“5 – 11 octubre. ‘Llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores’: Isaías 50–57”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)
“5 – 11 octubre. ‘Llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores’”, Ven, sígueme — Para la Primaria: Antiguo Testamento 2026
The Mocking of Christ [Burlándose de Cristo], por Carl Heinrich Bloch
5 – 11 octubre: “Llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”
Isaías 50–57
Durante todo su ministerio, Isaías habló sobre un poderoso Libertador. Esas profecías deben haber sido especialmente preciadas para los israelitas siglos después, cuando se hallaban en cautiverio en Babilonia. Alguien que pudiera derribar los muros de Babilonia sería un poderoso conquistador, sin duda. No obstante, esa no es la clase de Mesías que Isaías describe en los capítulos 52–53: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores y experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro […]; y nosotros le tuvimos por azotado, herido por Dios y afligido” (Isaías 53:3–4).
Al enviar a un Libertador tan inesperado, Dios nos ha enseñado acerca de la verdadera liberación. A fin de salvarnos de la opresión y la aflicción, Dios envió a Aquel que “fue oprimido y afligido”; aunque algunos esperaban un león, Él envió un cordero (véase Isaías 53:7). Ciertamente, los caminos de Dios no son nuestros caminos (véase Isaías 55:8–9). Jesucristo nos libera no solo abriendo la cárcel, sino al ocupar nuestro lugar en ella; nos rescata de nuestras cadenas de enfermedades y dolores al llevarlas Él mismo (véase Isaías 53:4–5, 12). No nos salva a la distancia; Él sufre con nosotros en un acto de “misericordia eterna” que “no se quitará de ti” (Isaías 54:8, 10).
Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia
El futuro es brillante para el pueblo del Señor
Aunque los israelitas pasaron muchos años en el cautiverio —y aunque tal cautiverio fue consecuencia de sus malas decisiones—, Jehová quería que vieran el futuro con esperanza. ¿Qué lees en el mensaje de Isaías que te da esperanza? Un cuadro como el que se muestra a continuación puede ayudarte a estudiar:
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Lo que aprendo acerca de Dios (véanse, por ejemplo, Isaías 50:2, 5–9; 51:3–8, 15–16; 52:3, 9–10) | |
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Los mensajes de esperanza (véanse, por ejemplo, Isaías 50:9; 51:3–5, 11–12, 22–23; 52:9–10) | |
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Lo que puedo hacer para que la esperanza sea una realidad (véanse, por ejemplo, Isaías 50:10; 51:1–2, 6–9; 52:1–3, 9–11) |
Véanse también Mosíah 12:20–24; 15:13–18; 3 Nefi 20:29–46; Doctrina y Convenios 113:7–10; Russell M. Nelson, “Acoger el futuro con fe”, Liahona, noviembre de 2020, págs. 73–76.
Because of Love [Por amor], por Angela Johnson
Ayudar a los alumnos a venir a Jesucristo “Nada de lo que haga como maestro bendecirá más a los alumnos que ayudarles a conocer al Padre Celestial y a Jesucristo y a sentir Su amor” (Enseñar a la manera del Salvador, pág. 8). Al prepararte para enseñar Isaías 50–57 a otras personas, considera cómo puedes ayudarles a ver la relación entre los desafíos de Israel, las profecías de Isaías acerca de Cristo y el recibir ayuda divina para sus propias dificultades.
Jesucristo tomó sobre Sí mis pecados y mis dolores
Pocos capítulos de las Escrituras describen la misión redentora de Jesucristo de manera más hermosa que Isaías 53. Considera actividades como las siguientes para comprender y aplicar mejor estas poderosas enseñanzas:
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Medita o analiza cómo los relatos y las películas suelen representar héroes que rescatan a personas. Compara esas representaciones con las descripciones del Salvador que se encuentran en Isaías 53.
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Luego de leer cada versículo, detente a contemplar lo que el Salvador sufrió —las “enfermedades”, los “dolores” y las “transgresiones” que cargó sobre Sí— por todas las personas, pero por ti específicamente. Si lo deseas, al leer, cambia las palabras como “nosotros” y “nuestros” por “yo” y “mis”. ¿Qué sentimientos o pensamientos te inspiran esos versículos?
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Considera mirar el video “Mi reino no es de este mundo” (Biblioteca del Evangelio) y meditar en cómo se cumplieron las profecías de Isaías 53. ¿Cuáles son algunas de las enfermedades y dolores que el Salvador lleva por ti?
5:22Mi reino no es de este mundo
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Busca imágenes de acontecimientos relacionados con la Expiación de Jesucristo (véase Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 56–60). Después, podrías buscar frases en Isaías 53 que describan los acontecimientos representados en las imágenes. ¿Qué te inspiran a hacer esas enseñanzas?
Véase también “Cristo, el Redentor, murió”, Himnos, nro. 114.
Jesucristo quiere que regrese a Él
Todos experimentamos ocasiones en las que nos sentimos distantes del Señor debido a nuestros pecados o debilidades. Algunas personas incluso han llegado a abandonar toda esperanza de que Él las perdone. Isaías 54 y 57 son magníficos capítulos a leer para recibir seguridad y aliento en tales momentos. En particular, en Isaías 54:4–10; 57:15–19, ¿qué palabras te enseñan sobre lo que el Salvador Él siente por ti? ¿Qué diferencia marca en tu vida el saber esas cosas acerca de Él?
El presidente Dieter F. Uchtdorf enseñó lo siguiente:
“No importa qué tan completamente arruinada parezca estar nuestra vida. No importa lo escarlata de nuestros pecados, lo profundo de nuestro resentimiento, lo solitario, abandonado o destrozado que parezca estar nuestro corazón. Aun aquellos que no tengan esperanza, que estén desesperados, que hayan traicionado la confianza, que hayan renunciado a su integridad o que se hayan alejado de Dios pueden ser restablecidos […].
“Las gozosas nuevas del Evangelio son estas: gracias al plan eterno de felicidad proporcionado por nuestro amoroso Padre Celestial y por medio del sacrificio infinito de Jesús el Cristo, no solo podemos ser redimidos de nuestro estado caído y restablecidos a la pureza, sino que también podemos trascender la imaginación terrenal y llegar a ser herederos de la vida eterna y partícipes de la gloria indescriptible de Dios” (“Él los colocará en Sus hombros y los llevará a casa”, Liahona, mayo de 2016, pág. 102).
Véase también Patrick Kearon, “La intención de Dios es llevarlos a casa”, Liahona, mayo de 2024, págs. 87–89.
El Señor invita a todos a “aferr[arse] a [Su] convenio”
Durante generaciones, se había llamado a Israel el pueblo del convenio de Dios. Sin embargo, el plan de Dios siempre ha abarcado más que una sola nación, porque a todos “los sedientos” se les invita: “¡Venid a las aguas!” (Isaías 55:1). Tenlo presente al leer Isaías 55 y 56, y medita en lo que significa ser el pueblo de Dios. ¿Cuál es el mensaje de Dios para quienes se sienten “aparta[dos] totalmente” de Él? (Isaías 56:3). Si lo deseas, marca los versículos que describan las actitudes y las acciones de aquellos que “se aferr[an] a [Su] convenio” (véase Isaías 56:4–7).
Para conocer más, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.
Ideas para enseñar a los niños
El Señor me invita a “v[estirme] de [mi] poder”
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Podría ser divertido para los niños descubrir frases como “despierta”, “levántate” y “vístete de tu poder” en Isaías 51:9, 17; 52:1–2, 9 y luego representar esas frases. Después de hacerlo, podrían hablar sobre lo que significa despertarse, levantarse y vestirse de poder espiritualmente. En esos versículos, ¿qué nos está pidiendo el Señor que hagamos?
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Los niños podrían leer también Isaías 51:1, 4, 7 y determinar a quiénes está hablando Jehová y lo que desea que hagan. ¿Qué significa “oír” al Señor? ¿De qué manera podemos demostrar al Señor que lo oímos?
Jesucristo tomó sobre Sí mis pecados y mis dolores
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Tú y los niños podrían mirar imágenes que representen el padecimiento y la muerte de Jesucristo (véanse, por ejemplo, Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 56, 57, 58). Luego podrían leer juntos Isaías 53:3–6, 9 y buscar palabras que describan lo que está sucediendo en las imágenes. Ayuda a los niños a entender que Isaías compartió esas verdades cientos de años antes de que ocurrieran. ¿Por qué sería importante que las personas supieran esas cosas con tantos años de anticipación? (Véase Alma 39:15–19).
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Después de leer en Isaías 53:4: “Llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”, los niños podrían tratar de levantar un objeto pesado (o hacer de cuenta que lo levantan). Conversen sobre cómo las “enfermedades” y los “dolores” (o la tristeza) pueden ser pesados y difíciles de llevar. ¿Por qué llevó Jesús nuestras “enfermedades”, “dolores”, e “iniquidades” o pecados? (Véase también Alma 7:11–12).
Puedo buscar a Jehová y llamarlo
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Para enseñar a los niños acerca de Isaías 55:6, podrías esconder una imagen de Jesús en algún lugar del salón e invitarlos a encontrar la imagen y a nombrar una manera en la que pueden “busca[r] a Jehová mientras pueda ser hallado”. Alguna canción como “Buscaré al Señor” (Canciones para los niños, pág. 67) podría darles algunas ideas. Luego podrías permitir que uno de los niños esconda la imagen y repetir la actividad.
Los caminos de Jehová son más altos que los míos
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Después de leer Isaías 55:9, podría ser divertido para los niños pararse en un taburete bajo y hablar sobre cómo las cosas se ven diferentes cuando están “más altos”; o bien, podrían hacer un dibujo de lo que Isaías 55:9 significa para ellos. Luego, podrían analizar algunos de los caminos o maneras del Señor que son más altos que los nuestros. Por ejemplo, ¿cuál es Su manera de tratar a los pecadores? (Véase Marcos 2:15–17). ¿Cuál es Su manera de guiar a los demás? (Véase Mateo 20:25–28). Cuéntales a los niños sobre la forma en que has aprendido a confiar en los caminos y pensamientos más altos del Señor.
Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.