Publicación semanal para jóvenes adultos
La universidad es difícil. Esto es lo que me ayuda a seguir adelante (y a tener esperanza)
Publicación semanal para jóvenes adultos, abril de 2026


De la Publicación semanal para jóvenes adultos

La universidad es difícil. Esto es lo que me ayuda a seguir adelante (y a tener esperanza)

No eres un objeto, fuiste creado para actuar, llegar a ser y superar los obstáculos.

dos jóvenes adultos de pie y sonriendo frente a una canoa

Fotografía cortesía de la autora

A veces me pregunto si realmente llegaré a ser quien espero ser. Siempre he tenido el sueño de estudiar biología, ingresar a la Facultad de Medicina y regresar a casa para servir a mi comunidad en Tahití como médica.

Pero cuando me mudé a Hawái, EE. UU., para comenzar la universidad, me pregunté si ese camino era realmente lo que el Padre Celestial quería para mí.

La universidad ha sido una gran experiencia, pero equilibrar las clases, el trabajo y el tiempo para relajarme es difícil. A menudo me he sentido desanimada por toda la incertidumbre.

Al lidiar con esos sentimientos, he hallado esperanza a través de algunas prácticas útiles.

Aprender a actuar con fe

El élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, explicó una vez el albedrío con una poderosa lección práctica. Sosteniendo en alto sus Escrituras, dijo que estas eran un objeto. Enseñó que no tenían la capacidad de moverse a menos que él las moviera. Luego agregó: “‘Sin embargo, ustedes y yo somos agentes. Tenemos en nosotros la capacidad de actuar y que no simplemente se actúe sobre nosotros’”.

Comencé a entender mi albedrío para elegir la fe cuando empecé a trabajar como guía de canoas en el Centro Cultural Polinesio. Al principio yo estaba muy nerviosa. Las canoas son pesadas, el río es rápido y se supone que debes guiar y entretener a los visitantes, ¡todo sin estrellarte!

Al principio de este trabajo, estaba nerviosa. Pero luego leí este pasaje de las Escrituras: “Porque son redimidos de la caída, han llegado a quedar libres para siempre, […] para actuar por sí mismos, y no para que se actúe sobre ellos” (2 Nefi 2:26).

Eso me brindó paz. La Expiación de Jesucristo no solo nos redime del pecado, sino que también nos da fortaleza. Me di cuenta de que no tenía que esperar hasta “sentirme lista” o tenerlo todo resuelto. Solo tenía que actuar con fe y recordar que puedo hacer cosas difíciles, especialmente con Cristo a mi lado.

A medida que actuaba con fe y seguía superando los errores y los desafíos, noté que tanto mis habilidades para navegar en canoa como mi confianza en el Señor mejoraban. Me di cuenta de que Dios me conocía, me amaba y me ayudaría en todo lo que tratara de lograr.

Cuando me siento desanimada, ya sea en el trabajo, al correr, mientras estudio o en momentos de duda, me recuerdo a mí misma que no soy un objeto. Soy un agente que puede actuar con fe.

Dedicarle la misma cantidad de tiempo al Señor

Como hijos del Padre Celestial, no estamos destinados a ser espectadores en nuestra vida. Él desea que cambiemos, que lleguemos a ser más y que lo escojamos a Él.

Cuando los estudios son difíciles y las responsabilidades son pesadas, he descubierto que dar prioridad al tiempo dedicado al Señor me ayuda a lograr todo lo demás. El élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, hizo esta promesa: “Al dedicar al Señor el mismo tiempo que dedicas a tus estudios superiores, el Espíritu mejorará tus actividades académicas. Descubrirás que tienes más tiempo y capacidad para tus cursos, y se te abrirán puertas que de otro modo podrían haber permanecido cerradas”.

Esa promesa me refonforta mientras sigo trabajando para alcanzar mis metas.

Acudir a Dios

He sentido mucha guía del Señor para estudiar en el campo de la medicina, pero el camino que tengo por delante todavía me parece incierto. Me he dado cuenta de que la paz no llega recién cuando toda la incertidumbre ha desaparecido; puede venir de Dios en cualquier circunstancia. El presidente D. Todd Christofferson, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, enseñó: “Al acudir a Dios, podemos hallar paz en las dificultades y nuestra fe puede seguir creciendo aun en momentos de duda y desafíos espirituales”.

Aunque no sé cómo será mi futuro en la Facultad de Medicina, sé que Dios me está guiando. Incluso cuando no puedo ver Sus bendiciones con claridad, recordar que no estoy sola en mi trayecto me da esperanza.

Si no estás seguro de tu futuro o dudas de tu potencial, por favor, no te des por vencido. Decide actuar con fe, aunque solo signifique dar un pequeño paso más.

Gracias a que Cristo vive, puedes seguir intentándolo. Puedes resolver las cosas. Confía en que Él puede ayudarte a superar cualquier incertidumbre que estés afrontando.

Notas

  1. David A. Bednar, en Kevin S. Hamilton, “Act … Not … Acted Upon”, Liahona, marzo de 2018, Páginas locales de África Sureste, Biblioteca del Evangelio.

  2. Ronald A. Rasband, “Give the Lord Equal Time”, devocional de la Universidad Brigham Young–Hawái, 28 de enero de 2025, speeches.byuh.edu.

  3. D. Todd Christofferson, “Acude a Dios para que vivas”, Liahona, noviembre de 2025, pág. 89.