2025
Santidad: Cómo podemos protegernos de las tormentas de este mundo
Mayo de 2025


Aplicar Doctrina y Convenios a tu vida

Santidad: Cómo podemos protegernos de las tormentas de este mundo

Una mayor santidad puede ayudarnos a mantenernos conectados con Jesucristo en este mundo impío.

Una mujer de pie bajo un paraguas blanco

Tuvimos la oportunidad de servir como líderes de misión en Chile hace diez años. Recientemente, uno de nuestros misioneros nos visitó mientras viajaba por Utah con su familia. Estábamos muy emocionados de poder verlo de nuevo y de conocer a su familia. Cuando nos reunimos, comenzamos a relatar nuestros recuerdos de las lecciones que aprendimos y las bendiciones que se derramaron sobre nosotros durante los dos años que servimos juntos.

A medida que la visita se acercaba a su fin, hablamos de una de las lecciones más importantes que aprendimos: la necesidad de “[estar] en lugares santos” (Doctrina y Convenios 45:32), la necesidad de proteger nuestras vidas de los vientos de la tentación y de las tormentas del mal que nos rodean a todos, así como de edificar santuarios y refugios personales.

Fue sobre este tema que nuestro querido misionero hizo una pregunta importante. Él dijo:

“Como misionero de tiempo completo, era un gran lujo centrarse solo en enseñar la doctrina de Cristo y servir a los demás. Pero ahora, al vivir en un mundo cada vez más inicuo, lleno de conflictos, odio y tentaciones, es cada vez más difícil encontrar un lugar santo, y más aún permanecer en él, especialmente cuando hay una familia a la cual cuidar. Parece que no hay manera de escapar de la maldad que nos rodea. Me siento atascado, sin salida del torbellino en el que se encuentra el mundo en este momento.

“¿Cómo protejo a mi familia de la maldad del mundo cuando los lugares santos son tan difíciles de encontrar? ¿Cómo les enseño a ser discípulos de Cristo, es decir, a seguir el Espíritu y a permanecer en lugares santos?”.

En este punto de la conversación, nos llegó la inspiración.

El refugio que son el hogar y la familia

Le pedimos a nuestro exmisionero y a su familia que nos acompañaran a dar un breve paseo por nuestro jardín. Les mostramos un arbolito de apenas un metro de altura y les explicamos que estaba expuesto a todos los vientos y a la nieve invernal que las montañas podían traer sobre él. Por esa razón, su crecimiento estaba atrofiado y su apariencia era descuidada y escuálida.

Luego caminamos hasta una parte del jardín que estaba resguardada de las tormentas por los fuertes muros de nuestro hogar. Nuestra casa sirvió de protección contra las tempestades y los torbellinos a lo largo de los años, permitiendo que los árboles y las flores florecieran y prosperaran. El inmenso árbol en flor de esta parte del jardín, con sus hermosas ramas y sus brotes florecientes, había sido idéntico al árbol descuidado y escuálido cuando lo plantamos el mismo día, hacía más de dos décadas.

El refugio de un hogar y una familia puede constituir un “lugar santo” que todos necesitamos. Testificamos que el hogar, la fe y la familia brindan las oportunidades de crecimiento y desarrollo que experimenta el hermoso árbol que tenemos ante nosotros. Seguramente vendrán días tormentosos, pero si nosotros y nuestras familias tenemos un refugio y un santuario de fe en Jesucristo y en Su Evangelio restaurado, floreceremos y prosperaremos, y “no ser[emos] movidos” (Doctrina y Convenios 45:32).

Un refugio frente a los conflictos y la tentación

El élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ha compartido pensamientos inspiradores sobre la importancia de traer santidad a nuestra vida. Él dijo: “El nuestro es un Evangelio de gozo y santidad en la vida cotidiana. La santidad distingue las cosas con fines sagrados. Sin embargo, la santidad también nos invita a impregnar la vida cotidiana con lo sagrado, a regocijarnos en el pan de cada día en medio de los espinos y abrojos de este mundo”.

Si desean prosperar, asegúrense de disfrutar de la protección que brinda la senda de los convenios del Señor. Él siempre los conducirá a permanecer en lugares santos por medio de la actividad en la iglesia, el servicio significativo y el templo. El clima tormentoso de los conflictos políticos y las tempestades de la tentación continuarán arremolinándose a su alrededor, pero pueden hallar refugio en la guía de los profetas, videntes y reveladores, y en el Espíritu Santo.

Ciertamente, “el recogimiento en la tierra de Sion y sus estacas [será] para defensa y para refugio contra la tempestad y contra la ira, cuando sea derramada sin mezcla sobre toda la tierra” (Doctrina y Convenios 115:56).

Si invitan al Señor y a Su santidad a sus vidas, no tendrán nada que temer.