Voces de los miembros
Los desafíos nos fortalecen
Conocí la Iglesia gracias a los misioneros que llegaron a mi casa y me enseñaron el verdadero Evangelio de Jesucristo. Tuve el privilegio de ser bautizada, junto a mis dos hijas, en el año 2010.
Tres años después de mi bautismo, mi fe fue probada. Una de mis hijas tuvo una parálisis y no podía moverse. Visitamos a varios médicos, pero ninguno parecía poder ayudarnos. Decidí acudir a Dios, tomé la mano de mi hija y oré y le pedí que, si era Su voluntad, la sanara y, si no, que se llevara a mi hija y no la dejara sufrir. En ese momento, mi hija empezó a mover las manos y los pies. A comienzos del año 2020, fui diagnosticada con cáncer cervical, algunos me dijeron que no viviría más de un año y medio. Pero puse mi confianza en Dios porque sé que las pruebas están para hacernos más fuertes.
En todos mis desafíos, Él está presente. Sé que Él nos escucha. No dudemos y pidamos con un corazón sincero. Dios siempre sabe lo que es mejor para nosotros. Él puede restaurar todo lo que se ha quebrado.
Con la colaboración de Graciela Thompson.