“19 – 25 octubre. ‘Antes que te formase en el vientre, te conocí’: Jeremías 1–3; 7; 16–18; 20”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)
“19 – 25 octubre. ‘Antes que te formase en el vientre, te conocí’”, Ven, sígueme: Antiguo Testamento 2026
Jeremiah [Jeremías], por Walter Rane
19 – 25 octubre: “Antes que te formase en el vientre, te conocí”
Jeremías 1–3; 7; 16–18; 20
Al principio, Jeremías no creía que podría ser un buen profeta. “He aquí, no sé hablar”, replicó (Jeremías 1:6). Sin embargo, el Señor lo tranquilizó y le afirmó: “He aquí, he puesto mis palabras en tu boca” (versículo 9). Jeremías sentía que era un “niño” sin experiencia (versículo 6), pero Jehová le explicó que, de hecho, estaba más preparado de lo que él comprendía: había sido ordenado a aquel llamamiento aun antes de nacer (véase el versículo 5). De modo que Jeremías dejó de lado sus temores y aceptó el llamamiento; y advirtió a los reyes y sacerdotes de Jerusalén que su simulada santidad no los salvaría. El “niño” que pensaba que no sabía hablar llegó a sentir la palabra de Dios “en [su] corazón como un fuego ardiente” y no podía permanecer callado (Jeremías 20:9).
La historia de Jeremías también es tu historia. Dios también te conocía antes de nacer y te preparó para tu misión en la vida. Entre otras cosas, dicha misión incluye algo que Jeremías previó: recoger a los del pueblo de Dios, uno por uno, para “llevar[los] a Sion” (Jeremías 3:14); y aunque no sepas exactamente qué hacer o qué decir, puedes “no tem[er] […], porque yo estoy contigo, dice Jehová” (Jeremías 1:8, 19).
Para consultar una reseña del libro de Jeremías, véase “Jeremías” en la Guía para el Estudio de las Escrituras.
Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia
Jeremías 1:4–19; 7:1–7; 20:8–9
Los profetas son llamados a hablar la palabra de Dios.
Imagina que estás hablando con un amigo que nunca ha oído hablar de los profetas y decides explicar el concepto utilizando el llamamiento de Jeremías como profeta que está en Jeremías 1:4–19. ¿Qué encuentras en estos versículos que enseñe algo acerca de los profetas de Dios? También podrías buscar en Jeremías 7:1–7; 20:8–9 y en un himno como, por ejemplo, “Cuando oímos al profeta” (Liahona, octubre de 2000, sección Amigos, pág. 7).
Si lo deseas, también podrías enseñarle acerca del profeta viviente actual. ¿Hay algo en esos versículos que podría serte útil? Por ejemplo, ¿qué “arranca[n]” o “destru[yen]” [abaten] los profetas en la actualidad? ¿Qué “edifica[n]” y “planta[n]”? (Jeremías 1:10). ¿Cómo has llegado a saber que nuestro profeta viviente es llamado por Dios?
Véanse también Artículos de Fe 1:6, 9; “¿Por qué necesitamos profetas?” (video), LaIglesiadeJesucristo.org.
¿Por qué necesitamos profetas?
Dios me conocía antes de que naciera
¿Qué aprendió Jeremías acerca de sí mismo en Jeremías 1:5? Como profeta recién llamado, ¿por qué era importante que supiera eso?
Mucho de lo que Jeremías aprendió sobre sí mismo en Jeremías 1:5 también es verdad sobre ti. Dios también te conocía antes de nacer y te preparó para responsabilidades específicas. Para aprender más acerca de tu vida antes de nacer, lee Alma 13:1–4; Doctrina y Convenios 138:53–56; y Abraham 3:22–23. Podrías hacer una lista de las verdades que descubras. ¿Por qué es importante para ti saber eso?
Para aprender cómo esas verdades influyeron en la vida del élder Ahmad S. Corbitt, estudia su mensaje “¡Ustedes pueden recoger a Israel!”, (Liahona, mayo de 2021, págs. 61–64). ¿Cómo puede influir el saber sobre tu vida preterrenal en la forma en que vives en la tierra?
Esto es lo que el presidente Russell M. Nelson dijo acerca de tu vida preterrenal:
“Su Padre Celestial los ha conocido por mucho tiempo. Ustedes, como Sus hijos o hijas, fueron escogidos por Él para venir a la tierra precisamente en esta época, para ser líderes en Su gran obra sobre la tierra. Se los escogió, no por sus características corporales, sino por sus atributos espirituales, tales como la valentía, la intrepidez, la integridad de corazón, la sed de la verdad, el hambre de sabiduría y el deseo de servir a los demás.
“Ustedes cultivaron algunos de esos atributos en la vida premortal. Los demás los pueden cultivar aquí en la tierra a medida que los procuren con persistencia” (“Decisiones para la eternidad”, Liahona, noviembre de 2013, pág. 107).
Piensa en algunas situaciones que podrías afrontar en las que sería importante recordar estas verdades acerca de tu vida preterrenal. ¿Qué puedes hacer para recordar esas verdades?
Véanse también Russell M. Nelson, “Decisiones para la eternidad”, Liahona, mayo de 2013, págs. 106–109; Temas y preguntas, “Preordenación”, “Vida preterrenal”, Biblioteca del Evangelio.
En Jeremías 2:13, Jehová comparó el estado espiritual del pueblo con “cisternas rotas” y se comparó a Sí mismo con una “fuente de aguas vivas”.
“Me abandonaron a mí, fuente de aguas vivas”
En la árida región en donde los israelitas vivían, la gente almacenaba el agua, que era muy preciada, en reservorios subterráneos llamados “cisternas”. ¿Qué crees que podrían simbolizar las “cisternas rotas” que se mencionan en Jeremías 2:13? ¿Por qué sería mejor recibir el agua de una fuente [o manantial] que depender de una cisterna? ¿Qué significa abandonar la “fuente de aguas vivas”? A medida que leas Jeremías 2 y 7, observa cómo el pueblo estaba abandonando las aguas vivas del Señor (véanse, por ejemplo, Jeremías 2:26–28; 7:2–11). ¿Por qué las “aguas vivas” son un buen símbolo de lo que el Salvador te ofrece? Piensa de qué modo estás recibiendo tú las aguas vivas.
Jeremías 7 se dirige a las personas que entraban en “la casa de Jehová […] para adorar a Jehová”, pero sus acciones no concordaban con su aparente devoción (véanse los versículos 2–11). ¿Qué mensajes crees que el Señor podría tener para ti en los versículos 21–23?
Enseña lecciones prácticas. Los profetas del Señor a menudo comparan las verdades espirituales con objetos conocidos. Considera hacer lo mismo a medida que aprendas y enseñes el Evangelio. Por ejemplo, para visualizar Jeremías 2:13, podrías poner agua en un recipiente agrietado o roto, o beber de un bebedero. ¿En qué sentido Jesús se asemeja a una “fuente de aguas vivas”? (Jeremías 2:13). ¿De qué modo bebemos Sus aguas vivas?
El Señor recogerá a Su pueblo
En Jeremías 16:14–15, Jeremías comparó el recogimiento de Israel en los últimos días con el éxodo de Israel de Egipto. En tu opinión, ¿por qué el recogimiento sería aún más importante para el pueblo de Dios que el Éxodo?
¿Qué indican Jeremías 3:14–18; 16:14–21 sobre cómo se lleva a cabo el recogimiento?
En su mensaje “Juventud de Israel”, el Presidente Russell M. Nelson, al igual que Jeremías, enseñó que el recogimiento de Israel “es lo más importante que se está llevando a cabo hoy en la tierra” (devocional mundial para los jóvenes, 3 de junio de 2018, Biblioteca del Evangelio). Lee o escucha su mensaje y ve si puedes descubrir (a) cómo define el presidente Nelson el recogimiento de Israel, (b) cómo describe su importancia y (c) cómo puedes ser parte del recogimiento.
Para conocer más, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.
Ideas para enseñar a los niños
El Padre Celestial me conocía antes de que naciera
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Para explicar la importante verdad que se enseña en Jeremías 1:5, podrías mostrar a los niños alguna imagen de un bebé (o, si es posible, podrían mirar imágenes de los niños cuando eran bebés). Pregunta a los niños si saben dónde vivían antes de nacer. También podrían entonar juntos alguna canción que enseñe acerca de nuestra vida preterrenal, tal como “Viví en los cielos” (Canciones para los niños, pág. 148).
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Si los niños desean aprender más, podrías ayudarlos a buscar “Vida preterrenal” en la Guía para el Estudio de las Escrituras. Podrían buscar respuestas a preguntas sobre “quién”, “cuándo” y “qué” acerca de la vida preterrenal.
Se llama a los profetas a hablar las palabras del Señor
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Considera mostrar imágenes del profeta viviente o de profetas de las Escrituras (puedes encontrar algunas en las revistas de la Iglesia, en el Libro de obras de arte del Evangelio y en Ven, sígueme). Pregunta a los niños qué saben acerca de estos profetas.
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Para enseñar lo que hacen los profetas, podrías seleccionar algunos versículos útiles de Jeremías 1, tales como los versículos 5, 7, 10 y 19. Los niños podrían escoger uno de los versículos, leerlo y compartir algo que hayan aprendido sobre los profetas.
Puedo ayudar a los hijos del Padre Celestial a volver a Él
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Mientras lees Jeremías 16:16, los niños podrían hacer de cuenta que “pescan” o “cazan” objetos por el salón. El presidente Russell M. Nelson ha comparado a los pescadores y cazadores de este versículo con los misioneros (véase “El recogimiento del Israel disperso”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 81). ¿Qué hacen los misioneros? ¿Cómo podemos ayudar a “pescar” y “cazar” al Israel disperso? (Véase “Un mensaje del presidente Russell M. Nelson para los niños” [video], LaIglesiadeJesucristo.org).
3:30Video: Un mensaje del presidente Russell M. Nelson para los niños
Puedo dejar que el Señor guíe mi vida, como el alfarero da forma al barro [la arcilla]
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Para examinar estos versículos, podrías analizar o mostrar cómo se realiza la alfarería (véase la ilustración al final de esta reseña). ¿Qué mensaje tiene el Señor para nosotros en Jeremías 18:1–6? ¿Qué significa ser barro [arcilla] en las manos del Señor? (Véase también Isaías 64:8). Para leer otro relato que nos compara con el barro del alfarero, véase el mensaje del élder Richard J. Maynes titulado “El gozo de vivir una vida centrada en Cristo” (Liahona, noviembre de 2015, págs. 27–30).
Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.
“He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6).