2025
Todo lo puedes en Cristo
Agosto de 2025


Devocional destacado

Todo lo puedes en Cristo

De un discurso pronunciado en un devocional de la Universidad Brigham Young–Idaho el 12 de noviembre de 2024.

¿Cómo logramos todo lo que hay que lograr?

Jesucristo sentado junto a un árbol

The Light of Life [La luz de la vida], por Yongsung Kim

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Con ese conocimiento, podríamos preguntarnos: “¿Qué se espera de mí?” y “¿Debo hacer todas las cosas a la vez?”.

Vivimos en un mundo interesante con mucha información y expectativas muy altas. En ocasiones, podríamos encontrarnos en una situación en la que no sabemos qué hacer primero o al final. Esto podría ocasionar que incluso no hagamos nada, y nos desanimemos y deprimamos.

Así que, echemos un buen vistazo a lo que podemos hacer para trabajar bien y lograr lo que hay que lograr.

Trabajar en nuestra relación con el Salvador

Primero, podría ser prudente trabajar en nuestra relación con el Salvador Jesucristo y tener eso como prioridad en nuestra lista. Cuando lleguemos a conocerlo mejor, podremos entender mejor nuestra función en la vida.

Una vez que comiences a trabajar en tu relación con Cristo, notarás que te estás fortaleciendo rápidamente y eso solo puede aumentar.

Llegarás a conocerte mejor en el proceso y a tener más confianza en ti mismo. Tendrás más autoestima gracias a tu relación especial con Cristo.

Como resultado de esta relación, querrás actuar mejor y ser mejor.

Hallar un equilibrio en las prioridades

Al considerar todo lo que hay por hacer y todo lo que nos gustaría hacer, debemos aprender a clasificar las tareas en buenas, mejores y excelentes.

Una idea que atesoro viene del presidente Holland, de cuando estuvo en una reunión en París. Nos aconsejó que, en el proceso de establecer prioridades, podemos hacernos esta pregunta:

“¿Estoy sellado a esto?”.

Estamos sellados a nuestro cónyuge y a nuestros hijos. Ellos permanecerán con nosotros para siempre y deben ser nuestra prioridad en todo momento.

Nuestra prioridad deben ser aquellos con quienes estamos sellados, pero no debemos usar esto como excusa y perdernos experiencias de progreso que nos hacen mejores. La vida no puede ser solo trabajar, ni solo divertirse; tiene que haber un cierto equilibrio.

Pon en orden tus prioridades y analízalas con tu Padre Celestial, como lo hizo Nefi: “Y yo, Nefi, subía con frecuencia al monte y a menudo oraba al Señor; por lo que el Señor me manifestó grandes cosas” (1 Nefi 18:3).

Guardar los mandamientos

En el Libro de Mormón se nos promete que, si guardamos los mandamientos de Dios, Él nos bendecirá y nos hará prosperar (véase Mosíah 2:22).

El presidente Nelson ha dicho que la inmoralidad es una de las maneras más rápidas de perder un testimonio y que puede complicar la vida rápidamente. También ha dicho que muchas de las más incesantes tentaciones del adversario implican violaciones de la pureza moral.

El presidente Nelson también dijo: “Nada abre tanto los cielos como la combinación de mayor pureza, estricta obediencia, búsqueda diligente, el deleitarse a diario en las palabras de Cristo en el Libro de Mormón, y dedicar tiempo frecuente a la obra del templo y de historia familiar”.

El estudio diario de las Escrituras y orar cada día son la manera de asirse a la barra y poder escuchar Su voz. Y no olvidemos el arrepentimiento diario: tratar de actuar mejor y ser mejores.

Alma imparte a sus hijos una profunda enseñanza en cuanto a la oración personal: “Consulta al Señor en todos tus hechos, y él te dirigirá para bien; sí, cuando te acuestes por la noche, acuéstate en el Señor, para que él te cuide en tu sueño; y cuando te levantes por la mañana, rebose tu corazón de gratitud a Dios; y si haces estas cosas, serás enaltecido en el postrer día” (Alma 37:37).

Confiar en el Espíritu Santo

Como miembros de la Iglesia del Señor, somos bendecidos con el don del Espíritu Santo.

El presidente Nelson declaró: “En los días futuros, no será posible sobrevivir espiritualmente sin la influencia guiadora, orientadora, consoladora y constante del Espíritu Santo”.

Creo que ha llegado el día en que ya no podemos discernir lo que es verdad o no sin la influencia del Espíritu Santo. Piensa en lo que la inteligencia artificial puede hacer hoy en día. Además de la función de Consolador, el Espíritu Santo es también el Santificador.

El élder Christofferson explicó esto con más detalle. Enseñó que la santificación es el proceso por el cual la Expiación de Cristo nos limpia, nos sana y nos ayuda a llegar a ser más semejantes a Cristo; pero es solo por medio del Espíritu Santo que podemos tener acceso al poder santificador de Jesucristo. “El don del Espíritu Santo […] es el mensajero de gracia mediante el cual se aplica la sangre de Cristo para redimir nuestros pecados y santificarnos”.

¿Cómo podemos saber que la Expiación de Jesucristo está obrando en nuestra vida? La respuesta es sencilla: si has sentido la influencia del Espíritu Santo a lo largo de este día, puedes considerarlo una prueba de que la Expiación está obrando en tu vida.

Recibir la investidura

Podemos recibir el don de la investidura cuando vamos a la Casa del Señor y hacemos y guardamos convenios de vivir la ley de la obediencia, la del sacrificio, la ley del Evangelio, la de castidad y la de consagración.

Algunos de los dones que recibimos al guardar esos convenios incluyen:

1. Mayor conocimiento de los propósitos y las enseñanzas del Señor.

2. Poder para hacer todo lo que Dios desea que hagamos.

3. Dirección divina y protección al servir al Señor, a nuestras familias y a los demás.

4. Mayor esperanza, consuelo y paz.

5. Bendiciones que se prometen ahora y para siempre.

Qué gloriosas bendiciones son estas. Qué maravillosos dones hemos recibido de nuestro amoroso Padre Celestial, quien desea que tengamos éxito en la vida y regresemos a Su presencia.

En varias ocasiones recibí un testimonio de la Expiación de Jesucristo; y no solo de la parte purificadora, sino también de que podemos recibir el poder que nos permite hacer cosas que nunca podríamos imaginar.

He sentido ese poder una y otra vez en mi vida, especialmente cuando estoy fuera de mi zona de confort.

Debes saber que todo lo puedes en Cristo; permite que ese conocimiento bendiga tu vida para siempre.