía que Esaú siguiera enojado.
Lee Génesis 33:4. Presta atención a las acciones de Esaú.
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¿Qué pudo haber influido en Esaú para que actuara de esa manera?
Una cosa que puede ayudarnos a superar los sentimientos de ira es la gracia del Salvador. Podría parecer imposible no perder los estribos, pero, gracias a Su Expiación, Jesucristo puede convertir nuestras debilidades en fortalezas, incluso el control de nuestra ira (véase Éter 12:27).
Pasos para manejar la ira
Esta parte de la lección puede ayudarte a entender tres pasos para controlar la ira. Escribe en tu cuaderno todo aquello que te resulte útil.
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Reconocer lo que provocó los sentimientos de ira.
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¿Cuáles son algunas de las circunstancias que pueden provocar sentimientos de ira en un adolescente?
Medita en una experiencia que hayas tenido que te haya provocado sentimientos de enojo. Determina qué es lo que pudo haber provocado tu enojo.
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Identificar las emociones subyacentes.
El enojo es a menudo una respuesta visible a las emociones invisibles que se encuentran detrás de los sentimientos de ira. Para controlar el enojo, es útil aprender a determinar cuáles son esas emociones invisibles. Estudia la siguiente imagen para ver algunos ejemplos de emociones invisibles.
Recuerda una ocasión en la que te sentiste enojado. Medita sobre las posibles emociones subyacentes que hayas estado sintiendo en ese momento.
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Calmarse.
La siguiente imagen proporciona algunas de las habilidades que podemos utilizar para calmarnos.
Por ejemplo, aunque Esaú pasó tiempo lejos de su hermano Jacob de forma involuntaria, eso le permitió calmarse (véase Génesis 27:42–45). El tiempo que estuvieron separados permitió a Esaú dejar a un lado su enojo (véase Génesis 33:4).
Medita en una manera en que podrías practicar cómo calmarte para poder responder a los sentimientos de enojo como lo haría Jesús.
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Objetivo de la lección: Ayudarte a seguir el ejemplo de Jesucristo cuando experimentes ira.
Comparte una o más de las opciones siguientes con tu maestro o clase:
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Lo que aprendiste que podría ayudarte a ti o a ayudar a alguien que conozcas a resolver el enojo.
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Algo específico que hiciste para lograr el objetivo de esta lección.
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Algunas preguntas que tengas de esta lección. ¿Cómo buscarás las respuestas a tus preguntas?