2025
Cuatro maneras en que estoy superando mis debilidades por medio de Cristo
Febrero de 2025


Solo para versión digital: Jóvenes adultos

Cuatro maneras en que estoy superando mis debilidades por medio de Cristo

La autora vive en Bogotá, Colombia.

Me estoy esforzando por superar mis debilidades con la ayuda del Salvador.

Ilustración de una mujer subiendo unas escaleras

Solía pensar que tenía que corregir todas mis debilidades al mismo tiempo.

Cuando servía como misionera, luchaba mucho con esa forma de pensar. Hablé con mi presidente de misión sobre mis sentimientos.

Él me recordó una verdad que nunca olvidaré. Leímos juntos Éter 12:27: “Doy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos”.

Este pasaje de las Escrituras me ayudó a entender que puedo cambiar. Decidí comenzar por una sola cosa y darle tiempo al Señor para que cambiara mis debilidades por fortalezas.

Las cosas que me ayudan a seguir esforzándome

Una de mis mayores dificultades antes de la misión era ver pornografía, y estaba decidida a no volver a mi hábito de la pornografía después de volver a casa; pero, desafortunadamente, volví a ceder a esa tentación.

Me sentía devastada. Me quedaba despierta por la noche, pensando en todos los errores que había cometido. Sin embargo, a pesar de todo el dolor, al orar para pedir ayuda y perdón, siempre sentí que el Espíritu me recordaba una verdad sencilla: con el Salvador, mis debilidades podían convertirse en fortalezas. Mis debilidades no tenían por qué definir quién soy yo.

A medida que he seguido acudiendo al Señor en busca de ayuda, he aprendido cuatro lecciones valiosas que me ayudan a seguir esforzándome:

  1. Cuando nos acercamos al Salvador, podemos sentir paz.

Estudiar las Escrituras me ayuda a amar más a Jesucristo. Y estudiar los mensajes de la conferencia general sobre el arrepentimiento y la Expiación del Salvador siempre me ayuda a entender que no hay nada en este viaje terrenal que Él no pueda sanar o comprender. Podemos acercarnos a Él a lo largo de nuestro proceso de sanación y nuestros esfuerzos por mejorar.

  1. No tengas miedo de hablar con tu obispo acerca de tu debilidad.

Recuerda, nuestros obispos están apartados y poseen llaves del sacerdocio que pueden ayudarnos a profundizar nuestra conexión con el Salvador y acceder a Su Expiación. Ellos pueden ayudarnos a aliviar nuestras cargas y encontrar la ayuda que necesitamos para superar nuestras debilidades.

El presidente Jeffrey R. Holland, Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó a los jóvenes adultos que “el arrepentimiento es la manera en que podemos conseguir un nuevo comienzo […]. La vida ya es lo suficientemente difícil como para acarrear una mochila de errores en la espalda, todo el día, cada día, toda la noche, cada noche. Quítenselos de encima […]. Cristo entregó Su propia vida para que ustedes pudieran hacer eso”.

  1. Busca a un profesional si necesitas más ayuda.

Al consultar a un psicólogo, recibí ayuda médica y herramientas para ayudarme a desarrollar mejores hábitos. Sentí que el Señor me ayudaba a estar motivada y a tener la fuerza para hacer cosas que antes pensaba que eran demasiado difíciles.

  1. Pasa tiempo en lugares santos.

Asistir a Instituto, adorar en el templo e ir a la iglesia me ayudan a centrarme en el Salvador y en lo que Él puede hacer por mí. Cuando permanezcan en lugares santos, profundizarán su conexión con el Salvador y con Su poder sustentador y sanador.

Los brazos de misericordia del Salvador están extendidos hacia cada uno de nosotros

Al enseñar acerca de cómo hacer cambios en nuestra vida, el élder Neil L. Andersen, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Con el tiempo, sentiremos que la angustia de nuestro pesar se mitiga, se ‘depura[rán] nuestros corazones de toda culpa’ [Alma 24:10] y tendremos ‘paz de conciencia’ [Mosíah 4:3]”.

Aunque todavía estoy aprendiendo a manejar mis debilidades, sé que el Señor está al tanto de mis esfuerzos diarios. Por lo tanto, sigo centrándome en arrepentirme a diario, guardar mis convenios y seguir adelante.

Mi esperanza y mi fe están puestas en el Salvador. No sé cuándo superaré por completo mi debilidad con la pornografía, pero una cosa que sí sé es que si sigo esforzándome por apartarme de ella y arrepentirme cuando tenga dificultades, no se me negará ninguna bendición. Como enseñó el hermano Bradley R. Wilcox, Primer Consejero de la Presidencia General de los Hombres Jóvenes: “La dignidad no significa estar libre de mancha; la dignidad consiste en ser sinceros y esforzarse”.

El Padre Celestial nos ama y Jesucristo es nuestra ayuda y nuestro socorro. Somos valiosos para Ellos. Ellos saben de nuestras dificultades y aflicciones, y Sus brazos de misericordia se extienden a cada uno de nosotros. Estoy agradecida por la oportunidad que he tenido de ser moldeada y amada por Dios y Su Hijo.

Permite que Jesucristo te ayude en tu dolor; recibe Su corrección y dirección, y recuerda que Él nos ama perfectamente.

Por medio de Él, podemos hallar sanación y perdón.