2025
¿Cómo podemos fortalecer a la juventud?
Liahona de octubre de 2025


Mensaje de los líderes del Área

¿Cómo podemos fortalecer a la juventud?

El élder Uchtdorf dijo: “Jesucristo es la fortaleza de la juventud”, y agregó que el Salvador querría que vieran, sintieran y supieran que Él es su fortaleza; que, con ayuda de Él, no hay límites en lo que puedan lograr; que el potencial de ustedes es ilimitado, y querría que se vieran a sí mismos como Él los ve, lo cual es muy diferente del modo en que el mundo los ve.

Al leer una y otra vez estas palabras, vino a mi mente: ¿Comprenden los jóvenes estas palabras? ¿Entienden el gran amor que Jesucristo tiene por la nueva generación? ¿Anidan en sus corazones la esperanza de volver a estar con Él, de abrazarlo?

Nuestro Padre ama a todas Sus creaciones, pero puso especial atención en estos niños y jóvenes. Nos dejó a nosotros, padres, abuelos, tíos, hermanos y líderes, para ayudarlos a fortalecer su conocimiento y su confianza en el Salvador.

En nuestras manos está dar respuestas a estas preguntas, acompañarlos en ese proceso de aprendizaje, de reconocer y de entender cómo recibir esa fortaleza que proviene de un amigo, de un hermano, de un maestro que los ama y los sostiene, cuyos brazos están extendidos hacia ellos; como el padre que deja que sus hijos aprendan a caminar y busquen su equilibrio al andar, pero que nunca los suelta, que nunca baja esos brazos, que nunca se da por vencido para levantar a sus amados hijos una y otra vez, porque su amor es infinito y abundante.

Empecemos por una conversación: padre e hijo, abuelo y nieto, maestro y alumno, obispo y joven. Elijamos el momento adecuado, preguntemos: “¿Cuáles son tus anhelos más preciados? ¿Cómo te sientes en la Iglesia? ¿Qué experiencias has vivido que te haya dado la oportunidad de sentir el amor del Salvador?”. Y escuchemos con atención, sin interrumpir, validando sus sentimientos y guiándolos a la fuente de fortaleza, que es Jesucristo.

Me imagino una conversación sencilla, donde quien guía es un motivador de hábitos sagrados, que ayuda a CREER, que invita a PERTENECER y que motiva a LLEGAR A SER su mejor versión.

Toda buena obra requiere sacrificio y compromiso. Los jóvenes nos necesitan en este proceso. ¿Cómo los ayudamos?

Confiemos en las actividades inspiradas que se han creado para ellos.

Una jovencita dijo del PFJ: “Nunca pensé que sería tan hermoso. No sabía que había tantas personas que sintieran, como yo, tanto amor y agradecimiento por el Evangelio y por los maravillosos padres que tenemos”.

Otro joven dijo: “Aunque pensé que las clases de Seminario serían muy aburridas, me di cuenta de que no es así. El participar me ha ayudado a conocer más a mi Salvador y, de paso, pude conocer mejor a quienes asisten conmigo. He formado nuevas amistades”.

Una jovencita de catorce años dijo: “Por primera vez fui a ministrar con una hermana de la Sociedad de Socorro. Nunca pensé que las hermanas adultas fueran tan divertidas y geniales. Salir a visitar y ministrar me ha ayudado a ver esta organización de manera diferente”.

Por eso nuestra tarea como padres y líderes es tan importante: que los jóvenes conozcan y afiancen su relación personal con el Señor Jesucristo.

El presidente Nelson dijo de ellos: “La nueva generación se está levantando como leales seguidores de Jesucristo”.

Testifico que estos jóvenes tienen el corazón y la mente bien dispuestos. Ellos están preparados para los desafíos de este tiempo. Ellos saben que Jesucristo es su fortaleza. En Su nombre. Amén.