2025
Un desafío y una promesa
Julio de 2025


Voces de los miembros

Un desafío y una promesa

Cuando fui bautizada en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, hace cuarenta y tres años, no comprendía la ley del diezmo y no la cumplía. Un día, durante una entrevista, el obispo me dijo: “Si tu esposo entra en un túnel oscuro con su linterna y tú vas detrás de él, ¿tu camino será claro o existe la posibilidad de que tropieces y te caigas?”. Le dije: “Lo más probable es que me caiga”. Él me dijo: “Así es la ley del diezmo y el testimonio que debes obtener del cumplimiento de dicha ley. No puedes andar con luz prestada”. Mi esposo siempre ha sido un fiel pagador del diezmo. Para él, el diezmo es primero y yo lo admiro por eso.

El obispo me pidió que leyera en Malaquías: “¿Robará el hombre a Dios? […] Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Este pasaje me hizo pensar en las bendiciones que me estaba perdiendo por no cumplir con dicha ley. Desde ese día he pagado un diezmo íntegro y he podido ver cómo las ventanas de los cielos se abrieron, al recibir tanto bendiciones espirituales como temporales. Ser fiel a Sus mandamientos me ha dado la oportunidad de servir al Señor en Su Iglesia verdadera, de tener una familia por toda la eternidad y, como cantamos en el himno 146: “Tengo gozo en mi alma hoy, que brilla mucho más que el sol con todo su fulgor, pues Cristo es mi luz”.

Creo fielmente lo que dijo el presidente Spencer W. Kimball: “El Señor pone en claro que el diezmo es Su ley y que es un requisito para todos los que le siguen. El vivir esta ley de Dios es un honor y un privilegio, una seguridad, una promesa y una bendición para nosotros. El no cumplir completamente con esta obligación es negarnos a nosotros mismos las promesas y hacer caso omiso de un asunto que es de gran importancia. Es una transgresión, no un descuido sin consecuencia”.

Notas

  1. Malaquías 3:8, 10.

  2. Daniel L. Johnson, “La ley del diezmo”, Liahona, noviembre de 2006.