2025
Miedo a la presentación
Junio de 2025


Miedo a la presentación

“Padre Celestial”, oró, “por favor ayúdame a estar tranquila”.

Relato verídico de Sudáfrica

Una niña de pie frente a su clase de la escuela

El corazón de Allyson le latía con fuerza: era casi su turno de hacer su presentación de historia. Había practicado una y otra vez con su mamá la noche anterior, pero aun así, se sentía muy nerviosa. ¡Odiaba hablar frente a la gente!

“La siguiente es Allyson”, dijo la señora Tanner. “Por favor, ven a presentar tu informe”.

Allyson se levantó de su banco y caminó nerviosa hacia el frente del salón de clases. Miró los rostros de sus compañeros y tomó un respiro tembloroso. Sus manos se sentían sudorosas y las limpió en su uniforme escolar.

Abrió la boca para empezar, pero, repentinamente, no sabía qué decir. Todos la miraban, esperando que hablara. Sentía como si todas las palabras que había memorizado se le atascaran en la garganta; sentía que se le retorcía el estómago.

Entonces Allyson recordó algo: unas semanas antes, su papá le había contado una historia sobre cómo oró para que el Espíritu Santo lo ayudara.

Rápidamente, Allyson hizo una oración en su mente. “Padre Celestial”, oró, “por favor ayúdame a estar tranquila y a hacer bien mi presentación”. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Tan pronto como Allyson terminó su oración, el pánico comenzó a desaparecer. Sus hombros se relajaron y su mente se sintió despejada.

Esta vez, cuando abrió la boca, las palabras salieron fácilmente. “Mi informe es sobre los primeros colonos en Sudáfrica en el siglo XVII”, dijo, y explicó los datos que había memorizado. Al llegar al final de su presentación, la recorrió un sentimiento de felicidad. ¡Lo había logrado!

Allyson se sentó con una sonrisa en el rostro. Su informe no fue perfecto, pero estaba muy orgullosa de cómo lo hizo.

“Hey”, susurró su amiga Emily desde el escritorio que tenía a su lado. “¡Lo hiciste tan bien! Pensé que odiabas hablar frente a la gente”.

Allyson se rio en voz baja. “¡Yo también lo pensaba! Solo oré y le pedí ayuda a Dios, y Él me ayudó”.

Emily se quedó callada por un segundo. Luego susurró: “Vaya, quizás yo también debería orar más”.

Cuando el siguiente estudiante comenzó, Allyson pensó en lo que acababa de suceder. Se sintió muy diferente después de hacer su oración. ¡El Espíritu Santo realmente la había ayudado a sentirse tranquila y valiente!

Allyson hizo una rápida oración en su mente. “Gracias, Padre Celestial”, oró. “Gracias por enviar al Espíritu Santo para ayudarme”.