De la Publicación semanal para jóvenes adultos
Convertir lo cotidiano en significativo: Cómo hallar gozo en la vida cotidiana
Ir más despacio y actuar de forma deliberada, incluso con las tareas más cotidianas de la vida, puede ayudarte a sentir más gozo.
De veras, odio lavar platos.
Lleva mucho tiempo, la comida que se ha humedecido o mojado es asquerosa y parece que tan pronto como vacío el fregadero, se vuelve a llenar. Algunos días, la idea de lavar los platos es tan agotadora que deseo directamente no tener que cocinar.
Estoy segura de que sientes lo mismo acerca de una de tus tareas, ya sea doblar la ropa, ordenar o aspirar la casa. No te juzgo.
Cuando las tareas diarias se acumulan, o cuando perdemos de vista el propósito de las tareas espirituales, estas pueden volverse tediosas y carentes de gozo. Incluso podrías empezar a preguntarte qué sentido tienen. El presidente Nelson dijo: “Cuando las exigencias de la vida los invadan, ¡piensen de manera celestial!”.
Pero, ¿hay realmente un propósito celestial en cada tarea cotidiana?
Da un paso atrás y mira el panorama general
Si alguna vez has visto una pintura al óleo de cerca, como las obras de Claude Monet o Vincent van Gogh, notarás que las pinceladas individuales de la pintura se difuminan en un embrollo de puntos y rayas aleatorias y superpuestas. Solo cuando das un paso atrás puedes ver la pintura como lo que realmente es: una obra maestra hermosa y cohesiva.
Creo que eso es en parte lo que el presidente Nelson quiere decir cuando nos anima a pensar de manera celestial. Cuando damos un paso atrás y miramos el panorama general, tenemos una mejor idea de cómo encajan las tediosas ”pinceladas” individuales en nuestro progreso eterno.
El élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles nos asegura: “Un día verán el producto terminado, y sabrán que el Maestro Artista tenía un plan para esos puntos aleatorios desde el principio. Verán que Él los estaba preparando para oportunidades y posibilidades mucho más gloriosas de lo que jamás podrían haber imaginado o logrado por ustedes mismos”.
Así es como se ve para mí mantener una perspectiva amplia:
Si hay algo que me realmente me encanta cocinar, pero los utensilios que necesito para hacerlo están sucios, no tengo problema en lavarlos. Mi entusiasmo por la buena comida supera mi disgusto por fregar ollas y sartenes.
Pero más allá de eso, sé que tener una cocina limpia mejora mi estado de ánimo y hace que sea más fácil sentir el Espíritu. Aprender a organizarme ahora también me preparará para cuidar mejor de mi futura familia. Además, estar al día con las tareas diarias me ayudará a desarrollar la cualidad cristiana de la diligencia.
El Señor nos alienta a “no […] cans[arnos] de hacer lo bueno, porque est[amos] poniendo los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las grandes” (Doctrina y Convenios 64:33).
Tus rutinas diarias, tanto temporales como espirituales, son las pequeñas cosas en base a las cuales se establecen los cimientos de tu vida. El procurar comprender las bendiciones que estas tareas brindan te ayudará a mantenerte motivado a conservar esas rutinas diarias y a desarrollar nuevos hábitos que te edificarán por la eternidad.
Reduce la velocidad y actúa con intención
A veces, dar un paso atrás no es suficiente. A veces, también necesitamos reducir la velocidad.
Fuimos creados para actuar por nosotros mismos, no para que se actúe sobre nosotros (véase 2 Nefi 2:26). Cuando acudas al Señor y tomes las riendas de tu vida en lugar de dejarte llevar por ella, te sentirás menos abrumado por la lista diaria de tareas, lo cual te dará más espacio mental para pensar de manera celestial y sentir gozo.
Actuar con intención te ayuda a actuar por ti mismo. Prueba estos consejos para ir más despacio, volver a enfocarte y aportar una perspectiva eterna a tu vida diaria:
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Disfruta de las cosas que te brindan gozo.
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Toma decisiones por adelantado. Rutinas simples como empacar la mochila la noche anterior contribuirán a que las mañanas se sientan menos apresuradas.
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Encuentra momentos de quietud para reflexionar, relajarte y volver a conectarte con el Señor.
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Practica la gratitud activa reconociendo y expresando agradecimiento por las cosas buenas a medida que suceden.
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Crea espacios en los que te sientas bien. El orden y la limpieza permiten que el Espíritu esté presente.
Puedes ser alegre
A pesar de tus mejores esfuerzos, todavía habrá días en los que será difícil encontrarle significado a lo cotidiano. ¡No importa! El esforzarte por centrarte en el Salvador te ayudará a levantarte de nuevo.
El élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Podemos cultivar un sentido de gozo creciente y duradero, y de paz interior debido a nuestra esperanza en Cristo y a que comprendemos nuestro lugar en el hermoso plan de felicidad”. Mantener una perspectiva eterna y centrarte en ese plan te ayudará a mantener esa paz, incluso cuando las cosas salgan mal o simplemente te sientas triste.
Así que sí, todavía tengo días en los que lavar los platos no es algo para disfrutar (si es que llego a lavarlos), pero sé que mi esfuerzo importa más que simplemente para marcar una casilla en una lista. Eso me ayuda a sobrellevar los días más ocupados, o más aburridos.