Mensaje de los líderes del Área
Fortalecer a la Juventud
Algo que siempre me ha gustado al leer las Escrituras es cómo el Señor utilizó, preparó y fortaleció a los jóvenes para desarrollar Su obra en la tierra. Claros ejemplos encontramos en el Libro de Mormón: en 1 Nefi 2:16, cuando Nefi, siendo aún joven, fue visitado por el Señor; o en 2 Nefi 2:4, donde Jacob, también en su juventud, conoció a Dios. Estos jóvenes recibieron y vivieron experiencias espirituales profundas que les ayudaron y fortalecieron para convertirse en grandes líderes.
Hoy, nada ha cambiado. Los apóstoles y profetas de nuestros días reconocen cuán importantes son los jóvenes. En el folleto Para la fortaleza de la juventud: Una guía para tomar decisiones, la Primera Presidencia declara:
“Les amamos y tenemos confianza en ustedes. Ustedes realmente están entre los espíritus escogidos por el Padre Celestial, enviados a la tierra en este momento para hacer cosas importantes”.
¡Qué privilegio y qué gran responsabilidad tienen los jóvenes de esta generación! Han sido enviados a esta tierra para cumplir con una misión especial. Y nosotros —padres, líderes y amigos— tenemos la sagrada oportunidad de acompañarlos, ayudarlos, elevarlos y fortalecerlos para cumplir esa gran responsabilidad.
El presidente Russell M. Nelson (1924–2025), en el devocional para los jóvenes de 2018, dijo:
“Mis queridos jóvenes extraordinarios, ustedes fueron enviados a la tierra en este preciso momento, el momento más crucial en la historia del mundo, para ayudar a recoger a Israel. No hay nada que esté ocurriendo en esta tierra ahora que sea más importante que eso. No hay nada que sea de mayor consecuencia. Absolutamente nada”.
Sabiendo esto, el Señor ha preparado las herramientas necesarias para fortalecer a cada joven. Esas herramientas se encuentran en las Escrituras, en la oración sincera, en la asistencia regular al templo y en la participación en programas inspirados como FSY, MeetUps y otras actividades que edifican la fe y el testimonio.
Sé que Jesucristo conoce personalmente a cada joven y que Él confía en esta generación para cumplir con Su obra en estos últimos días. Como enseñó el Salvador al visitar el continente americano, en 3 Nefi 17:23: “Mirad a vuestros pequeñitos”.
Que podamos, nosotros también, mirar a nuestros jóvenes, fortalecerlos, elevarlos y ayudarlos a cumplir con las cosas grandes e importantes que el Señor tiene preparadas para ellos en este tiempo.
Y finalizo mi mensaje compartiendo mi testimonio de que Jesús es el Cristo, el Salvador del mundo. Él es quien pagó el precio por nuestros pecados y nosotros tenemos el privilegio de poder arrepentirnos. Él vive, Él es nuestro amigo y nuestro abogado ante el Padre. Sé que estas cosas son verdaderas y comparto este, mi testimonio, en el nombre de Jesucristo. Amén.