Liahona
Nicodemo: Procurar conocer la verdad de Cristo
Liahona, febrero de 2026


“Nicodemo: Procurar conocer la verdad de Cristo”, Liahona, febrero de 2026.

Conocían al Salvador

Nicodemo: Procurar conocer la verdad de Cristo

Tal vez nunca sepamos en esta vida cómo terminó la historia de Nicodemo, pero podemos obtener entendimiento a partir de sus interacciones con el Salvador conforme nos preparamos para la Pascua de Resurrección.

ilustración de Nicodemo

Ilustración por Laura Serra

Los detalles de la historia de la vida de Nicodemo son escasos en el Nuevo Testamento. Sabemos que era fariseo y “un principal entre los judíos” (Juan 3:1). Reunía los requisitos para participar en el Sanedrín y probablemente era rico, características que indicaban una alta posición en la sociedad judía. Sin embargo, las profundidades de su discipulado permanecen ocultas.

¿Era un discípulo secreto o no era ni siquiera discípulo? ¿Creía él que Jesús era el Mesías? ¿Fueron impedimentos para que aceptara el discipulado el atractivo del prestigio y sus compañeros del mundo? Las Escrituras no lo dicen, pero como seguidores modernos de Cristo, sí podemos obtener entendimiento a partir de las acciones de Nicodemo a medida que buscamos a Jesucristo en esta época de Pascua de Resurrección.

Un encuentro con Jesús

La primera vez que Nicodemo aparece en la narración del Evangelio, se encuentra con Jesús en secreto por la noche. Él queda perplejo por la declaración del Salvador de que “el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Nicodemo cuestiona esta declaración al interpretar la enseñanza de forma literal. Jesús lo reprende con gentileza, tratando de mostrar el significado espiritual de Sus palabras y de Su función como Mesías. El encuentro termina sin revelar si Nicodemo entiende la enseñanza del Salvador.

Nicodemo sabe en su corazón que Jesús vino del Padre Celestial (véase Juan 3:2), pero tal vez sea incapaz de distinguir el mensaje simbólico de Jesús de las realidades seculares y de sus propias creencias religiosas. Esta perspectiva puede haber sido el resultado de toda una vida de tradiciones judías reguladas.

En nuestra vida, ¿con qué frecuencia buscamos respuestas del Padre Celestial al mismo tiempo que nos aferramos a nuestras creencias de cómo debería funcionar el mundo? ¿Cuán a menudo buscamos al Salvador sin querer cambiar nuestros hábitos o poner en peligro nuestro prestigio?

Nicodemo no pudo entender plenamente el mensaje del Salvador esa noche, pero, al encontrarse con Él, dio un paso hacia el entendimiento, y eso es valioso. “Se nos va a bendecir por nuestro deseo de hacer lo bueno, aun mientras nos esforcemos por ser buenos”, dijo el presidente Jeffrey R. Holland, Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles.

Defender la verdad

Aunque es posible que Nicodemo no entendiera plenamente todas las enseñanzas de Cristo, se aferró a las verdades que sí sabía. Como resultado, cuando los principales sacerdotes y los fariseos se reunieron y condenaron al Maestro, Nicodemo fue el único que intercedió a favor del Salvador.

“¿Juzga nuestra ley a un hombre si primero no se le oye y se entiende lo que ha hecho?”, preguntó Nicodemo. Él habló a pesar de saber que corría el riesgo de que sus compañeros se mostraran hostiles con él. “¿Eres tú también galileo?”, le dijeron en tono de burla. “Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta” (Juan 7:51–52).

Al igual que Nicodemo, podemos enfrentar oposición cuando defendemos verdades que sabemos que son correctas. Sin embargo, lo importante es que de todas formas nos mantengamos firmes, especialmente cuando se trata de nuestro testimonio de Jesucristo.

Una ofrenda de Pascua de Resurrección

A veces, las acciones dicen más que las palabras. Después de la agonizante Crucifixión de Cristo, Nicodemo ayudó con la sepultura. Trajo mirra y áloes costosos para honrar al Salvador fallecido y preparar Su cuerpo a fin de ser sepultado (véase Juan 19:39–40). Las Escrituras no mencionan a Nicodemo luego de eso y nunca llegamos a saber si él siguió a Cristo de todo corazón.

Sin embargo, al prepararnos en esta época de Pascua de Resurrección para celebrar a Jesucristo y todo lo que hizo por nosotros, podemos acercarnos a Él con ofrendas propias: corazones dispuestos y espíritus contritos. Podemos renovar nuestros deseos de comprender quién es el Salvador y defender todo lo que sabemos que es verdad. Al hacerlo, la Pascua de Resurrección se convertirá en una época para recordar a Cristo como “el camino que conduce a los mayores gozos de la vida y [el] bálsamo para las desesperaciones más angustiantes de la vida”.