¿Pasas demasiado tiempo solo?
Pensé que aislarme me daría paz.
Me gusta estar sola. Aunque soy una persona extrovertida, tener tiempo a solas me ayuda a entender mi día y mis emociones.
Sin embargo, cuando tengo un mal día, tiendo a aislarme metiéndome en la cama, cubriéndome la cabeza con las sábanas y navegando en el teléfono. Eso me distrae de las cosas que me preocupan.
Sin embargo, me he dado cuenta de que cuanto más lo hago, más difícil es dejarlo. Y cuando me aíslo constantemente, tiendo a sentirme aún peor que antes.
No hace mucho tiempo, ese comportamiento se filtró en mi vida espiritual y me hizo sentir completamente desconectada del Padre Celestial. También hizo que empeorara mi salud mental. Quería romper con el hábito del aislamiento, así que decidí estudiar qué combate la soledad. Quería saber cómo mejorar mi salud mental y espiritual.
Estas son algunas cosas que encontré.
La importancia de tener buenas conexiones
Mientras aprendía más sobre la soledad, encontré un estudio que se centraba en lo que conduce a la felicidad para toda la vida. Los investigadores descubrieron que tener relaciones cercanas y felices puede mejorar nuestra calidad de vida. De hecho, tomar amparo en una comunidad nos hace más felices y nos hace vivir más tiempo.
Leer acerca de este estudio me recordó cómo Jesucristo sirvió a los demás en Su ministerio terrenal. Cada una de las conexiones que Él estableció por medio de la ministración fueron genuinas y significativas. Él es el ejemplo perfecto de las conexiones de alta calidad.
El élder Ian S. Ardern, de los Setenta, describió la naturaleza gentil y bondadosa del Salvador: “La compasión es un atributo de Cristo. Nace del amor por los demás y no conoce fronteras. Jesús, el Salvador del mundo, es el ejemplo supremo de la compasión”.
Esta cita me inspiró a seguir el ejemplo de Jesucristo y a tender una mano sincera a los demás. Ya fuera en el trabajo, en la universidad o con mi familia, decidí mirar hacia mi alrededor a medida que avanzaba el día. Me preguntaba si había alguien a quien pudiera ayudar, alguien de quien pudiera ser amiga o alguien que necesitara un poco más de amor.
Cuanto más servía a los demás, mejor me sentía espiritualmente.
¿Cuándo es una buena idea pasar tiempo a solas?
Puede ser bueno pasar tiempo a solas para relajarnos y observar nuestros pensamientos, especialmente cuando necesitamos meditar y escuchar al Espíritu. Pero si estamos solos todo el tiempo, esto puede llevarnos al egoísmo y podemos perder oportunidades de conexión.
Mientras trataba de averiguar cómo equilibrar el tiempo a solas y el tiempo con los demás, estudié las Escrituras y la vida del Salvador, y oré en busca de respuestas.
El Salvador “se apartaba a lugares desiertos y oraba” (Lucas 5:16). Probablemente quería tener tiempo a solas para hablar con Su Padre. Al igual que Cristo, nosotros también podemos utilizar el tiempo a solas para volver a conectarnos con nuestro Padre Celestial, lo cual puede ayudarnos a invitar al Espíritu Santo a nuestra vida.
La búsqueda del equilibrio
Si te preguntas si estás pasando demasiado tiempo solo, consulta al Padre Celestial. Presta atención a tus necesidades sociales y emocionales. Cuando te sientas solo, ¡acude a alguien! No pases incluso más tiempo solo. Practica tener un equilibrio adecuado de tu tiempo y mantente atento a alguna tendencia a aislarte.
El presidente Jeffrey R. Holland, Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó:
“Nadie es tan fuerte que alguna vez no se sienta fatigado o frustrado, o que no reconozca la necesidad de cuidar de sí mismo […].
“Deben tener gasolina en el tanque para poder dársela a los demás”.
El Padre Celestial está al tanto de nuestras circunstancias. Él conoce nuestras preocupaciones, nuestros deseos y nuestras necesidades. También conoce nuestra personalidad, y que algunos de nosotros podríamos necesitar más tiempo a solas que otros para recalibrarnos del mundo. ¡Y eso está bien!
Si confiamos en Él para que nos guíe, seremos capaces de entender cuándo necesitamos tiempo a solas y cuándo necesitamos una conexión con otras personas.