2.
Dios quiere comunicarse contigo
La restauración del Evangelio comenzó cuando un adolescente llamado José Smith oró y el Padre Celestial y Su Hijo, Jesucristo, le respondieron. Dios continúa guiando Su Iglesia por medio de profetas vivientes. Él también quiere hablarte a ti, que eres Su hijo, por medio del Espíritu Santo. Una de las capacidades más valiosas que puedes adquirir es aprender a reconocer cómo te habla a ti el Espíritu Santo.
Verdades eternas
El Espíritu te guía al Padre Celestial y a Jesucristo. Esta es una función importante del Espíritu Santo. Él también te inspirará a arrepentirte y seguir a Jesucristo para que puedas recibir las bendiciones de Su Expiación. A medida que te arrepientes, el Espíritu te purifica y te ayuda a cambiar.
El Espíritu Santo te habla a la mente y al corazón. Los mensajes del Espíritu pueden llegar a tu mente de muchas maneras: a través de pensamientos inspirados, advertencias, comprensión clara y recuerdos espirituales. El Espíritu Santo puede hablarte al corazón a través de sentimientos edificantes como el consuelo, la confianza, la paz, el amor, el gozo, la humildad, la gratitud y la paciencia.
Invitaciones
“Recibe el Espíritu Santo”. Esas palabras se pronunciaron cuando fuiste confirmado miembro de la Iglesia de Cristo. ¿Cómo recibes el Espíritu Santo? Al obedecer las enseñanzas de Jesucristo. Él es tu fortaleza. Al seguirlo, invitas al Espíritu Santo a tu vida.
Busca a tu Padre Celestial en oración. Derrámale tu corazón. Agradécele las muchas bendiciones maravillosas que Él te ha dado. Comparte con Él tus alegrías, preocupaciones y preguntas. Quédate tranquilo y presta atención a Sus respuestas, las cuales pueden llegar en forma de sentimientos de paz, pensamientos en tu mente o impresiones para hacer algo.
Escucha la voz de Dios en las Escrituras. ¡Las Escrituras son las palabras de Dios para ti! Aprende de ellas cada día para descubrir Su voz y sentir Su amor. Mientras lees, medita en lo que Él podría estar enseñándote y escribe las impresiones que recibas. Haz que sea un hábito diario estudiar las Escrituras, especialmente el Libro de Mormón, a lo largo de tu vida.
Actúa de acuerdo con las impresiones espirituales que recibas. Si tienes un pensamiento o una impresión de hacer algo bondadoso que bendecirá a alguien, ¡hazlo! Todo lo bueno proviene de Dios. Muestra a tu Padre Celestial que puede confiar en que seguirás las impresiones que Él te da.
Bendiciones prometidas
El Espíritu Santo te consolará y te guiará. Se lo conoce como el Consolador. Él te sostendrá en momentos de prueba. Te ayudará a saber qué decir o hacer. Con Su influencia, podrás distinguir entre lo que es verdadero y lo que es falso. Él puede ayudarte a encontrar lo bueno en los demás y en ti mismo. El Espíritu también puede advertirte del peligro. Él te guiará hacia Jesucristo y lejos del pecado.
Puedes recibir dones espirituales. Hay muchos dones que Dios da a Sus hijos por medio de Su Espíritu. Algunos de los que se mencionan en las Escrituras son la revelación, el creer en Jesucristo, el enseñar, el discernimiento y la sabiduría. Ora para preguntarle al Padre Celestial sobre los dones espirituales que te ha dado, cómo puedes desarrollarlos y cómo quiere Él que los uses para bendecir a los demás.
Preguntas y respuestas
¿Por qué otras personas tienen mayores experiencias espirituales que yo? No todas las experiencias espirituales son milagrosas o espectaculares. La mayoría de las veces, Dios nos habla a través de pensamientos en la mente o de delicados sentimientos en el corazón. Esos son los suaves susurros de la voz apacible y delicada. Es posible que estés sintiendo el Espíritu y aún no lo reconozcas. Sigue orando. Sigue estudiando la palabra de Dios. Con el tiempo y la práctica, aprenderás a reconocer el Espíritu de diversas maneras.
Véanse 1 Reyes 19:11–12 (Dios habla con una voz apacible y delicada); Juan 15:26 (el Espíritu testifica de Cristo); Moroni 10:3–5 (conocer la verdad por el Espíritu); Doctrina y Convenios 11:12–13 (el Espíritu induce a hacer lo bueno); 45:57 (toma al Espíritu como tu guía); 46:8–26 (dones espirituales).
Pregunta de la recomendación para el templo
-
¿Tienes fe en Dios el Eterno Padre, en Su Hijo Jesucristo y en el Espíritu Santo, y tienes un testimonio de Ellos?