2025
Tres experiencias con la oración que cambiaron mi relación con Dios
Mayo de 2025


Tres experiencias con la oración que cambiaron mi relación con Dios

La autora vive en Angers, Francia.

Mis experiencias con la oración me han enseñado que Dios siempre está ahí.

Una mujer arrodillada en el suelo y orando

Cuando era pequeña, el ejemplo de mis padres me enseñó la importancia de la oración. Siempre orábamos juntos como familia y confiaba en ellos para que me ayudaran con mi fe.

Fuimos testigos de milagros y eso aumentó mi confianza en el Padre Celestial. Sin embargo, cuando me fui de casa tuve que desarrollar mi propio deseo de buscar la ayuda del Padre Celestial y desarrollar mi propia fe.

Tengo tres experiencias específicas con la oración que son especialmente destacables porque forjaron mi fundamento de confianza en Dios y me dieron el valor para decidir por medio de la fe. Si estás buscando ayuda o tratando de desarrollar mayor confianza en Dios, espero que mis experiencias puedan ayudarte a obtener la confianza para dar tu salto de fe y darte cuenta del poder de la oración.

1. Darme cuenta de que soy importante para Él

Cuando me preparaba para ser bautizada a los ocho años, lo único que deseaba era que mis abuelos asistieran a mi bautismo. Pero ellos vivían en Tahití y les era muy difícil hacer el viaje a Francia a su edad. En ese momento de sus vidas, creían que la última vez que harían el viaje sería si mi tía, que era soltera, se casaba. Parecía poco probable que eso sucediera antes de mi bautismo, pero sabía que, si oraba, el Padre Celestial me respondería.

Un día, en la iglesia, mi mamá y yo vimos a un hombre sentado solo. ¡Nos miramos la una a la otra y de pronto ambas tuvimos la idea de que él podría ser una buena opción para mi tía! Resulta que él también estaba buscando una compañera eterna, así que hicimos arreglos para que se conocieran.

Se enamoraron y decidieron casarse, ¡y mis abuelos vinieron a Francia para la boda y mi bautismo!

El Padre Celestial contestó mi oración específica de una manera en que solo Él lo podía hacer. Sé que Él no siempre contesta nuestras oraciones de la manera que esperamos, pero a menudo nos contesta de maneras que nos muestran lo importantes que somos para Él.

El élder Taylor G. Godoy, de los Setenta, dijo:

“Dios escucha nuestras oraciones y las contesta de forma personalizada […].

“A medida que oremos, podremos sentir el abrazo del Padre Celestial”.

El Padre Celestial nos escucha porque se preocupa por nosotros y por lo que nos importa. Sus respuestas pueden llegar de maneras inesperadas, pero llegan.

2. Aprender a confiar en Su tiempo

Hace varios años, mis padres vendieron nuestra casa. Habían enviado una solicitud al banco para que nos facilitaran el dinero que necesitábamos para firmar los papeles para una casa nueva en otra ciudad.

Todo iba según lo planeado hasta que el banco rechazó nuestra solicitud. Debido a que nuestra casa actual ya se había vendido, solo teníamos un mes para reunir el dinero para comprar una casa nueva, de lo contrario nos quedaríamos en la calle.

Juntos, ayunamos y oramos. Mis padres me dijeron que, si poníamos nuestra confianza en Dios, Él proveería.

El profeta Moroni enseña: “No recibís ningún testimonio sino hasta después de la prueba de vuestra fe” (Éter 12:6).

A lo largo de esa prueba, tuvimos la oportunidad de confiar en el Padre Celestial por encima de cualquier cosa y de cualquier persona. El último día del mes, el banco accedió a la solicitud de mis padres y pudimos firmar los papeles.

Cuando experimentamos desafíos, depende de nosotros ejercer la fe en el Padre Celestial hasta que Él nos envíe una respuesta en Su tiempo. Si continuamos ejerciendo nuestra confianza en Él por medio de la oración, invitaremos a que Su mano llegue a nuestra vida.

3. Creer que Él está al tanto de mí

Este año tuve que encontrar una pasantía para obtener créditos universitarios. Se acercaba la fecha límite, pero no había encontrado nada. Si no encontraba la oportunidad adecuada, tendría que repetir todo el año académico. Estaba lejos de mis padres, pero ellos me habían enseñado lo que debía hacer en circunstancias como esta.

Busqué la ayuda del Padre Celestial por medio de la oración. Puse mi futuro en Sus manos.

¿Y sabes qué? Con el tiempo, Él puso a alguien en mi camino que me ofreció una pasantía que era exactamente la que yo necesitaba.

Mis experiencias pueden parecerte sencillas y puede parecer que siempre obtuve lo que deseaba cuando oraba, pero he hecho muchas oraciones que fueron contestadas de manera diferente a lo que yo esperaba; y todavía estoy esperando la respuesta a otras.

Sin embargo, a veces Dios me envía milagros que me ayudan a resistir y a confiar en que las cosas saldrán bien. Así que no te des por vencido. Confía siempre en el Señor. Él sabe lo que es importante para nosotros y nosotros somos importantes para Él.

El presidente Jeffrey R. Holland, Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Si ‘no p[edimos] impropiamente’ [2 Nefi 4:35], no hay límites en cuanto a cuándo, dónde ni sobre qué debemos orar”.

El Señor desea escucharnos. Él está esperando que nos acerquemos a Él para que pueda ayudarnos. Busca Su ayuda en oración y Él siempre estará allí.