El estudio de las Escrituras
Dios te conoce y te ama. Él desea formar parte de tu vida. Él está a tu lado durante los momentos difíciles y comparte tu gozo en los buenos. Él ha ayudado a millones de personas que han vivido antes que tú. Algunas de esas personas han compartido sus historias y están registradas en las Escrituras. Esta es una guía para ayudarte a aprender cómo estudiar las Escrituras.
Acercarse a Dios
Leer las Escrituras es como escuchar relatos acerca de Dios por parte de otras personas que lo conocen. Leer las Escrituras puede ayudarte a saber quién es Dios y cómo es, pero necesitas llegar a conocer a Dios en tu propia vida. Es por eso que no nos limitamos a leer las Escrituras, sino que las estudiamos con detenimiento; y cuando estudiamos las Escrituras, no solo buscamos información, sino que queremos usar lo que aprendemos para acercarnos más a Dios.
El acercarte más a Dios no sucederá solo en una clase de la Iglesia, sino que sucederá a medida que estudies las Escrituras por tu cuenta. Aquí tienes algunas pautas sobre cómo estudiar las Escrituras por tu cuenta de maneras que pueden ayudarte a acercarte más a Dios.
Antes de empezar
Busca un lugar donde puedas estudiar sin distracciones. Despeja un espacio si es necesario. ¡Ponte cómodo, pero no te duermas mientras lees! Ten a mano cosas útiles como un diario de estudio o un manual de la Iglesia.
Despeja tu mente de cualquier pensamiento que te distraiga. Puedes dejarte recordatorios de las cosas que debes hacer después de concentrarte en tu estudio.
Ora pidiendo ayuda para entender lo que estudias. Dios puede guiarte para que estudies cosas que te ayudarán en este momento. ¡Invítalo a que te ayude!
Prepara tu corazón para centrarte en acercarte más a Dios. Escucha o recuerda la letra de una canción de la Iglesia para ponerte en el estado de ánimo adecuado.
Durante tu estudio
Aprende acerca de las Escrituras que estás estudiando. Puedes leer los encabezamientos de los capítulos o las secciones para aprender sobre el relato de las Escrituras que estás leyendo. También puedes encontrar información útil en ayudas para el estudio como la Guía para el Estudio de las Escrituras, si están disponibles.
Marca tu ejemplar de las Escrituras (véase la sección “Marcar tus Escrituras”). Marcar las Escrituras es una excelente manera de recordar lo que aprendes cuando estudias. Hay muchas maneras de hacerlo, ya sea en formato impreso o digital.
Anota cualquier pregunta que tengas. Es posible que tengas preguntas sobre las ideas o las palabras que estás leyendo. Anota tus preguntas en tu ejemplar de las Escrituras o en tu cuaderno para que puedas volver a ellas más tarde.
Estudia pasajes de las Escrituras relacionados. Puedes encontrar pasajes de las Escrituras relacionados mediante ayudas para el estudio como las notas al pie de página, la Guía para el Estudio de las Escrituras o Temas y preguntas. Los pasajes de las Escrituras relacionados pueden aumentar tu comprensión de un tema.
Al terminar
Anota lo que has aprendido. En el futuro, puedes regresar y recordar lo que aprendiste si lo escribes. Anotar lo que aprendas también le demuestra a Dios que valoras lo que Él te ha enseñado.
Vive lo que has aprendido. A medida que estudies, pregúntate: “¿Cómo se relaciona esto conmigo y con mi vida?”. A veces esto puede ser difícil de responder. Los relatos de las Escrituras se escribieron hace cientos o miles de años. Pero hay algunas cosas en estas historias que todos los seres humanos experimentan y con las que puedes identificarte. Es posible que puedas verte a ti mismo en una de las personas de los relatos que estudiaste.
Comparte lo que has aprendido. Tendrás oportunidades de compartir con otra persona lo que estás aprendiendo. Esto podría suceder con tu familia, en una clase de la iglesia o incluso en una conversación normal con un amigo. Está bien sentirse nervioso por compartir lo que estás aprendiendo. A medida que lo compartas, trata de centrarte en cómo lo que aprendiste te está ayudando en tu vida.
Habla con otras personas sobre cómo mejorar tu estudio. Si te resulta difícil estudiar las Escrituras, ¡no te preocupes! Trata de pedir a los demás ideas sobre cómo estudiarlas.