Lectura fácil
Una galleta como marcador de libros
Un relato verídico de EE. UU
“¿Puedo comer la última galleta?”, preguntó Jack.
“Dejémosla para mañana”, dijo la mamá. “Es hora de dormir”.
Jack bajó los hombros decaído. Se cepilló los dientes, se puso el pijama, y no dejaba de pensar en la galleta.
Fue a la cocina a tomar agua. La galleta estaba en una bolsa junto al fregadero. No había nadie mirando.
Jack la tomó y corrió a su habitación. Sacó la galleta de la bolsa y le dio un mordisco. Deliciosa.
Entonces oyó pasos. ¡Era su hermano! Jack se metió debajo de su manta.
“¿Qué estás haciendo?”, preguntó Trevor.
Jack encontró un libro debajo de la manta. “Pues… leyendo”.
Trevor le quitó la manta a Jack. “¿Con una galleta?”.
“Yo… la estoy usando como marcador de libros”, dijo Jack.
Mamá también entró a la habitación. “¿Una galleta como marcador de libros?”.
Jack jaló su manta y se cubrió. Esperaba que su mamá y Trevor se fueran, pero no lo hicieron.
Jack se sonrojó y se asomó por encima de la manta. “Tomé la galleta para poder comérmela”.
“Gracias por ser honesto”, dijo la mamá.
Jack frunció el ceño. “Pero no me siento mejor”.
La mamá se sentó en la cama. “Orar para pedir perdón puede ayudar. Jesucristo te puede ayudar a sentir paz otra vez”.
La mamá y Trevor se arrodillaron y oraron con Jack. Pidió perdón por haber tomado la galleta y haber mentido.
Cuando terminó, Jack sonrió. “¡Oye, me siento mejor!”. Le dio la galleta a su mamá. “¡Y estoy seguro de que sabrá aún mejor mañana!”.