“Familia”, Temas y preguntas, 2023
Reseña
Familia
Como hijos e hijas procreados en espíritu por padres celestiales, todos somos miembros de la familia de Dios. Nuestra familia celestial sirve de modelo para nuestra familia terrenal.
El Señor ha dispuesto que la familia sea la unidad básica de la Iglesia y de la sociedad. En las Escrituras, el término familia se refiere al marido, la mujer y los hijos, y a veces a otros familiares que vivan en la misma casa o bajo la dirección de un cabeza de familia. La familia también puede estar conformada por una persona que vive sola, por un padre o por una madre sin cónyuge con sus hijos, o por un esposo y una esposa sin hijos.
El presidente Boyd K. Packer enseñó: “El objetivo principal de todas las enseñanzas y actividades de la Iglesia es que los padres y sus hijos sean felices en el hogar, estén sellados en un matrimonio eterno y estén unidos a sus antepasados”. Los lazos familiares se extienden más allá de la tumba cuando somos sellados mediante el sacerdocio de Dios en un santo templo y nos mantenemos fieles.
El primer hombre y la primera mujer —Adán y Eva— eran una familia. Cuando se los expulsó del Jardín de Edén, Adán comía el pan con el sudor de su rostro y Eva, su esposa, se afanaba con él. Todos los primeros acontecimientos escritos de la vida de Adán y Eva los muestran haciendo las cosas juntos. Asimismo, hoy en día el padre y la madre son compañeros iguales en la familia. “El primer mandamiento que Dios les dio a Adán y a Eva se relacionaba con el potencial que, como esposo y esposa, tenían de ser padres”. Dicho mandamiento permanece en vigor en la actualidad.
Dios nos organiza como familias para que podamos experimentar felicidad y aprender paciencia y altruismo. Esos rasgos nos ayudan a volvernos más semejantes a Dios y nos preparan para vivir felices en familia a lo largo de la eternidad.
Si edificamos nuestra familia en torno a los principios del Evangelio —entre ellos la fe, la oración, el arrepentimiento, el perdón, el respeto, el amor, la compasión, el trabajo y la diversión edificante—, el hogar puede ser un lugar de refugio, paz y gozo inmenso.
El presidente Dieter F. Uchtdorf aconsejó a las familias: “Cualesquiera que sean los problemas que enfrente su familia, sea lo que sea que deban hacer para solucionarlos, el principio y el fin de la solución es la caridad, el amor puro de Cristo. Sin ese amor, hasta las familias que parecen perfectas sufren. Con él, hasta las familias con grandes dificultades salen adelante”.