Liahona
Agua limpia, clara esperanza
Liahona, febrero de 2026


Agua limpia, clara esperanza

Para las setenta personas que viven in Trlica, un asentamiento romaní-egipcio que se encuentra en el montañoso norte de Montenegro, la vida era dura, especialmente en invierno. Sus deteriorados hogares tenían puertas que no encajaban, que se pudrían o que estaban dañadas; ventanas sin sellamiento térmico y suelos hechos solo de tierra o cemento. Uno de los dos depósitos de agua de la comunidad que abastecían al asentamiento ya no era utilizable y el otro no cloraba el agua, lo que hacía imprescindible que tuvieran que hervirla para beber y cocinar. El abastecimiento de agua se interrumpía normalmente cuando algunas de las familias lo usaban en exceso.

Reconociendo esa necesidad urgente, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días colaboró con el gobierno local y la organización humanitaria alemana Help [Ayuda] para producir un cambio duradero. La Iglesia donó puertas y ventanas con aislamiento, material para solar y fregaderos y armarios de cocina para esos diez hogares. Y, más importante, financió la instalación de diez depósitos de agua individuales, cada uno de ellos equipado con sistemas de cloración que garantizan que todos los hogares tengan acceso a agua limpia y segura.

En este proyecto se hizo algo más que mejorar infraestructuras, se facilitó que esas familias pudieran hacerse responsables de sus propios recursos. Por primera vez, cada hogar era responsable de gestionar su propio suministro de agua. ¿Cuál fue el resultado? Un nuevo sentido de satisfacción y responsabilidad. Una de las residentes, Ljerlja Kajtafaj, dijo, “Ahora todo es cálido y agradable”. Se la podía ver llena de satisfacción mientras explicaba cómo ella misma paga la electricidad cada mes, un símbolo pequeño pero poderoso de autosuficiencia.

La transformación que se ha producido en Trlica es una muestra más del compromiso de la Iglesia de cumplir el llamado del Salvador de “amar[] a tu prójimo” (Mateo 22:39). Al atender necesidades tanto físicas como espirituales, la Iglesia ayuda a las personas y a las comunidades a elevarse sobre la pobreza y las dificultades.

Esta iniciativa también se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de las Naciones Unidas: Agua limpia y saneamiento, y se hace eco de la celebración del Día Mundial del Agua, que se lleva a cabo el 22 de marzo. La celebración de este día nos recuerda que el acceso al agua limpia no es solo una necesidad, sino también un derecho humano y uno de los fundamentos de la dignidad, la salud y las oportunidades.

Al reflexionar sobre la bendición de disfrutar de agua limpia, recordemos que los pequeños actos de servicio pueden expandirse, provocando cambios en vidas y comunidades. Tanto si se dona a fondos de ayuda humanitaria, se hace trabajo voluntario en el vecindario o se ofrecen, simplemente, palabras llenas de bondad, cada uno de nosotros puede ser parte de la obra del Señor.

¿Quiere marcar la diferencia? Eche un vistazo a su vecindario o comunidad para encontrar formas de ayudar, o visite SirveAhora.org para encontrar oportunidades de servicio cerca de usted. El agua limpia cambia vidas, y usted también puede hacerlo.