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Cuatro cosas en las que confío cuando trato de confiar en el Padre Celestial
El autor vive en Verona, Italia.
Dios desea hablarnos y guiarnos a lo largo de la senda de los convenios.
“¿Es esto parte del plan?”.
Esta es una pregunta que a veces me hago. Sé que el Padre Celestial tiene un plan perfecto, pero en diferentes momentos de mi vida me ha costado ver cómo se desarrollará mi vida. Cuando pasamos por pruebas que son confusas y dolorosas, puede ser difícil ver cómo “obrarán juntamente para [n]uestro bien” (Doctrina y Convenios 90:24).
La buena noticia es que Dios quiere hablarnos y guiarnos por la senda de los convenios. Él desea que acudamos a Él cuando tengamos dificultades para que podamos entender Su perspectiva eterna. Él nos ha dado algunas herramientas para ayudarnos a escucharlo.
Mi bendición patriarcal
Cuando tenía dieciocho años, me enfrenté a un punto decisivo en mi fe. Conocía a muchas personas que habían crecido siendo religiosas, pero que no participaban activamente en su religión y me sentí tentado a seguir ese mismo patrón. No obstante, también sabía que el verdadero compromiso con la Iglesia de Jesucristo requiere mucho más que un discipulado pasivo y era hora de que tomara una decisión.
Al decidir si quería servir en una misión y comprometerme plenamente con el Señor, sabía que necesitaba la guía adicional que la bendición patriarcal podía proporcionar. Necesitaba un poco de guía personal y vislumbrar lo que el Padre Celestial tenía reservado para mí.
Aunque sabemos por el élder Kazuhiko Yamashita, de los Setenta, que “en la bendición patriarcal no está planificada toda [nuestra] vida ni se hallarán las respuestas a todas [nuestras] preguntas”, es un “mensaje del Padre Celestial que seguramente incluirá promesas y consejo inspirado para guiar[n]os en el transcurso de [la] vida”.
Mi bendición patriarcal era exactamente lo que necesitaba; encontré consejos inspirados del Padre Celestial y la confirmación de que había un plan para mi vida.
Revelación profética
Una de las cosas más asombrosas que me sucedió en la misión fue recibir un verdadero testimonio de que los profetas y apóstoles son llamados por Dios. Nunca había orado para obtener ese conocimiento y cuando recibí esa confirmación, fue muy poderosa para mí. El conocimiento de que en verdad hablan la palabra de Dios me dio otro recurso para encontrar guía para mi vida.
Como testificó el élder Allen D. Haynie, de los Setenta: “El saber por revelación que existe un profeta viviente en la tierra lo cambia todo […]. Un profeta es alguien a quien Dios personalmente ha preparado, llamado, corregido, inspirado, reprendido, santificado y sostenido”.
Revelación personal
Si nos encontramos preguntándonos acerca de las pruebas que afrontamos, podemos hacernos estas preguntas planteadas por el presidente Russell M. Nelson: “¿A qué dará comienzo la búsqueda de ustedes? ¿De qué sabiduría carecen? ¿Qué necesidad sienten que les es urgente saber o comprender?”.
Cuando sabemos lo que realmente necesitamos del Padre Celestial y de Jesucristo, podemos seguir el consejo del presidente Nelson: “Oren en el nombre de Jesucristo acerca de sus preocupaciones, sus temores, sus debilidades, sí, los anhelos mismos de su corazón. ¡Y luego, escuchen! Anoten las ideas que acudan a su mente; escriban sus sentimientos y denles seguimiento con las acciones que se les indique tomar”.
A medida que he aprendido a buscar revelación personal, me he dado cuenta de que combina muchos aspectos de lo que practicamos en la Iglesia. Cuando quiero saber si algo es verdad, confío en la oración, estudio las Escrituras y busco las palabras de los profetas vivientes.
El desarrollar hábitos espirituales constantes me mantiene listo para recibir revelación personal cuando la necesito. Cuando tengo preguntas o me siento perdido, recuerdo que tengo una manera de obtener las respuestas que necesito.
La promesa de un plan perfecto
En esos momentos en los que me pregunto si el Padre Celestial realmente está guiando mi vida, recuerdo el noveno Artículo de Fe: “Creemos que [Dios] aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios”.
El Padre Celestial tiene más para revelar a Sus profetas sobre la Iglesia y tiene más para revelarnos a nosotros sobre nuestra vida.
Como prometió una vez el élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, a los jóvenes adultos: “Y cuando nos esforzamos por confiar en Dios y seguir a Su Hijo Jesucristo, un día veremos el producto terminado y sabremos que la misma mano de Dios estaba guiando y dirigiendo nuestros pasos”.
El Padre Celestial puede hacer que todo en nuestra vida encaje en Su plan perfecto si continuamos confiando en Él y lo seguimos.