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Tres maneras de hacer que el arrepentimiento sea parte de nuestra vida diaria
El arrepentimiento es un proceso gozoso que puede tener lugar a lo largo de tu vida.
En 2019, escuché un discurso que cambió mi vida. El presidente Russell M. Nelson dijo: “Nada es más liberador, más ennoblecedor ni más crucial para nuestro progreso individual que centrarse con regularidad y a diario en el arrepentimiento”.
¿A diario? Definitivamente yo no era perfecta, pero no pensaba que estuviera cometiendo grandes errores cada día. Entonces, ¿cómo sería el arrepentimiento día a día? Los últimos años han sido un viaje para descubrir ese principio. Estos son tres principios que he aprendido a lo largo del camino.
1. Vuélvete hacia Dios
Anteriormente pensaba que el arrepentimiento consistía en pedir perdón cuando había hecho algo malo. Sin embargo, empecé a entender que el arrepentimiento es más que apartarse del pecado; es volverse hacia Dios. No se trata solo de detener lo malo; también es hacer que lo bueno sea mejor.
El élder David A. Bednar dijo: “El evangelio de Jesucristo abarca mucho más que evitar, vencer y ser limpios del pecado y de las malas influencias de nuestra vida; también conlleva, fundamentalmente, hacer el bien, ser buenos y llegar a ser mejores”.
Cuando trato de tener un estudio de las Escrituras más significativo cada día, eso es arrepentimiento.
Cuando oro para tener más caridad, eso es arrepentimiento.
Cada vez que escogemos seguir a Jesucristo y procurar llegar a ser más semejantes a Él, eso es arrepentimiento.
2. Da pequeños pasos
El presidente Nelson nos recordó que “el arrepentimiento no es un suceso; es un proceso”.
Aprendí que el arrepentimiento no solo ocurre cuando oro para pedir perdón o cuando tomo la Santa Cena (aunque eso es parte de ello). El arrepentimiento es algo que hago todos los días.
El élder David A. Bednar dijo: “Las mejoras espirituales pequeñas, constantes y progresivas son los pasos que el Señor quiere que tomemos”. A veces, los cambios milagrosos ocurren de la noche a la mañana. Con mayor frecuencia, el cambio ocurre gradualmente a medida que nos esforzamos por ser mejores cada día.
3. Invita al Salvador a que ayude
El élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó que el verdadero arrepentimiento debe incluir la fe en Jesucristo.
Él dijo: “Sin el Redentor, la esperanza y el gozo inherentes se evaporan, y el arrepentimiento se convierte simplemente en una modificación de conductas lamentables”.
Me he fijado muchas metas en la vida, pero las que producen una mejora notable son aquellas en las que hago partícipe al Salvador al orar diariamente para pedir Su ayuda. Él me ayuda a cambiar no solo mi comportamiento, sino también mi corazón.
Sé que al centrarnos en el Salvador y tratar de ser como Él cada día mediante el arrepentimiento, Él puede cambiar nuestro corazón y ayudarnos a experimentar más gozo, fe y paz.