2025
Tres consejos para ayudarte a establecer metas que se pueden alcanzar
Mayo de 2025


Tres consejos para ayudarte a establecer metas que se pueden alcanzar

Si tienes dificultades para fijar y cumplir metas, ¡esto es para ti!

Ilustración de un hombre montado en un caracol yendo hacia un objetivo representando el lento progreso hacia las metas.

Fijarse una meta es como plantar una semilla. Esta necesita constantemente de agua y sol para crecer con el tiempo. En Doctrina y Convenios aprendemos que Cristo “no recibió de la plenitud al principio, sino que continuó de gracia en gracia hasta que recibió la plenitud” (Doctrina y Convenios 93:13). Podemos seguir el ejemplo de Cristo de crecer hasta alcanzar la perfección. Podemos crecer y desarrollarnos plantando “semillas” o estableciendo metas que nos ayuden a crecer de manera constante cada día, en lugar de esperar que todo suceda de una vez.

1. Conoce el porqué del establecimiento de metas

A veces, el fijar metas puede parecer abrumador. Podemos motivarnos al recordar por qué lo hacemos.

El presidente Dallin H. Oaks, Primer Consejero de la Primera Presidencia, enseñó: “A diferencia de las instituciones del mundo, que nos enseñan a saber algo, el Evangelio de Jesucristo nos desafía a llegar a ser algo”.

Una parte importante de fijar metas consiste en tomar lo que sabemos y aprender a ser mejores para llegar a ser más semejantes a Jesucristo.

2. Elaborar un plan

Un paso para crear una meta eficaz es entender la diferencia entre las metas y los planes. El presidente M. Russell Ballard (1928–2023) dijo una vez: “Poner metas es, en esencia, ‘comenzar con el fin en mente’, y la planificación es idear una manera de llegar a ese fin”.

Por ejemplo, asistir al templo con regularidad es una meta. Pero el plan que elaboras para lograrla incluirá cosas como por qué, cuándo, dónde y cómo asistirás al templo. Dividir tu meta en partes más pequeñas la hace más manejable.

3. Tómalo con calma, con prudencia y orden

Tus metas pueden parecer fáciles cuando las estableces por primera vez, pero es importante recordar que cuando plantas una semilla, no debes esperar que crezca de la noche a la mañana.

Cuando elabores un plan, debes hacerlo “con prudencia y orden; porque no se exige que un hombre corra más aprisa de lo que sus fuerzas le permiten” (Mosíah 4:27).

Tener prudencia y orden al planificar cómo alcanzar tus metas es un enfoque más sostenible. Te ayudará a alcanzarlas incluso después de que tu motivación inicial haya desaparecido.

Al hablar sobre la fe, Alma explicó que “si una semilla crece, es semilla buena; pero si no crece, he aquí que no es buena; por lo tanto, es desechada” (Alma 32:32).

Podemos poner eso en práctica en nuestra vida. Al igual que las semillas, si tus metas crecen y tienes éxito, sabrás que tienes un buen plan y que funciona. Si no es así, puedes dar un paso atrás, volver a evaluar y corregir lo que no está funcionando. ¡Y eso está bien!

Los pequeños pasos fomentan la constancia

Ya sea que estemos plantando una semilla o elaborando una meta, debemos tener en cuenta el consejo del élder Michael A. Dunn, de los Setenta: “Debe haber un esfuerzo constante y diario. Y aunque probablemente no lleguemos a ser perfectos, debemos estar decididos a que nuestra persistencia se traduzca en paciencia”.

Se necesita tiempo para que las semillas crezcan, y nuestro crecimiento personal no es diferente. La constancia nos ayudará a cumplir nuestras metas.

Si “nuestra persistencia se tradu[ce] en paciencia”, hallaremos el gozo que buscamos en Cristo, a medida que lo sigamos dando un pequeño paso a la vez.