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Había realizado mi esfuerzo espiritual. ¿cuándo llegarían mis bendiciones?
Puede ser fácil tener una mentalidad de “bendiciones instantáneas” cuando se trata de nuestra relación con el Padre Celestial.
Hace unos años, me encontraba en una situación desgarradora que resultó diferente de lo que esperaba. Me sentía triste y frustrada, porque sentía que había estado haciendo todo bien.
Creo que muchos de nosotros nos hemos sentido así alguna vez. A veces, estamos esperando respuestas del Padre Celestial y, cuando vivimos con rectitud, puede ser muy fácil pensar que las soluciones vendrán poco después.
Pero cuando las cosas no salen como queremos o esperamos, es fácil sentirse decepcionado, frustrado e incluso olvidado.
En esos momentos, podemos aprender lo que realmente significa confiar en el Señor.
Esperar en el Señor
Vivimos en un mundo de gratificación instantánea. Cuando tenemos una pregunta, podemos usar Google y recibir una respuesta inmediatamente. Cuando estamos aburridos, podemos encontrar instantáneamente un sinfín de videos entretenidos en las redes sociales. Por lo tanto, puede ser fácil tener la mentalidad de “bendiciones instantáneas” en lo que respecta a nuestra relación con el Padre Celestial.
Tal vez pensemos: “Me he esforzado, ¿dónde están mis bendiciones?”, y es posible que nos sintamos cada vez más amargados e insatisfechos cuanto más esperemos a que lleguen esas bendiciones.
Sin embargo, el élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó:
“No debemos pensar en el plan de Dios como si fuera una máquina expendedora cósmica en la que (1) seleccionamos una bendición deseada, (2) insertamos la suma total requerida de buenas obras y (3) el pedido se entrega sin demora. […]
“Hacemos todo lo que podemos, pero debemos dejar a Dios el manejo de las bendiciones, tanto temporales como espirituales”.
Cuando la vida no iba como yo esperaba, ¡me costaba mucho! Me sentía con derecho a recibir bendiciones por ser fiel. ¿Qué sentido tenía ser fiel u obediente si todo era en vano? ¿Estaba el Padre Celestial simplemente tratando de retenerme las cosas buenas?
Pero cuando pensé en lo mucho que el Padre Celestial se preocupa por cada uno de Sus hijos y los ama, supe que esos pensamientos no podían ser ciertos. Me di cuenta de que era fácil escoger confiar en el Padre Celestial cuando solo estaban sucediendo cosas buenas.
Esos momentos difíciles para los que no siempre estamos preparados son los que hacen que confiar en Él sea más significativo, más refinador y más poderoso.
Para nuestro bien
Siempre habrá momentos en los que las bendiciones que tanto deseamos no lleguen tan pronto como esperábamos, pero cuando estamos haciendo todo lo posible por andar por la senda de los convenios, siempre podemos confiar en que estamos en las manos del Padre Celestial y en que Él ve el panorama completo.
Lo que más gozo me brinda mientras espero es saber que soy una divina hija del Padre Celestial y que tengo un Salvador que entiende todo lo relacionado conmigo. En cada dificultad por la que he pasado, cuando escojo centrarme en mis convenios, siento Su amor perfecto y recuerdo que Ellos tienen lo mejor para mí en el corazón.
El élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, testificó recientemente: “Cuando confiamos en Dios y en Su amor por nosotros, incluso nuestras más grandes zozobras pueden, finalmente, obrar juntamente para nuestro bien”.
Eso ha sido cierto para mí. No importa lo deprimida que me sienta, siento gozo al saber que el plan del Padre Celestial es perfecto. Al confiar en el Salvador, Él puede ayudarme a permitir que las cosas difíciles de la vida fortalezcan mi fe.
Escoger confiar
Si te cuesta mantener una actitud positiva o esperanzada mientras esperas la revelación y las bendiciones prometidas, sé cómo te sientes.
Pero también sé lo poderoso que puede ser si decides confiar. Habla con el Padre Celestial, conéctate con Él y con Jesucristo cada día y verás que no estás solo. Ellos siempre te están guiando en la dirección correcta si sigues acudiendo a Ellos.
Deja que tu corazón esté dispuesto a esperar Su tiempo perfecto.
Ellos no se han olvidado de ti.