“Mateo 6–7”, Ayudas para las Escrituras: Nuevo Testamento, 2024
Ayudas para las Escrituras
Mateo 6–7
El Salvador continuó con el Sermón del Monte y enseñó cómo orar, ayunar y prestar servicio a los demás. Les enseñó a Sus discípulos a colocar el amor a Dios por sobre las preocupaciones del mundo. Concluyó enseñando que el camino a la vida eterna es angosto y que los que hacen la voluntad del Padre Celestial entran en el reino de los cielos.
Recursos
Antecedentes y contexto
¿Cómo afectaba la cultura de los tiempos del Nuevo Testamento a la forma de dar limosnas?
Las personas de la época del Nuevo Testamento vivían en una cultura de honor. El honor estaba determinado en gran medida por las expectativas del grupo social, como una familia, un clan o una aldea. Si una persona cumplía las expectativas del grupo, aumentaba su honor. Una forma de adquirir honor era recibir reconocimiento público por dar limosnas o hacer buenas obras.
“En este contexto”, observó un erudito, “la declaración de Cristo en el Sermón del Monte: ‘No deis vuestra limosna delante de los hombres para ser vistos por ellos […]. No sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto’ (Mateo 6:1–4), habría sido impactante. Cristo negaba la razón misma para dar limosna y desafiaba la expresión convencional de un valor fundamental”.
¿Qué tipo de oraciones condenó el Señor?
En tiempos del Nuevo Testamento, la oración era una parte importante de la vida judía. Los judíos oraban por la mañana y por la tarde, mirando hacia Jerusalén. Oraban antes y después de las comidas; oraban inclinados o de pie. En este pasaje, el Salvador no estaba condenando las oraciones públicas, sino las oraciones que se hacían para impresionar a los demás.
El Señor también advirtió contra el uso de vanas repeticiones durante la oración. La frase “vanas repeticiones” se traduce de la palabra griega battalogēsēte, que también se puede traducir como “balbucear” o “hablar sin pensar”. Era una práctica pagana repetir constantemente “largas listas de los nombres de sus dioses” para pedir su ayuda. Así, el Señor condenaba las oraciones interminables que se basaban en palabras vacías.
¿Qué quiso decir el Señor con “no nos metas en tentación”?
La Traducción de José Smith aclara que esta frase significa que el Señor no nos guía a la tentación: “Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal”.
¿Qué significa “así que, si tu ojo es sincero”?
La palabra sincero, tal como se utiliza en este versículo, proviene de una palabra griega que significa sencillo, honesto, recto o franco. El conocer esta definición nos ayuda a comprender las enseñanzas del Salvador en relación con dar limosnas, la oración y el ayuno. Todas estas acciones deben efectuarse centrándonos de manera sencilla y sincera en nuestro Padre Celestial o en quien recibe lo que damos.
¿Qué son las riquezas?
Riquezas se refiere comúnmente a las riquezas mundanas y puede traducirse como patrimonio o dinero.
¿Qué significa “no os afanéis”?
En la versión Reina-Valera de la Biblia, la frase “no os afanéis” significa no estar demasiado ansiosos o preocupados. Aunque la versión en 3 Nefi 13:25–34 indica que estas enseñanzas estaban dirigidas a los Apóstoles del Señor, también son aplicables a todos los que son llamados a servir.
¿Qué significa “no juzguéis”?
La Traducción de José Smith aclara las palabras del Salvador en este versículo: “No juzguéis injustamente, para que no seáis juzgados; sino juzgad con justo juicio”.
El presidente Dallin H. Oaks explicó el significado de juicio justo de la manera siguiente:
“Primero, un juicio justo debe ser, por definición, intermedio […]. Nos refrenaremos de declarar que una persona ha desperdiciado todas las oportunidades de recibir la exaltación, o aun, de ejercer una función útil en la obra del Señor […].
“Segundo, un justo juicio será guiado por el Espíritu del Señor, no por el enojo, la venganza, los celos o el interés propio […].
“Tercero, para que sea justo, el juicio intermedio tiene que estar dentro del ámbito de nuestra mayordomía. No debemos […] emitir juicios que sean ajenos a nuestras responsabilidades personales ni a actuar de acuerdo con ellos […].
“Cuarto, de ser posible, debemos abstenernos de juzgar hasta que tengamos un conocimiento adecuado de los hechos […].
“El quinto principio para emitir un juicio intermedio justo es que, siempre que sea posible, debemos abstenernos de juzgar a las personas y juzgar únicamente las situaciones […].
“Sexto, el perdón es un principio que debe acompañar a [este] mandamiento […]. En la revelación moderna, el Señor ha declarado: ‘Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres’ [Doctrina y Convenios 64:10] […].
“Séptimo, el último […] principio en cuanto a hacer un juicio justo es el de aplicar normas justas”.
¿Qué son la paja y la viga?
La palabra griega traducida como paja se refiere a una pequeña partícula, viruta o astilla. La palabra griega traducida como viga se refiere a una “pieza de madera de grandes dimensiones que se utilizaba en la construcción de casas”. En esos versículos, el Salvador enseña que debemos dejar de centrarnos en las faltas de otras personas y centrarnos en las nuestras.
¿Qué quiso decir el Salvador cuando dijo: “Nunca os conocí”?
La Traducción de José Smith corrige “Nunca os conocí” a “Nunca me conocisteis”.
¿En qué se diferenciaba la forma de enseñar del Salvador de la de los escribas?
“Los oyentes de Galilea tenían […] razones para estar asombrados que quizás se nos podrían escapar. En primer lugar, Jesús de Nazaret, el consumado maestro y teólogo, no tenía las credenciales de un maestro según las costumbres de su tiempo […].
“En segundo lugar, Jesús no solo no enseñaba con la autoridad de los maestros de la época, sino que no enseñaba como los maestros de la época. El mundo del Nuevo Testamento era un mundo que abrazaba el adagio: ‘Lo antiguo es mejor, lo más antiguo es aun mejor’. Cuanto más antiguo era alguien o algo, más credibilidad tenía. Así, es frecuente encontrar en los textos rabínicos: ‘El rabino X dijo en nombre del rabino Y, que lo recibió como tradición del rabino Z’. Era una forma de corroborar una afirmación con autoridad. Sin embargo, Cristo no citaba a rabinos anteriores. Además, no hablaba como los profetas, que a menudo decían: ‘Así dice el Señor’. Con osada audacia, declaraba: ‘Os digo’, afirmando que su palabra era la autoridad final y tenía precedencia sobre la ley, su interpretación común y las costumbres de la época.
“Por último, lo que daba autoridad a las personas para actuar en público era su grado de honor. No se esperaba que personas de baja cuna (como el hijo de un carpintero) lideraran en público, hicieran milagros o predicaran con gran sabiduría. Sin embargo, Cristo predicaba con poder, audacia y con una sabiduría insuperable. No es de extrañar que las masas se quedaran admiradas. Jesucristo, el hijo de un carpintero, hablaba como si fuera el hijo de un rey”.
Más información
Cómo debemos orar al Padre Celestial
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Russell M. Nelson, “Lecciones que aprendemos de las oraciones del Señor”, Liahona, mayo de 2009, págs. 46–49
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Dallin H. Oaks, “The Special Language of Prayer”, New Era, enero de 2006, págs. 2–5
Juzgar con justo juicio
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Tyler J. Griffin, “How Do We ‘Judge Righteous Judgment’?”, Ensign, febrero de 2019, págs. 54–59
Multimedia
Videos
“El Sermón del Monte: El Padrenuestro” (2:19)
Imágenes
On Earth as It Is in Heaven [Como en el cielo, así también en la tierra], por Justin Kunz
The Lord’s Prayer [La oración del Señor], por James Tissot