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Matrimonio


“Matrimonio”, Temas y preguntas, 2023

Una pareja joven caminando

Guía para el estudio del Evangelio

Matrimonio

La posibilidad de que la esposa y el esposo estén unidos por la eternidad

Muchas personas esperan el matrimonio con gran gozo y expectativa. Hay algo singularmente hermoso y esperanzador en cuanto al matrimonio. Aquellos que están comprometidos están entusiasmados por comenzar una nueva vida con la persona que más aman.

Después de casarnos, tenemos que esforzarnos por mantener ese matrimonio sano y fuerte. Se requieren trabajo, paciencia, humildad, perdón y dedicación durante mucho tiempo después del día de la boda para edificar un matrimonio feliz y duradero. Pero el esfuerzo bien vale la pena. Mediante las ordenanzas y los convenios sagrados que se hacen en la Casa del Señor, una relación matrimonial puede durar por la eternidad. Al matrimonio en el templo también se le llama matrimonio celestial. El presidente Russell M. Nelson ha enseñado que “el matrimonio celestial proporciona mayores posibilidades de obtener la felicidad que cualquier otro tipo de relación”.

¿Qué es el matrimonio?

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días enseña que el matrimonio entre una mujer y un hombre es ordenado por Dios (véanse Doctrina y Convenios 49:15; “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Biblioteca del Evangelio). Los cónyuges que son sellados en el templo hacen un convenio con Dios y entre ellos. Si son fieles a sus convenios, su matrimonio puede durar por la eternidad.

Reseña del tema: Matrimonio

Guías para el estudio del Evangelio relacionadas: Convenio sempiterno, Familia, Ordenanzas de investidura y sellamiento

Sección 1

El matrimonio es fundamental en el plan de felicidad de Dios

Una pareja riendo juntos

Somos parte de la familia eterna de Dios y antes de venir a la tierra vivimos en el cielo con nuestro Padre Celestial y nuestra Madre Celestial. Allí se nos enseñó acerca de un plan que nos permitiría aprender y crecer. Como parte de ese plan, vinimos a la tierra en familias; esas familias pueden ayudarnos a progresar y llegar a ser más semejantes a Dios.

El matrimonio es fundamental en el plan que Dios tiene para Sus hijos. El profeta José Smith enseñó que el matrimonio es “una institución del cielo solemnizada por primera vez en el jardín de Edén por Dios mismo, por la autoridad del sacerdocio sempiterno”. Cuando nuestras familias son selladas por la eternidad mediante ese mismo poder del sacerdocio en la Casa del Señor, seguimos el modelo eterno que Dios nos dio y que se estableció en la vida preterrenal.

Una de las razones por las que Dios estableció el matrimonio es para que podamos aprender mejor el uno del otro y cuidarnos el uno al otro. Los matrimonios fuertes conducen a familias más fuertes, lo cual nos ayuda a cumplir nuestro propósito eterno. Las familias más fuertes también pueden conducir a comunidades más fuertes aquí en la tierra. Los matrimonios cimentados en los principios del Evangelio de Jesucristo pueden ayudarnos a crecer y experimentar algunos de los mayores gozos de esta vida. También pueden ayudar a prepararnos para la vida eterna con nuestro Padre Celestial y Jesucristo.

Algo en qué pensar

  • El élder Ulisses Soares dijo: “En la relación conyugal no hay superioridad ni inferioridad, y ninguno [de los esposos] camina por delante ni por detrás del otro: caminan uno al lado del otro, como iguales, como linaje divino de Dios. Se convierten en uno en pensamiento, deseo y propósito con nuestro Padre Celestial y Jesucristo […]. [Tales matrimonios] camina[n] juntos con respeto, gratitud y amor, olvidándose de sí mismos y procurando el bienestar mutuo en su camino hacia la eternidad”. Piense en su propio “camino hacia la eternidad” como parte del plan de Dios. ¿De qué manera el caminar “uno al lado del otro, como iguales” con un cónyuge le ayudaría en ese camino? Si está casado, ¿qué puede hacer para mostrar mayor respeto, gratitud y amor al emprender este camino con su cónyuge? También podría planear algo específico que hará por su cónyuge. Anote esas impresiones y actúe de acuerdo con ellas.

  • El élder D. Todd Christofferson habló de aquellos para quienes el matrimonio y algunas de las bendiciones que conlleva no son una realidad ahora mismo:

    “Algunos de ustedes no gozan de la bendición de un matrimonio por razones que incluyen la falta de candidatos viables, la atracción hacia el mismo sexo, las discapacidades físicas o mentales, o simplemente el miedo al fracaso que, por el momento al menos, eclipsa la fe. Quizás se hayan casado, pero ese matrimonio terminó y ahora están solos para manejar lo que dos personas apenas pueden sustentar. Algunos que están casados no pueden tener hijos, a pesar de grandes deseos y oraciones fervientes. […]

    “Con confianza testificamos que la Expiación de Jesucristo ha previsto, y al final compensará, todas las privaciones y pérdidas para aquellos que se vuelvan a Él. Nadie está predestinado a recibir menos que todo lo que el Padre tiene para Sus hijos”.

    ¿Qué encuentra en las palabras del élder Christofferson que podría ayudarlo a usted o a alguien que conozca que no haya recibido las bendiciones del matrimonio o que no esté experimentando esas bendiciones en este momento? ¿De qué manera bendice Dios a “aquellos que se vuelv[e]n a Él” en sus momentos de “privaciones y pérdidas”?

Actividad para aprender con otras personas

  • Lean Doctrina y Convenios 121:36–42 con su cónyuge u otras personas y analicen cómo se relaciona ese pasaje con el matrimonio. El presidente Gordon B. Hinckley aconsejó: “Estoy convencido de que si buscáramos las virtudes, el uno del otro, y no los defectos, habría más felicidad en el hogar de nuestra gente. Habría muchos menos divorcios, mucha menos infidelidad, muchos menos enojos, rencores y peleas. Habría mucho más perdón, más amor, más paz y más felicidad. Así es como el Señor quiere que sea”. Analicen cómo el recordar que el matrimonio es fundamental en el plan de felicidad puede ayudarnos a seguir el consejo del presidente Hinckley. Luego, podrían compartir ideas para encontrar más felicidad en el matrimonio.

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Sección 2

Gracias a las ordenanzas y los convenios del templo, el matrimonio puede ser eterno

Una pareja en el templo

En 1843, el profeta José Smith dictó la revelación registrada actualmente en Doctrina y Convenios 132, la cual incluye la doctrina del matrimonio eterno. Esta doctrina consiste en que el matrimonio, si es sellado por la autoridad del sacerdocio y el Santo Espíritu de la Promesa, es válido tanto en la tierra como en las eternidades. Al matrimonio eterno también se le llama matrimonio celestial o “el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio” (Doctrina y Convenios 131:2). Esto es posible mediante una ordenanza del sacerdocio llamada sellamiento en el templo. Esta ceremonia sagrada se realiza en la Casa del Señor.

El matrimonio eterno crea una relación por convenio entre el esposo, la esposa y el Señor. El convenio del matrimonio eterno es necesario para la exaltación (véase Doctrina y Convenios 131:1–4). Si somos fieles a ese convenio, nuestro matrimonio y las relaciones familiares pueden durar para siempre.

Algo en qué pensar

  • Lea Doctrina y Convenios 132:19–20 y medite sobre lo que esos versículos enseñan acerca del convenio del matrimonio. La hermana Julie B. Beck enseñó: “El hombre y la mujer que hacen el convenio del matrimonio en el templo comparten por igual las bendiciones de ese convenio si son fieles [véase Doctrina y Convenios 131:1–2]. El Señor ha dicho que su convenio seguirá en vigor después de esta vida, y a los dos juntos se les promete poder y exaltación [véase Doctrina y Convenios 132:19–20]”. ¿Cómo podrían las bendiciones prometidas del matrimonio por convenio ayudar a una pareja casada a mantenerse comprometida el uno con el otro cuando las cosas se vuelven difíciles?

Una casa de ladrillo en Alemania
  • Dios no desea que tengamos cualquier matrimonio, sino un matrimonio eterno y por convenio. El élder Bruce C. Hafen enseñó: “Cuando las dificultades le sobrevienen a un matrimonio por convenio, marido y mujer se esfuerzan juntos por superarlas; se casan para dar de sí y progresar, unidos por los convenios que se han hecho el uno al otro, a la colectividad y a Dios”. El presidente Dieter F. Uchtdorf, mientras prestaba servicio en la Primera Presidencia, dijo: “Los grandes matrimonios se edifican un ladrillo por vez, día tras día, durante toda una vida”. Mire la imagen que está más arriba de una casa de ladrillos y piense en los “ladrillos” que podrían formar un matrimonio fuerte. Podría leer el mensaje de conferencia del presidente Uchtdorf titulado “Un elogio a los que salvan” y reflexionar sobre el consejo que da a los esposos y las esposas. ¿Qué “ladrillos” podría poner en las próximas semanas para fortalecer su matrimonio o a fin de prepararse para tener un matrimonio fuerte?

Actividades para aprender con otras personas

  • Nuestros esfuerzos por fortalecer nuestro matrimonio tienen efectos de largo alcance. Nuestro matrimonio no solo influye en nosotros y nuestro cónyuge, sino también en nuestros hijos y los hijos de estos, por toda la eternidad. En su mensaje titulado “El fruto que permanece”, el élder Matthew L. Carpenter habló de la importancia de preservar el “fruto” de nuestro convenio matrimonial y lo comparó con la cuidadosa conservación de las frutas en frascos. Él enseñó: “Si hacemos y guardamos convenios con Dios, las bendiciones asociadas a ellos pueden extenderse más allá de esta vida y ser selladas, o preservadas, sobre nosotros para siempre, convirtiéndose en fruto que permanece por toda la eternidad”. Podrían considerar leer o escuchar este mensaje mientras disfrutan juntos de algunas conservas de fruta. Hablen acerca de cómo nutrir un matrimonio para que produzca un “fruto que permanece” más allá de esta vida y por toda la eternidad.

  • La mayoría de las parejas casadas tienen dificultades de cuando en cuando y, a veces, el matrimonio eterno puede parecer fuera de su alcance. Sin embargo, el presidente Hinckley aconsejó: “La cura para la mayoría de los problemas matrimoniales no está en el divorcio, sino en el arrepentimiento y el perdón, en las manifestaciones de bondad e interés; se le encuentra en la aplicación de la regla de oro”. Si están pasando por dificultades en su matrimonio, hablen juntos sobre cómo el recordar sus convenios podría ayudarlos a hacer cambios que les gustaría ver. Escojan algo que haya sido un desafío en su matrimonio y trabajen juntos para resolverlo (la guía de la Iglesia Cómo fortalecer el matrimonio tiene muchas ideas que podrían ayudar). Si fuera necesario, busquen la ayuda de una persona de confianza (como un líder de la Iglesia, un terapeuta o un consejero matrimonial).

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