Liahona
Tres cosas que obtengo al usar el gárment del templo
Liahona, febrero de 2026


De la Publicación semanal para jóvenes adultos

Tres cosas que obtengo al usar el gárment del templo

La autora vive en Bogotá, Colombia.

Usar el gárment es un privilegio del que puedo disfrutar todos los días.

Una mujer sonriente caminando frente al templo

Cuando me bauticé en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a los diecisiete años, aprendí sobre el templo.

¿Tener la oportunidad de hacer aún más convenios con el Padre Celestial y Jesucristo? Necesitaba eso en mi vida.

Pero, en realidad, lo que más me motivó a prepararme para entrar en el templo fue saber que hacer esos convenios me permitiría conectar con el Padre Celestial y notar Sus bendiciones más que nunca.

Cuando finalmente llegó el día, fue tan hermoso como había previsto. Pero lo que de verdad me tocó el corazón fue finalmente ser investida con el gárment del templo. Sabía que usar el gárment día y noche era parte de los convenios que haría como miembro investido de la Iglesia, pero aprender acerca de las bendiciones que simboliza me llenó de gozo.

Usar esta ropa sagrada todos los días significa más para mí de lo que jamás pensé. Los mensajes del mundo nos hacen creer que ser investidos y hacer convenio de usar el gárment es un gran sacrificio, porque puede interferir con las tendencias de la moda, lo cual, sinceramente, a mí también me preocupaba antes de ser investida.

Pero el gárment del templo no tiene que ver con la moda; esta ropa sagrada es un símbolo de ser discípula de Cristo.

Con este conocimiento, el usar el gárment no ha sido un sacrificio para mí, ha sido un privilegio. Estas son algunas de las muchas maneras en que usar el gárment trae luz a mi vida.

1. Poder espiritual

Una de las bendiciones prometidas en la investidura del templo es el poder espiritual que puedo recibir en mi vida al guardar los convenios; un poder lo suficientemente fuerte como para vencer las tentaciones del adversario.

He sentido esa verdad en mi vida. Me imaginé que eso significaba que las tentaciones ni siquiera me afectarían en el futuro, pero hay mucho más en esta promesa.

El gárment me recuerda que no estoy sola y que el Padre Celestial y Jesucristo siempre están conmigo.

El presidente Russell M. Nelson (1924–2025) testificó: “En el templo recibimos protección contra los embates del mundo. ¡Experimentamos el amor puro de Jesucristo y de nuestro Padre Celestial en gran abundancia! Sentimos paz y seguridad espiritual, en contraste con la turbulencia del mundo”.

Cuando me enfrento a desafíos o tentaciones difíciles, mis convenios sirven como recordatorio de que mi espíritu desea mantenerse alineado con los caminos del Señor. No soy perfecta en esto, pero la belleza de la Expiación de Jesucristo es que cada día puedo llenarme de poder espiritual a medida que me arrepiento.

2. Amor perfecto

Desde que recibí el gárment del templo por primera vez, he sentido la protección de Dios de una manera que realmente no puedo describir. También he sentido que puedo percibir de manera más tangible la presencia de Dios y Su amor mientras estoy en Su casa. Me he dado cuenta de que todo lo que necesito hacer para sentir Su presencia en mi vida es ejercer fe y confiar en Él cada día. Y debido a que sé que Él me ama perfectamente, veo mi decisión de usar los gárments todos los días como un acto de fe y confianza en Él.

Recordar los convenios con el Padre Celestial me permite ser bondadosa y amorosa con los demás en un mundo que, a cambio, a menudo no es bondadoso ni pacífico.

Como aconsejó el presidente Nelson: “Conforme el mundo se vuelve más inicuo, debemos volvernos cada vez más puros. Nuestros pensamientos, palabras y actos deben ser siempre virtuosos y estar llenos del amor puro de Jesucristo para con todos los hombres. La gran oportunidad que tenemos ante nosotros es llegar a ser el pueblo que Dios necesita que seamos” .

Usar el gárment del templo cada día me recuerda quién soy y quién Dios quiere que sea.

3. Conexión con Cristo

Recibir la investidura y hacer convenios requiere algunos sacrificios de nuestra parte, tal vez incluso algunos cambios en nuestro guardarropa. Pero para mí, sacrificar mi blusa favorita difícilmente se puede comparar con lo que el Salvador ha sacrificado por mí o con sentir el amor de Dios.

Jesucristo lo significa todo para mí. Sé que Su mayor deseo para mí y para todos los hijos de Dios es que podamos regresar para estar con Él. Estoy verdaderamente agradecida por Él y siempre quiero profundizar mi conexión con Él.

La hermana J. Anette Dennis, Primera Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, describió cómo el uso del gárment del templo puede cambiar nuestra relación con Cristo: “Al guardar mis convenios y obligaciones con Dios, incluyendo el llevar puesto el gárment del santo sacerdocio, mi vida misma puede llegar a ser un símbolo personal de mi amor y profunda gratitud por mi Salvador, Jesucristo, y de mi deseo de tenerlo a Él conmigo siempre”.

Sé que no soy perfecta, pero siempre me esfuerzo por llegar a ser más semejante a Jesucristo. Mantenerme fiel a mi compromiso de usar el gárment del templo todos los días me recuerda que tengo acceso al poder divino, que estoy conectada con Él y que soy Su discípula.