2025
Después de experimentar traumas, ¿cómo podría aprender a ver la sexualidad como un don de Dios?
Noviembre de 2025


Después de experimentar traumas, ¿cómo podría aprender a ver la sexualidad como un don de Dios?

Sentía que ver lo bueno en la sexualidad era imposible después de que el abuso sexual y la pornografía me hicieran daño.

La autora vive en Nevada, EE. UU.

Ilustración de una mujer que sostiene un corazón

Alguna vez creí que la sexualidad era un don divino para todos los hijos de Dios, excepto para mí.

Estuve expuesta a la pornografía cuando era pequeña y fui víctima de abuso sexual. A medida que crecía, luché con el trauma que había experimentado cuando era niña. Recurrí a conductas dañinas para hacer frente a mis sentimientos.

Mi trayecto hacia la sanación no ha sido fácil, ni ha terminado; pero he avanzado en el camino de la recuperación. En los momentos de paz, siento que Dios ha reemplazado mi confusión y mi dolor por paz y descanso. Ha sido necesaria la paciencia de muchas personas semejantes a Cristo, recursos divinos y la Expiación de Cristo para encontrar la sanación.

Estas son algunas cosas que he aprendido que me han ayudado a mí y que pueden ayudarte a entender los propósitos del Señor en cuanto a la sexualidad.

Ora acerca de tus dificultades

Durante mucho tiempo, pensé que a Dios no le importaban mis problemas relacionados con la sexualidad. Sin embargo, esta cita del presidente Russell M. Nelson me ayudó a darme cuenta de que Dios está al tanto de todos nuestros desafíos: “Les aseguro que nuestro Padre Celestial y Su Hijo Amado, Jesucristo, los aman. Ellos están personalmente al tanto de sus circunstancias, su bondad, sus necesidades y sus oraciones pidiendo ayuda”.

Dios es consciente del impacto de todos los problemas en nuestra vida, sin importar cuán complejos sean. Él desea escuchar nuestras preocupaciones y preguntas, sin importar el tema. Algunos pueden creer que es inapropiado hablar con Dios sobre temas relacionados con la sexualidad, pero Él quiere que hablemos con Él sobre todo tema.

Al buscar la ayuda del Padre Celestial, mis pruebas me permitieron comprender mejor la Expiación de nuestro Salvador y Su poder sanador. Sé que Él comprende mis dificultades, lo cual hace que sea más fácil acudir a Él.

Hablar con personas de confianza

Hablar con personas de confianza, como líderes religiosos, profesionales de la salud mental y familiares, sobre temas complejos puede ser difícil, pero su guía puede proporcionar consuelo.

Después de la misión, hablé con mi obispo local en cuanto a mi trauma. Nuestras conversaciones, guiadas por el Espíritu Santo, me ayudaron a fomentar una perspectiva más positiva. También he sido más abierta con mis padres, quienes me han brindado consejos a partir de años de sabiduría. Me he beneficiado enormemente al compartir mis desafíos con personas sinceras, espiritualmente inteligentes y empáticas, que me han enseñado lo que realmente significa “llevar las cargas los unos de los otros” y “llorar con los que lloran” (Mosíah 18:8, 9).

Además, los consejeros y terapeutas de salud mental adecuados han sido cruciales en mi proceso de sanación. Cuando alguien ha experimentado un trauma sexual, a menudo carga con una variedad de efectos duraderos. Los profesionales están capacitados para abordar el daño psicológico y proporcionarnos las herramientas adecuadas para sanar.

Toma decisiones sensatas acerca del contenido en los medios de comunicación

En terapia aprendí que la precaución y la guía del Espíritu pueden ayudarnos a seleccionar el contenido de los medios de comunicación. Las representaciones mundanas y malsanas de la sexualidad pueden ser dañinas debido a la información errónea que distorsiona el carácter sagrado de la sexualidad y de la intimidad sexual.

El presidente M. Russell Ballard (1928–2023) dijo una vez: “La mayoría de las comedias, de los dramas y de los ‘reality shows’ contienen inmoralidad, violencia y una sutil burla de los valores tradicionales, así como de las familias tradicionales. Cada año, los programas nuevos empeoran y van más allá de los límites de la tolerancia del público”.

También he aprendido sobre el propósito divino de los sentimientos sexuales que Dios nos ha dado y que deben expresarse con respeto y ternura dentro de los límites que Él ha establecido: el matrimonio entre un hombre y una mujer. Eso ha sido algo transformador para mí.

Esfuérzate por ver a todos a través de los ojos de Dios (incluso a ti mismo)

Yo solía albergar ira hacia aquellos que habían lastimado a otros, ya fuera física, emocional, espiritual o sexualmente. La ira es una emoción normal, especialmente si has sido víctima de trauma o abuso, y yo luchaba con una visión pesimista de la iniquidad en el mundo.

Me sentía justificada en mi forma de pensar, pero vivir con resentimiento no produjo ningún resultado positivo. Elegir el odio estaba obstaculizando mi sanación. En cambio, he tratado de mostrar amor hacia todos, incluso hacia mí misma.

Como enseñó el élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles: “Con los brazos extendidos, el Salvador les ofrece el don de la sanación. Con valentía, paciencia y centrados fielmente en Él, antes de que pase mucho tiempo, podrán llegar a aceptar plenamente ese don. Podrán desprenderse de su dolor y dejarlo a Sus pies”.

Testifico que nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador Jesucristo están al tanto de nuestras circunstancias. Están involucrados en nuestra vida y quieren que encontremos sanación del dolor que cargamos. Hay recuperación, paz y descanso para todos. No debemos llevar nuestras cargas solos.

No importa por lo que hayamos pasado, con la ayuda del Salvador podemos aprender a ver nuestros sentimientos sexuales como un don dado por Dios.