“Participar en la obra del templo y de historia familiar”, Temas y preguntas, 2023
Guía para el estudio del Evangelio
Participar en la obra del templo y de historia familiar
Una parte esencial del plan de Dios
Imagine un hermoso árbol que tiene raíces que se profundizan en la tierra y ramas que se extienden en muchas direcciones. Esas raíces y ramas trabajan juntas para ayudar a que el árbol crezca y permanezca fuerte año tras año.
Al igual que un árbol, nuestras familias están unidas por medio de raíces y ramas, o antepasados y descendientes, y ambos son importantes para ayudar a nuestras familias a prosperar. A medida que aprendemos sobre nuestros antepasados, podemos recibir fortaleza y apoyo; y al llevar a cabo la obra del templo por nuestros antepasados, ellos pueden recibir importantes ordenanzas y convenios de salvación. Juntos, nos ayudamos mutuamente a crecer y florecer, no solo en nuestra propia familia, sino como miembros de la familia eterna de Dios.
¿Qué es la obra del templo y de historia familiar?
La obra del templo y de historia familiar es “una parte vital de la obra de salvación y exaltación”. Los miembros de la Iglesia tienen el privilegio y la responsabilidad de participar en la importante obra de encontrar los nombres de sus antepasados y luego efectuar las ordenanzas de salvación por ellos en los templos. Aquellos que han muerto pueden optar por aceptar estas ordenanzas en el mundo de los espíritus. Por medio de la obra del templo, las familias son unidas y selladas por la eternidad. Dios invita a todos Sus hijos a recibir esas bendiciones y a regresar a vivir con Él.
Reseña del tema: Historia familiar
Guías para el estudio del Evangelio relacionadas: Familia, Templos, Ordenanzas vicarias a favor de los muertos, Convenios y ordenanzas
Sección 1
La obra de historia familiar nos conecta con nuestros antepasados y seres queridos
Cuando aprendemos, recopilamos y conservamos información sobre nuestros antepasados, podemos sentirnos más conectados con aquellos que nos han precedido. El presidente Russell M. Nelson enseñó: “Cuando nuestro corazón se vuelve a nuestros antepasados, algo cambia dentro de nosotros; nos sentimos parte de algo más grande que nosotros mismos”. La obra de historia familiar también puede fortalecer nuestras relaciones familiares actuales. Compartir historias sobre nuestros antepasados con familiares puede ayudarnos a acercarnos más unos a otros y a tener una mayor comprensión de quiénes somos y de dónde venimos.
Algo en qué pensar
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En su discurso de conferencia general titulado “Raíces y ramas”, el élder Quentin L. Cook alentó a las familias a reunirse para aprender sobre la vida de sus familiares. En estas reuniones podrían compartir historias familiares, relatos, fotos o posesiones preciadas de los padres o abuelos. Los familiares que se sientan cómodos con la tecnología, incluidos los jóvenes, podrían entonces subir información y fotos a su Árbol Familiar. Considere organizar este tipo de reuniones con su familia. ¿Qué habilidades tiene cada persona que podrían ayudarle a aprender sobre la historia familiar que tienen en común? Medite sobre cómo el hacer historia familiar juntos podría ayudar a unir generaciones y fortalecer sus conexiones con sus seres queridos. Luego, comience a dar pasos sencillos para planificar su propia reunión familiar. También podría invitar a los miembros de su familia a ayudarle con el proceso.
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Las Escrituras están llenas de ejemplos de historia familiar. Lea Éter 1 para ver un ejemplo del Libro de Mormón. ¿En qué se asemeja el compendio que hizo el profeta Moroni de los escritos de Éter con hacer la historia familiar? ¿Qué verdades aprendemos a partir de este capítulo debido a que fue escrito y preservado? (véase Éter 1:35–37, 40–43). Medite sobre cómo ha sido bendecido por las “historias familiares” que están registradas en las Escrituras. ¿Cómo podrían las generaciones que siguen a la suya beneficiarse de sus historias y de las de sus antepasados?
Actividades para aprender con otras personas
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Cuando piensen en historia familiar, tal vez en lo primero que piensen sea en investigaciones y registros históricos. Sin embargo, la historia familiar también incluye aprender acerca de los miembros vivos de su familia y descubrir conexiones con sus antepasados. Repasen juntos el discurso del élder Gerrit W. Gong titulado “Cada uno de nosotros tiene una historia”, y luego hagan un proyecto que incluya aprender más sobre ustedes mismos, los miembros de su familia o sus antepasados. Podrían dibujar o pintar un árbol con raíces y ramas que incluya los nombres de sus antepasados o hacer un libro que recopile algunas de sus historias. Luego analicen cómo hacer historia familiar los conecta con su familia, incluso con aquellos que se han ido antes que ustedes.
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El élder Quentin L. Cook enseñó: “Cuando nos enteramos de las pruebas y tribulaciones que enfrentaron nuestros antepasados, aumenta nuestro amor y aprecio por ellos”. Podrían aprender acerca de uno de sus antepasados y las pruebas que él o ella experimentó y luego compartir esa historia con el grupo. También podrían mostrar una foto o llevar un objeto que represente a su antepasado. Analicen cómo esas historias han dejado una huella en ustedes y les han ayudado a apreciar de dónde provienen.
Más información
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Dennis B. Neuenschwander, “Los puentes y los recuerdos eternos”, Liahona, julio de 1999, págs. 98–100
Sección 2
Tenemos la responsabilidad de participar en la obra del templo y de historia familiar para ayudar a los hijos de Dios a recibir la vida eterna
Dios desea que todos Sus hijos reciban la vida eterna y les ha dado ordenanzas y convenios de salvación para ayudarlos a regresar a Él. Estas ordenanzas y convenios están disponibles en el templo, la Casa del Señor.
Muchos de los que han fallecido no tuvieron la oportunidad de aprender acerca de Jesucristo ni de recibir las ordenanzas de salvación de Su Evangelio durante la vida terrenal. Ellos están esperando en el mundo de los espíritus a que los que están en la tierra hagan la obra del templo por ellos. Entre los que están esperando que se efectúe esta obra podrían estar nuestros familiares fallecidos. Al descubrir los nombres de esos antepasados, podemos efectuar ordenanzas a favor de ellos en los templos. En el mundo de los espíritus, las personas fallecidas pueden elegir aceptar el Evangelio de Jesucristo y estas ordenanzas, y recibir la salvación y la exaltación y estar unidos a su familia por la eternidad.
Algo en qué pensar
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Considere cómo el recibir las ordenanzas por los muertos puede ayudarle a sentirse más estrechamente conectado con el cielo. Luego lea los dos relatos del discurso del élder Gerrit W. Gong titulado “Felices y para siempre” sobre miembros de la Iglesia que tuvieron experiencias espirituales inusualmente directas al participar en la obra del templo y de historia familiar. Medite sobre cómo su participación en la obra del templo y de historia familiar podría traer paz, esperanza o sanación a su vida y ayudarle a aprender más acerca de la Expiación de Jesucristo.
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En su discurso titulado “Congregar a la familia de Dios”, el presidente Henry B. Eyring testificó que el corazón de los hijos de Dios se está volviendo a sus padres (véanse Malaquías 4:5–6; 3 Nefi 25:5–6; José Smith—Historia 1:39). Él dijo: “Muchos de sus antepasados no recibieron dichas ordenanzas; pero gracias a la providencia de Dios, ustedes sí. Además, Dios sabía que se sentirían atraídos a sus antepasados con amor y que tendrían la tecnología necesaria para localizarlos. También sabía que vivirían en tiempos en los que el acceso a los santos templos, donde las ordenanzas pueden realizarse, sería mayor que nunca en toda la historia; y Él sabía que podría confiar en ustedes para efectuar esta obra a favor de sus antepasados”.
¿De qué manera la confianza de Dios aumenta su deseo de ayudar a sus antepasados a recibir las bendiciones del templo de parte de Él? ¿De qué manera la previsión de Dios fortalece su testimonio de que Él tiene un plan para Su familia eterna? Medite sobre cómo puede ayudar con más intención en la obra de Dios y luego actúe de acuerdo con las impresiones que reciba.
Actividades para aprender con otras personas
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En un funeral el 15 de agosto de 1840, José Smith enseñó que los hombres y las mujeres podían ser bautizados por los muertos. Esas noticias entusiasmaron tanto a los santos que “comenzaron casi de inmediato a bautizarse por sus seres queridos fallecidos en los ríos y arroyos cerca de Nauvoo”. Consideren leer juntos “Las cartas en cuanto al bautismo por los muertos” para aprender más acerca de cuándo se dio la doctrina del bautismo por los muertos. Luego analicen por qué tanto los vivos como los muertos se necesitan mutuamente. ¿Qué significa que “sin ellos nosotros no podemos perfeccionarnos, ni ellos pueden perfeccionarse sin nosotros”? (Doctrina y Convenios 128:18). ¿De qué manera la obra del templo y de historia familiar prepara a los vivos y a los muertos para la vida eterna? También podrían ver el video “¿Qué son los bautismos por los muertos?” y hablar sobre cómo la participación en la obra del templo y de historia familiar pueden brindarnos el mismo tipo de gozo que a los primeros santos.
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El élder Dale G. Renlund enseñó: “Como miembros de la Iglesia, verdaderamente tenemos la responsabilidad divina de buscar nuestros antepasados y compilar historias familiares. […] Es verdaderamente increíble poder contribuir a redimir a los muertos mediante la obra del templo y de historia familiar”. Repasen juntos este discurso y luego, como grupo, piensen en una meta relacionada con la obra del templo y de historia familiar. Por ejemplo, cada uno podría decidir llevar el nombre de un familiar al templo y efectuar una ordenanza por ese antepasado, o bien, podrían participar en la indexación en FamilySearch para ayudar a otras personas a encontrar los nombres de sus antepasados. ¿De qué manera el saber que la redención de los muertos es una responsabilidad divinamente señalada profundiza sus deseos de hacer la obra del templo y de historia familiar? ¿De qué manera se han sentido guiados por el Espíritu en sus esfuerzos? Hablen de sus experiencias y compartan las bendiciones que han recibido al cumplir con esta importante responsabilidad.
Más información
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Doctrina y Convenios 110:13–16; 128:15–19; 137:7–10; 138:29–35, 53–54
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Russell M. Nelson y Wendy W. Nelson, “Abran los cielos mediante la obra del templo y de historia familiar”, Liahona, octubre de 2017, págs. 15–19
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David A. Bednar, “El corazón de los hijos se volverá”, Liahona, noviembre de 2011, págs. 24–27
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Colección “Templo e historia familiar”, Biblioteca del Evangelio
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“Templos”, ChurchofJesusChrist.org