Ayudas para las Escrituras
1–3 Juan; Judas


“1–3 Juan; Judas”, Ayudas para las Escrituras: Nuevo Testamento, 2024

Ayudas para las Escrituras

1–3 Juan; Judas

Aunque solo habían transcurrido unas pocas décadas desde la muerte de Jesucristo, los falsos maestros y la apostasía amenazaban a la Iglesia. Como testigos del Salvador resucitado, Juan y Judas aconsejaron a los santos en cuanto a cómo permanecer fieles. Juan habló de la importancia del amor y la unidad dentro de la Iglesia de Jesucristo e invitó a todos a llegar a ser hijos de Dios y a amarse los unos a los otros. La epístola de Judas fue una advertencia a su audiencia de que tuvieran cuidado con aquellos que profesaban ser cristianos pero no obedecían las leyes de Dios. Alentó a los santos a resistir el pecado y a ser diligentes en fortalecer su fe en Jesucristo.

Recursos

Nota: La cita de una fuente no publicada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no implica que esta o su autor cuenten con el respaldo de la Iglesia ni que representen la posición oficial de la Iglesia.

Antecedentes y contexto

¿Para quiénes se escribió 1–3 Juan y por qué?

El texto de 1 Juan nunca indica quién lo escribió. El autor de 2–3 Juan simplemente se llama a sí mismo “el anciano”. Debido a que el lenguaje y el estilo de los tres libros son similares entre sí y al Evangelio de Juan, los primeros cristianos atribuyeron estas cartas al apóstol Juan.

No se indica explícitamente la audiencia a quien va dirigida 1 Juan. En cuanto al formato, 1 Juan es más un ensayo doctrinal que un mensaje a una congregación específica de cristianos. Esta carta fue escrita para los creyentes.

Los falsos maestros habían creado divisiones entre los santos. De particular preocupación era una filosofía que ganaba popularidad y que se conocía como docetismo (véase “1 Juan 4:1–3; 2 Juan 1:7. ¿Por qué no confesaron algunos que Jesucristo había venido en carne?”). Los seguidores del docetismo hacían demasiado hincapié en la naturaleza espiritual de Jesús, al punto de rechazar la idea de que Él hubiera venido a la tierra realmente en forma corpórea. Afirmaban que Jesús solo “parecía” ser mortal. Juan refutó esas falsas enseñanzas dando testimonio de la Resurrección física del Salvador y declaró que Jesucristo en verdad vino a la tierra en carne y que sufrió y murió por nosotros. Juan invitó a sus lectores a tener “comunión” con aquellos que ministraban con él y con el Padre Celestial y Jesucristo. El amor es un tema central de esta primera carta.

La epístola de 2 Juan se escribió a una desconocida “señora elegida y a sus hijos”, lo que podría referirse a una familia específica o leerse como una metáfora de los santos. 2 Juan se refiere a las mismas enseñanzas falsas que se mencionan en 1 Juan. La epístola de 3 Juan fue escrita a Gayo, un líder fiel que proporcionaba alojamiento a los santos que viajaban. Ambas cartas tienen que ver con las crecientes divisiones entre los santos de la región.

1 Juan 1:3

¿Qué significa tener comunión con el Padre y el Hijo?

La palabra griega para comunión significa tener un vínculo estrecho con otras personas. Juan escribió que uno de los propósitos de su carta era alentar a sus lectores a tener comunión con la comunidad de creyentes, los apóstoles, el Padre Celestial y Jesucristo.

Juan enseñó que para poder tener comunión con el Padre y con Su Hijo Jesucristo, debemos esforzarnos por llegar a ser como Ellos. Mediante nuestra comunión con Ellos, la sangre de Jesucristo nos limpiará de todos nuestros pecados.

1 Juan 2:1–24:10

¿Qué significa que Jesús sea nuestro Abogado?

El presidente Russell M. Nelson enseñó que abogado significa “una ‘voz a favor de’ o ‘el que suplica por otro’”. Juan enseñó que Jesucristo es nuestro Abogado ante el Padre Celestial y la “propiciación”, o sacrificio expiatorio, por nuestros pecados. Como nuestro Abogado, Jesucristo conoce nuestras flaquezas y sabe cómo ayudarnos; si ejercemos fe en Él, abogará por nuestra causa e intercederá por nosotros.

El élder Dale G. Renlund enseñó lo siguiente acerca de la función de Jesucristo como nuestro Abogado:

“La intercesión de Cristo con el Padre a nuestro favor no es antagonista. Jesucristo […] no defenderá nada más que lo que el Padre siempre ha querido. Sin dudas, nuestro Padre Celestial aclama y aplaude nuestros éxitos.

“La intercesión de Cristo es, al menos en parte, para recordarnos que Él ha pagado por nuestros pecados y que nadie está excluido del alcance de la misericordia de Dios”.

1 Juan 2:20, 27

¿Cuál era la importancia de la unción del Santo?

Juan habló de la “unción del Santo”, que es Jesucristo. La unción puede referirse al don del Espíritu Santo, que el Salvador prometió a Sus discípulos, y era importante debido a los anticristos que negaban que Jesucristo hubiera venido en carne. Por medio del Espíritu Santo, los santos podían tener “un conocimiento certero de la realidad del Señor sin haberlo visto personalmente y podían confiar en el testimonio de quienes lo habían visto (véase 1 Juan 2:14; véase también Doctrina y Convenios 46:13–14) […]. Además, testificó que estos testigos, las certezas inteligentes del Espíritu, eran mayores que cualquier ‘testimonio de los hombres’ que dijera lo contrario (1 Juan 5:9)”.

1 Juan 3:6–9

¿Se espera que nunca pequemos?

La Traducción de José Smith aclara que hay una diferencia entre el que peca y el que continúa en el pecado: “Todo aquel que persiste en el pecado no le ha visto ni le ha conocido […]. El que persiste en el pecado es del diablo […]. Todo aquel que ha nacido de Dios no persiste en el pecado; porque el Espíritu de Dios permanece en él; y no puede persistir en el pecado, porque ha nacido de Dios, habiendo recibido aquel santo Espíritu de la promesa. Persistir en el pecado se opone a la invitación del Salvador de persistir o permanecer en Él.

1 Juan 4:1–3

¿Qué significa “discerni[r] entre los espíritus” y por qué es importante?

El consejo aquí es poner en práctica una prueba sencilla a las experiencias espirituales y a los testimonios. Si la experiencia conduce a una creencia más profunda de que Jesucristo vino a la vida terrenal, se puede confiar en ese espíritu; pero si la experiencia nos aleja de esta realidad, es un anticristo. El texto griego original deja claro que este pasaje no habla de un anticristo específico, en cambio, dice que cualquiera que niegue que Jesús vino en la carne es un anticristo.

1 Juan 4:1–3; 2 Juan 1:7

¿Por qué no confesaron algunos que Jesucristo había venido en carne?

El negarse a confesar que Jesucristo había venido en carne sugiere que algunos cristianos estaban influenciados por una filosofía llamada docetismo. La palabra “docetismo proviene de la palabra griega dokeō [que significa] ‘parecer’ o ‘aparentar’”. Los docetistas tenían una visión negativa del mundo material y del cuerpo físico. Consideraban que el cuerpo era vil y malvado. Creían que “Dios era inmutablemente inmaterial [sin sustancia física], omnisciente, todopoderoso e […] incapaz de sufrir dolor”. Con su visión de Dios y de la materia física, no podían aceptar que Jesucristo, el Hijo divino de Dios, pudiera haber experimentado las limitaciones del ser humano. Enseñaban que Jesucristo no había nacido literalmente en la carne y creían que Él no había habitado en un cuerpo tangible, que no había sangrado, sufrido, muerto ni se había levantado con un cuerpo físico resucitado; que solo parecía haber experimentado esas cosas.

Juan refutó esas falsas enseñanzas al dar testimonio de la existencia física del Salvador y declaró que Jesucristo ciertamente vino a la tierra en carne y que sufrió y murió para redimirnos.

1 Juan 5:7–8

¿En qué se diferencia 1 Juan 5:7–8 en la versión Reina-Valera de la Biblia de otras versiones?

En la versión Reina-Valera de la Biblia estos versículos dicen: “‘Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan en uno’. Las palabras en cursiva están ausentes en todos los manuscritos griegos primitivos anteriores al siglo XVI. Sin la frase añadida, los versículos originalmente decían: ‘Porque tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan en uno’. Muchas de las primeras traducciones al español, entre ellas la de Reina-Valera, incluyen esta frase adulterada. En otras palabras, un pasaje que habla de la Expiación de Cristo y de nacer de nuevo por el espíritu, el agua y la sangre fue alterado para incluir una comparación de estos tres elementos con la Trinidad”. A esas palabras adicionales se las llama la coma joánica. El término “coma” en este contexto se refiere a una oración o frase corta, no al signo de puntuación.

¿Quién era Judas y cuál fue su mensaje?

El autor se identifica a sí mismo como el hermano de Santiago. Según la tradición, se ha entendido que el autor es el medio hermano de Jesucristo. No hay ningún indicio de que Judas fuera un apóstol o líder general de la Iglesia. A pesar de ello, era muy respetado en Jerusalén y su carta se consideraba importante. La advertencia de Judas iba contra las ideas y conductas que pueden destruir la fe y le preocupaban especialmente los deseos sexuales desenfrenados. Debido a la gracia de Cristo, algunos habían excusado su comportamiento. Judas recordó a su pueblo la invariabilidad de los tratos de Dios con Sus hijos a lo largo del tiempo y que Él nunca había tolerado el pecado.

Judas 1:5–7

¿Por qué mencionó Judas los pecados de otras personas en las Escrituras?

Judas recordó a su audiencia que la gracia de Cristo no niega la justicia de Dios al castigar a las personas pecadoras que se niegan a arrepentirse. Muchos israelitas de la antigüedad fueron destruidos por causa de su rebelión después de ser liberados de Egipto. Algunos espíritus preterrenales eligieron rechazar el plan del Padre y permanecer encadenados. Sodoma y Gomorra eran antiguas ciudades vecinas que fueron destruidas a causa del pecado.

Judas 1:9

¿Cuándo disputó Miguel con el diablo por el cuerpo de Moisés?

Lo más probable es que Judas hiciera referencia a un libro apócrifo (que no forma parte de las Escrituras) llamado “La Asunción de Moisés”. En este relato, Miguel disputó con el diablo por el cuerpo de Moisés porque el diablo acusaba a Moisés de ser un asesino. Miguel se sometió a Dios, el Juez divino. El Libro de Mormón aclara que “el Señor tomó a Moisés para sí”.

Judas 1:11

¿Por qué fueron maldecidos Caín, Balaam y Coré?

Judas comparó a los falsos maestros con los rebeldes Caín, Balaam y Coré. Caín asesinó a su hermano Abel para apoderarse de sus rebaños, el consejo de Balaam condujo al antiguo Israel a la apostasía y Coré se rebeló contra Moisés porque se le había excluido del sumo sacerdocio. En cada caso, el Señor maldijo a esos hombres por sus hechos inicuos.

Judas 1:14–16

¿Qué sabemos sobre la profecía de Enoc?

Judas incluyó una profecía del libro de Enoc, una obra no relacionada con las Escrituras muy popular entre los primeros cristianos. El libro de Moisés, que el profeta José Smith recibió mediante revelación, confirma que a Enoc se le dio conocimiento sobre los últimos días y sobre la Segunda Venida del Salvador.

Judas 1:22–23

¿Qué podemos aprender de las referencias al fuego y a la ropa contaminada?

Sacar a alguien del fuego sugiere un esfuerzo urgente por ayudar a los demás a evitar el peligro y la ruina espirituales, similar a rescatar a alguien de un incendio literal. Las vívidas imágenes de aborrecer la ropa contaminada resaltan la importancia no solo de evitar el pecado en sí, sino también todo lo relacionado con el pecado.

Más información

El amor de Dios

  • D. Todd Christofferson, “El amor de Dios”, Liahona, noviembre de 2021, págs. 16–19

  • Dallin H. Oaks, “El amor y la ley”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 26–29

Buscar, reconocer y aplicar la verdad eterna

  • John C. Pingree Jr., “Verdad eterna”, Liahona, noviembre de 2023, págs. 99–104

Multimedia

“Beware of False Prophets and False Teachers” (1:48)

1:49

Imagen

Jesucristo es nuestro Abogado

Jesús con un manto rojo y la mano extendida mirando hacia una luz

Our Advocate [Nuestro Abogado], por Jay Bryant Ward

Notas

  1. Véase Michael D. Coogan y otros, editores, The New Oxford Annotated Bible: New Revised Standard Version, 5.ª edición, 2018, pág. 1789.

  2. Véanse 1 Juan 1:3–4; 2:12–14.

  3. Véanse 1 Juan 2:18–19, 22, 264:1.

  4. Véase Mark D. Ellison, “Preserving or Erasing Jesus’s Humanity: Tensions in 1–2 John, Early Christian Writings, and Visual Art”, en Thou Art the Christ, the Son of the Living God: The Person and Work of Jesus in the New Testament, editado por Eric D. Huntsman y otros, 2018, págs. 284–285.

  5. Véase 1 Juan 1:3.

  6. Véase 2 Juan 1:1.

  7. Véase Coogan y otros, The New Oxford Annotated Bible, pág. 1797.

  8. Véase 3 Juan 1:5–8.

  9. Véase Tremper Longman III y Mark L. Strauss, The Baker Expository Dictionary of Biblical Words, 2023, entrada 2842, pág. 298.

  10. Véase 1 Juan 1:3.

  11. Véanse 1 Juan 1:5–10; 2:3–11.

  12. Russell M. Nelson, “Jesus the Christ—Our Master and More”, devocional de la Universidad Brigham Young, 2 de febrero de 1992, pág. 4, speeches.byu.edu.

  13. Véanse Hebreos 7:25–26; 2 Nefi 2:9; Doctrina y Convenios 29:5; 45:3–5.

  14. En la versión Reina-Valera de la Biblia se traduce la palabra griega hilasmos como “propiciación” (véase también 1 Juan 4:10). El significado de hilasmos es “sacrificio expiatorio” (Longman y Strauss, The Baker Expository Dictionary of Biblical Words, entrada 2434, página 1090).

  15. Doctrina y Convenios 62:1.

  16. Véanse Hebreos 4:15–16; 2 Nefi 2:9; Moroni 7:28.

  17. Dale G. Renlund, “Escogeos hoy”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 104–105.

  18. 1 Juan 2:20.

  19. Véanse 2 Nefi 25:29; Bible Dictionary, “Holy One of Israel”.

  20. Véanse Juan 14:26; Hechos 1:4–8.

  21. W. Jeffrey Marsh, “Twilight in the Early Church”, en Go Ye into All the World: Messages of the New Testament Apostles, editado por Ray L. Huntington y otros, 2002, pág. 327.

  22. En 1 Juan 3:6, nota a al pie de página; 3:8, nota a al pie de página; 3:9, nota b al pie de página; las cursivas indican un cambio en el texto.

  23. Véase Juan 15:1–11.

  24. Véase Thomas R. Valletta y otros, editores, The New Testament Study Guide: Start to Finish, 2018, pág. 886.

  25. Ellison, “Preserving or Erasing Jesus’s Humanity”, págs. 284–285.

  26. Véanse 1 Juan 1:1–2; 4:2–3, 14; 5:6.

  27. Véanse Moisés 6:57–60; Carol F. Ellertson, “New Testament Manuscripts, Textual Families, and Variants”, en How the New Testament Came to Be, editado por Kent P. Jackson y Frank F. Judd Jr., 2006, págs. 102–203.

  28. Lincoln H. Blumell, “The Text of the New Testament”, en The King James Bible and the Restoration, editado por Kent P. Jackson, 2011, págs. 61–74.

  29. Véanse Mateo 13:55; Marcos 6:3.

  30. Véase Kenneth L. Barker y otros, editores, NIV Study Bible: Fully Revised Edition, 2020, pág. 2230, nota introductoria sobre Judas.

  31. Véase Judas 1:4; véase también Romanos 6:1–2.

  32. El élder Jeffrey R. Holland declaró lo siguiente: “Jesús entendía claramente lo que muchos de la cultura moderna parecen olvidar: que hay una diferencia fundamental entre el mandamiento de perdonar el pecado (para lo que Él tenía una capacidad infinita) y el amonestar en contra de justificarlo (lo cual Él nunca hizo, ni siquiera una vez)” (“El costo —y las bendiciones— del discipulado”, Liahona, mayo de 2014, pág. 8). Véase también Doctrina y Convenios 1:31.

  33. Véase Judas 1:4.

  34. Véanse Éxodo 32; Levítico 10:1–2; Números 11:1–2; 14:26–45.

  35. Véase Abraham 3:26.

  36. Véanse Génesis 19:4–11; Ezequiel 16:49.

  37. Véase Doctrina y Convenios 91 para conocer el consejo del Señor sobre el estudio de los libros apócrifos.

  38. Gaye Strathearn, “The Overlooked Epistle of Jude”, en Shedding Light on the New Testament: Acts–Revelation, editado por Ray L. Huntington y otros, 2009, pág. 242.

  39. Alma 45:19. Para un análisis de la traducción de Moisés, véase Bruce R. McConkie, Doctrinal New Testament Commentary, 1973, tomo III, págs. 421–422.

  40. Véanse Génesis 4:8; Moisés 5:32–33.

  41. Véanse Números 25:1–8; 31:16.

  42. Véanse Números 16:1–3, 10, 31–35; Traducción de José Smith, Números 16:10 (en Números 16:10, nota a al pie de página).

  43. Véase “The Use of Apocryphal Sources”, en Earl D. Radmacher y otros, editores, NKJV Study Bible, 3.ª edición, 2018, pág. 2216. José Smith dijo que Enoc se apareció a Judas, y que por eso Judas habló de Enoc (véase “Instruction on Priesthood, circa 5 October 1840”, pág. 6, josephsmithpapers.org).

  44. Véase Moisés 7:62–66.