2025
Tres habilidades emocionales para dominar antes de servir en tu misión
Septiembre de 2025


De la Publicación semanal para jóvenes adultos

Tres habilidades emocionales para dominar antes de servir en tu misión

Aprende y practica estas técnicas emocionales para llegar a ser más autosuficiente, más fiel y más estable emocionalmente a lo largo de tu servicio.

un jugador de fútbol patea una pelota

¡En Sudamérica nos encanta el fútbol! Cuando hay un partido crucial de nuestras selecciones nacionales, todo el país se detiene para mirarlo. Los momentos más icónicos y de nerviosismo se producen cuando los equipos están empatados y por medio de penales se determina quién es el ganador.

En esos momentos, los jugadores sienten emociones intensas, pero lo que conduce a su éxito no son solo sus acciones en el campo, sino su técnica. La técnica, desarrollada a través de la práctica constante, ayuda a los jugadores a confiar en sus habilidades y a desempeñarse bajo presión, sin importar cuán nerviosos se sientan en el momento.

En mi trabajo como psicólogo, he tenido el privilegio de evaluar a candidatos que se están preparando para el servicio misional. Al igual que los jugadores de fútbol, los jóvenes adultos pueden desarrollar determinadas “técnicas emocionales” que los ayuden a superar los desafíos que sin duda enfrentarán en la misión.

Pero, al igual que cualquier habilidad, las técnicas emocionales requieren tiempo y práctica. No esperes hasta estar en el centro de capacitación misional para empezar a desarrollarlas.

A esas técnicas las llamo las reglas de “más, menos” y creo que pueden ayudarte a prepararte mejor emocionalmente para la misión:

Técnica 1: Más hábitos saludables, menos resistencia al cambio

Las enfermedades mentales son reales y afectan a muchas personas, por lo que es importante acudir a profesionales para obtener orientación y ayuda. Sin embargo, al trabajar con los misioneros he visto que a veces la angustia emocional puede venir a causa de circunstancias o hábitos poco saludables, como el tiempo excesivo frente a la pantalla, los patrones de sueño irregulares y el aislamiento social.

Cuando las hermanas y los élderes jóvenes llegan a la misión con este tipo de hábitos, a menudo tienen dificultades para adaptarse a la obra misional y se enfrentan a desafíos emocionales que no esperaban.

Sin embargo, esto se puede resolver estableciendo hábitos saludables antes de la misión, como hacer ejercicio, comer bien, seguir el horario de sueño para los misioneros y asumir responsabilidades en casa o en el trabajo para llegar a ser más resilientes. También puedes crear un “botiquín de primeros auxilios de salud mental” para situaciones estresantes aprendiendo ejercicios de relajación, practicando la atención plena, recitando tus pasajes favoritos de las Escrituras o escuchando música espiritual edificante.

Técnica 2: Más fe y conexión con Dios, menos dudas

Una de las preguntas que hago a los futuros misioneros es qué preocupaciones tienen en cuanto a servir en una misión. Una de las más comunes es el temor a no estar preparados, no saber suficiente doctrina o qué enseñar. Esta inseguridad a menudo conduce a la duda y las dudas ponen ansioso a cualquiera.

El remedio para esa inseguridad se encuentra en aumentar la fe mediante una fuerte conexión con Jesucristo y una comprensión más profunda de Su Expiación. La obediencia a Sus mandamientos, el estudio diario de las Escrituras y la oración y el ayuno edifican la fe en Cristo (véase Alma 17:2–3).

Si tienes inquietudes similares, recuerda que lo que estudies en las Escrituras se consolidará en tu mente a medida que compartas lo que aprendas. Puedes compartir tus reflexiones con tus padres, hermanos y amigos.

Técnica 3: Más amor, menos indiferencia

Ser indiferentes a los sentimientos y a las necesidades de los demás nos impide sentir caridad hacia ellos, conectarnos con ellos a un nivel más profundo y ser guiados por el Espíritu para saber cómo ayudarlos.

Sobre este tema, el apóstol Juan dijo: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, pero aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4:20–21).

Cultivar la caridad, el amor puro de Cristo, por los demás aumenta nuestro bienestar emocional y el de los que nos rodean, lo que nos permite establecer relaciones sanas. Si no estás seguro de cómo desarrollar un amor más profundo por los demás, comienza con pequeños actos de bondad y servicio. Sonríe y da cumplidos, ayuda a los necesitados, esfuérzate por escuchar en lugar de solo esperar para hablar, y ofrece comprensión y empatía a los que tienen opiniones diferentes.

Desarrollar caridad por los demás también significa desarrollar caridad por uno mismo. Si estás afrontando desafíos emocionales que son difíciles de sobrellevar, pide ayuda al Padre Celestial, practica la autocompasión y habla abiertamente con tu familia y con los líderes de la Iglesia sobre cómo te sientes. Ellos pueden guiarte hacia los recursos disponibles, incluso terapeutas calificados, para ayudarte a sentirte mejor.

Al igual que los jugadores de fútbol, te enfrentarás a momentos difíciles en la misión. Sin embargo, recuerda que “si estáis preparados, no temeréis” (Doctrina y Convenios 38:30).

Aprende y practica estas técnicas emocionales, y descubrirás que llegarás a ser más autosuficiente, más fiel y más estable emocionalmente a lo largo de tu servicio.