“Familia”, Temas y preguntas, 2023
Guía para el estudio del Evangelio
Familia
La creación de Dios para nuestra mayor felicidad
Antes de nacer, vivíamos en el cielo con nuestros padres celestiales. La familia es fundamental en el plan de nuestro Padre Celestial para nuestra felicidad y destino eternos. La familia es donde podemos encontrar algunos de nuestros mayores gozos en esta vida y en las eternidades; y estar en familia puede ayudarnos a aprender algunas de las lecciones más importantes de la vida, lecciones como servir a Dios y a los demás.
Somos bendecidos cuando dedicamos nuestro tiempo a establecer una relación sólida con nuestra familia. Nuestras posesiones y cargos no nos acompañarán a la otra vida, pero si hacemos todo lo posible por seguir a Dios y guardar nuestros convenios con Él, tenemos la posibilidad de estar con nuestra familia por la eternidad. El élder L. Tom Perry enseñó: “En un mundo de agitación e incertidumbre, es más importante que nunca hacer de la familia el centro de nuestras vidas y darle prioridad absoluta”. Aunque ninguna familia es perfecta, podemos aprender y mejorar al hacer todo lo posible por amar a nuestra familia y crecer juntos para llegar a ser más semejantes a Dios.
¿Qué es la familia?
En la tierra hay muchos tipos de familias. Una familia puede estar compuesta por los padres y uno o más hijos, pero también puede estar formada por un matrimonio, uno de los padres solo con sus hijos, o un grupo de hermanos. La familia extensa incluye abuelos, nietos, tíos, primos, sobrinos y más. A veces, podríamos considerar a nuestros amigos cercanos como parte de la familia, aunque no seamos parientes. En el sentido más amplio, todos somos la familia de Dios.
Reseña del tema: Familia
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Sección 1
La familia es esencial en el plan de felicidad de Dios
La familia es fundamental en el plan de Dios para nuestro destino eterno. Antes de venir a la tierra, vivimos con nuestros padres celestiales, y nuestras familias aquí siguen ese modelo que Dios ha dado.
Una de las razones por las que venimos a la tierra en familias es para que los padres puedan enseñar el Evangelio a sus hijos y ayudarlos a tener una vida feliz y significativa. Esto ayuda a llevar a cabo el plan de nuestro Padre Celestial de darnos oportunidades de aprender, crecer y llegar a ser más semejantes a Él.
Algo en qué pensar
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Lea Moisés 5:12 y reflexione al respecto. Considere las verdades y lecciones importantes que esos padres habrán enseñado a sus hijos. La hermana Tamara W. Runia enseñó: “Las familias son un laboratorio dado por Dios en el que estamos descubriendo cosas, por lo que los errores y las equivocaciones no solo son posibles, sino probables. ¿No sería interesante que al final de la vida pudiéramos ver que esas relaciones familiares, incluso esos momentos difíciles, fueron lo que nos ayudó a llegar a ser más como el Salvador? […] Las relaciones familiares [son] un poderoso medio para enseñarnos las lecciones que vinimos a aprender aquí”. ¿Por qué cree que las familias son esenciales en el plan de Dios? ¿De qué manera las experiencias en su familia le han ayudado a crecer y llegar a ser más semejante al Padre Celestial y a Jesucristo? Si considera su vida familiar como un “laboratorio”, ¿de qué manera puede influir en la forma en que ve las imperfecciones de su familia?
Actividad para aprender con otras personas
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El presidente Gordon B. Hinckley dio este consejo: “El Señor ha ordenado que debemos casarnos, que debemos vivir juntos en amor, paz y armonía, y que debemos criar a nuestros hijos en Sus vías santas. […] A fin de cuentas, eso es lo que significa en verdad el Evangelio. La familia es una creación de Dios. Es la creación básica. La forma de fortalecer al país es fortalecer el hogar de las personas”. Analicen por qué Dios nos envió a la tierra en familias y cómo eso ayuda a cumplir Su plan. ¿De qué manera el fortalecimiento de los hogares puede ayudar a fortalecer las comunidades? Para ilustrar esta idea, podrían participar en un juego que requiera trabajar juntos. Por ejemplo, podrían formar un nudo humano (formar un círculo y hacer que todos tomen la mano de dos personas diferentes) y trabajar juntos para desenredarse sin soltarse; o, sin hablar, podrían formar una fila basándose en alguna característica, como el orden del mes de nacimiento, el color de ojos o la altura. Luego, hablen sobre cómo el trabajar juntos como familia ayuda a lograr los propósitos del Padre Celestial para Sus hijos.
Más información
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D. Todd Christofferson, “El porqué del matrimonio, el porqué de la familia”, Liahona, mayo de 2015, págs. 50–53
Sección 2
Dios ha dado responsabilidades importantes a los padres
El Padre Celestial ha dado a los padres la responsabilidad de Sus amados hijos, que procreó en espíritu, mientras están aquí en la tierra. Él ha mandado a los padres “criar a [sus] hijos en la luz y la verdad” (Doctrina y Convenios 93:40). Los profetas también han dicho: “Los padres tienen el deber sagrado de criar a sus hijos con amor y rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales”. Cuando las familias no pueden proporcionar todo lo necesario, la Iglesia puede intervenir y ayudar (véanse Doctrina y Convenios 52:40; 83:1–6; 136:8).
Cuando los padres amorosos crían juntos a sus hijos, tienen la mejor oportunidad de proveer para ellos y de nutrirlos física, espiritual y emocionalmente. Los padres y los hijos son bendecidos cuando los padres enseñan el Evangelio de Jesucristo en el hogar (véase Doctrina y Convenios 68:25–28). A veces los padres no pueden criar juntos a sus hijos. En esos casos, el Señor los bendecirá a medida que hagan todo lo posible por guardar sus convenios y seguir Su voluntad.
Algo en qué pensar
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Lea los siguientes relatos de padres que enseñaron a sus hijos: Mosíah 1:2–8; Helamán 5:4–12 (también podría leer Deuteronomio 6:4–7; 11:19–21; Isaías 54:13; 2 Nefi 25:26 para aprender más sobre la crianza de los hijos). ¿Qué principios del Evangelio enseñaron esos padres? ¿Por qué es importante que los niños aprendan esos principios en la actualidad? ¿Cómo puede ayudar a sus hijos u otros seres queridos a aprender y vivir esas verdades? También podría pensar en otros padres ejemplares que conozca. ¿Qué aprende de ellos en cuanto a la forma en que los padres rectos enseñan a los hijos de Dios?
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El presidente Russell M. Nelson aconsejó: “No intenten controlar a sus hijos. Más bien, escúchenlos, ayúdenlos a aprender el Evangelio, inspírenlos y condúzcanlos hacia la vida eterna. Ustedes representan al Señor en el cuidado de los hijos que Él les ha confiado; por lo tanto, permitan que Su influencia divina permanezca en su corazón al enseñarles y persuadirles”. ¿Cómo puede usted hacer honor a la confianza que Dios ha depositado en usted al enseñar diligentemente el Evangelio a sus hijos? ¿Cómo puede respetar el albedrío de sus hijos al conducirlos hacia la vida eterna? Piense en cómo podría permitir que Su influencia le guíe cada día en sus esfuerzos.
Actividades para aprender con otras personas
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Lean juntos Moisés 3:21–24 y luego lean este mensaje del élder Neil L. Andersen: “Desde el comienzo, Dios dio inicio al matrimonio entre un hombre y una mujer: Adán y Eva. Él delineó los propósitos del matrimonio para que fueran mucho más allá de la satisfacción y realización personales de los adultos, a lo que es más importante: fomentar el ambiente ideal donde los niños pudieran nacer, ser criados y educados. La familia es el tesoro de los cielos”. Podrían utilizar una caja de tesoros o mirar la imagen adjunta mientras hablan sobre el pasaje de las Escrituras y la declaración del élder Andersen. Luego, podrían escribir algo que ayudaría a crear un ambiente ideal para que los niños aprendan y crezcan en el Evangelio.
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Miren la imagen adjunta y hablen de por qué los cimientos de una casa son tan importantes. El élder Tad R. Callister enseñó: “Como padres, se espera que seamos los principales maestros y ejemplos del Evangelio para nuestros hijos; no el obispo, ni la Escuela Dominical ni las Mujeres Jóvenes ni los Hombres Jóvenes, sino los padres. Como sus principales maestros del Evangelio, podemos enseñarles el poder y la realidad de la Expiación, de su identidad y destino divino; y al hacerlo, proporcionarles un firme cimiento sobre el cual puedan edificar. Al fin y al cabo, el hogar es el ambiente ideal para enseñar el Evangelio de Jesucristo”. Podrían hablar sobre la importancia de las oportunidades estructuradas para enseñar el Evangelio, pero también analizar cómo la enseñanza de nuestros hijos a menudo ocurre de manera natural a medida que realizamos nuestras actividades diarias. Compartan experiencias que hayan tenido en momentos informales de enseñanza y lo que hayan aprendido de esas experiencias. ¿Cómo pueden esas conversaciones normales y naturales ayudar a garantizar que los niños y los jóvenes tengan un fundamento sólido del Evangelio sobre el cual edificar su testimonio? Anoten sus ideas y actúen de acuerdo con las impresiones que reciban.
Más información
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Proverbios 22:6; Efesios 6:1–4; Mosíah 4:14–15; 3 Nefi 18:21; Doctrina y Convenios 88:119–120
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M. Russell Ballard, “Recuerden lo más importante”, Liahona, mayo de 2023, págs. 105–107
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Dieter F. Uchtdorf, “Jesucristo es la fortaleza de los padres”, Liahona, mayo de 2023, págs. 55–59
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David A. Bednar, “Más diligentes y atentos en el hogar”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 17–20
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“El hogar y la familia”, en Enseñar a la manera del Salvador, 2022, págs. 30–31
Sección 3
Dios nos proporciona una manera de unir a las familias por la eternidad
Una de las bendiciones más grandes del Evangelio de Jesucristo es que, si permanecemos fieles a los convenios que hacemos, nuestras relaciones familiares pueden continuar después de esta vida, incluso por la eternidad. El presidente Dallin H. Oaks enseñó: “El Evangelio restaurado nos brinda la certeza de que la Resurrección puede incluir la oportunidad de estar con los miembros de nuestra familia: esposo, esposa, hijos y padres. Es una poderosa motivación para que cumplamos nuestras responsabilidades familiares en la vida terrenal. Nos sirve para vivir juntos en amor en esta vida, a la espera de gozosas reuniones y asociaciones en la venidera”.
Si guardamos los mandamientos del Señor y nuestra familia es sellada en Su santo templo, Él promete que podemos tener la vida eterna con nuestra familia. Podemos recibir esta bendición suprema, aunque no estemos casados en la actualidad o no tengamos hijos, o nuestros familiares no hayan tenido la oportunidad de aceptar el Evangelio durante su vida. No se privará de ninguna de las bendiciones de Dios a quienes sean dignos de ellas.
Algo en qué pensar
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El presidente Nelson ha prometido: “Bajo el gran plan de felicidad de Dios, las familias pueden sellarse en los templos y prepararse para regresar a morar en Su santa presencia para siempre. ¡Eso es la vida eterna! Satisface los deseos más profundos del alma humana: el anhelo natural de una asociación sin fin con los queridos miembros de la familia de uno”. Piense en el gozo que podría sentir como resultado de una “asociación sin fin” con su familia. ¿En qué punto del camino se encuentra para poder alcanzar este objetivo? ¿Cuál es el siguiente paso de su familia en ese camino? Si tiene una situación familiar difícil en la que una “asociación sin fin” con alguien puede parecer menos que ideal en este momento, ¿cómo podría invitar al poder del Salvador para ayudar a sanar sus relaciones familiares?
Actividad para aprender con otras personas
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Podrían ver juntos el video “Las familias pueden ser eternas” (3:10). Hablen sobre el consejo del presidente Henry B. Eyring sobre el amor dentro de la familia. ¿Qué nos recuerdan las últimas palabras del presidente Eyring en el video? Luego lean esta enseñanza del presidente Nelson: “Esta vida es el momento de prepararse para la salvación y la exaltación. En el plan eterno de Dios, la salvación es un asunto individual y la exaltación es un asunto familiar”. Podrían divertirse preparando algo juntos, como su golosina favorita o su comida preferida. Luego podrían hablar de por qué prepararse espiritualmente es crucial para recibir la exaltación y estar juntos para siempre como familia.
Más información
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Henry B. Eyring, “Me encanta ver el templo”, Liahona, mayo de 2021, págs. 28–31
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D. Todd Christofferson, “El poder para sellar”, Liahona, noviembre de 2023, págs. 19–22