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Familia


“Familia”, Temas y preguntas, 2025

noche de hogar

Reseña

Familia

Como hijos e hijas procreados en espíritu por padres celestiales, todos somos miembros de la familia de Dios. Las familias son una parte esencial del plan de Dios para Sus hijos. El Señor ha dispuesto que la familia sea la unidad básica de la Iglesia y de la sociedad. Es una de las bendiciones más grandes que podemos tener en esta vida.

Una familia a menudo consta de un esposo, una esposa, hijos y, a veces, otros parientes que viven bajo el mismo techo. La familia también puede estar conformada por un padre o por una madre sin cónyuge con sus hijos, o por un esposo y una esposa sin hijos. Algunos matrimonios tienen hijos adoptivos o tutelados en su familia. Los miembros de la familia extendida que no viven con nosotros también son nuestra familia; y a veces tenemos amigos cercanos a los que consideramos familia.

Las familias de hoy en día pueden afrontar muchos desafíos. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, a veces la vida familiar es difícil. En ocasiones hay conflictos o los miembros de la familia toman decisiones con las que no estamos de acuerdo. Sin embargo, nuestra familia será bendecida a medida que nos esforcemos por amarnos y apoyarnos unos a otros, sin importar las decisiones que tomen sus miembros. Seguir el Evangelio de Jesucristo puede ayudarnos a mantener fuerte a nuestra familia.

Sin importar cuáles sean nuestras circunstancias, si estamos solteros, casados, divorciados o viudos, todos pertenecemos a la familia de Dios. Todas las personas son importantes en Su plan, y todos pueden desempeñar un papel esencial en la edificación de Su reino. Al participar en las reuniones y actividades de la Iglesia, podemos desarrollar un sentido de familia y pertenencia con los demás miembros, el cual puede bendecirnos a todos.

Dios nos manda tener familias

Dios designó a Adán y a Eva como el primer matrimonio sobre la tierra. Cuando Adán y Eva se casaron, se convirtieron en una familia. “El primer mandamiento que Dios les dio a Adán y a Eva se relacionaba con el potencial que, como esposo y esposa, tenían de ser padres”. El mandamiento de tener hijos sigue vigente en la actualidad.

Cuando fueron expulsados del Jardín de Edén, Adán tuvo que trabajar para proveerse de alimento, y Eva, su esposa, trabajó con él. Aprendieron el Evangelio y procuraron guardar los mandamientos. También tuvieron oportunidades de enseñar a sus hijos.

Los esposos y las esposas de hoy en día también son bendecidos cuando colaboran con el Señor y entre sí en el cuidado, la crianza y la enseñanza de sus familias. Al hacerlo, los matrimonios pueden hallar gozo y fortaleza en el Señor y ser uno en corazón y voluntad en sus responsabilidades compartidas.

Dios nos organiza como familias para que podamos experimentar felicidad y aprender atributos tales como la amabilidad, el amor, la paciencia y el altruismo. Estos rasgos nos ayudan a volvernos más semejantes a Dios y nos ayudan a prepararnos para vivir felices como familias por toda la eternidad. Las relaciones familiares que se forman en la tierra pueden continuar después de esta vida si nos sellamos en el templo y permanecemos fieles a nuestros convenios.

La promesa de una familia eterna

Todos los miembros de la Iglesia enfrentan pruebas y tienen que esforzarse por superar sus debilidades. El Evangelio de Jesucristo bendice a todos los hijos de Dios, independientemente de su situación familiar. Aunque la obra de Dios de salvación y exaltación debe centrarse en el hogar, la Iglesia apoya a los padres y a las familias en sus esfuerzos por vivir y enseñar el Evangelio de Jesucristo.

Si hacemos todo lo que podamos por edificar nuestras familias en torno a las enseñanzas de Jesucristo, entre ellas la fe, la oración, el arrepentimiento, el perdón, el respeto, la caridad, la compasión, el trabajo y la diversión edificante, el hogar puede ser un lugar de refugio, paz y felicidad.

Todos pueden procurar todas las bendiciones que nuestro Padre Celestial tiene para Sus hijos, incluida la bendición de un matrimonio y una familia eternos. Podemos hacer esto incluso mientras trabajamos para superar nuestros desafíos con la ayuda de Jesucristo y para encontrar gozo en nuestras circunstancias actuales.

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